Política

ANI compró millonario y defectuoso sistema de Big Data en Alemania

Funcionarios señalan que la plataforma se adquirió tras una licitación entre IBM, una firma israelí y la europea. Agregan que un grupo de agentes visitó Alemania para negociar y que costó cerca de 2 millones de dólares, aún cuando el sistema estaba incompleto.

El director de la ANI, Gustavo Jordán, fue citado en 2020 al Congreso para dar explicaciones por un informe de Big Data.El director de la ANI, Gustavo Jordán, fue citado en 2020 al Congreso para dar explicaciones por un informe de Big Data.
El director de la ANI, Gustavo Jordán, fue citado en 2020 al Congreso para dar explicaciones por un informe de Big Data.
Por:  Equipo El Dínamo

A comienzos de noviembre pasado, el presidente de la República, Sebastián Piñera, envió una orden ejecutiva al director de la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI), el marino en retiro y ex funcionario de la Contraloría, Gustavo Jordán.  

El objetivo de la orden ejecutiva presidencial a la ANI era instruir la creación de una División de Ciberinteligencia, y que, afirman, posteriormente sería parte del sistema de la futura Agencia de Nacional Ciberseguridad, cuya creación se anunció en junio de 2021.

Según funcionarios de La Moneda, junto con la orden, el Ejecutivo también autorizó a la ANI una particular compra: un sofisticado y costoso sistema de Big Data. Sin embargo, la millonaria adquisición llegó con una falla: carecía de un software que pudiera cruzar la información obtenida. 

“La plataforma es muy precaria para procesar las bases de datos y lo que se llama Social Media Intelligence y Open Source Intelligence. Era un juguete poco útil”, manifestó un agente a EL DÍNAMO.

Fuentes vinculadas a la orden ejecutiva presidencial aseguran que la “máquina” se compró luego de una breve licitación en la que participaron cuatro empresas oferentes, entre ellas una israelí, la multinacional IBM, y una firma alemana. Quien se adjudicó la venta —indica alguien que conoció las tratativas— fue esta última.

Según explican desde el Ejecutivo, se pidió una partida especial, calculada en divisas, a la Dirección de Presupuestos de Hacienda (Dipres). El costo final del artefacto superó los dos millones de dólares, con un contrato que estipulaba una larga cantidad de cuotas, que se mantendría durante todo el Gobierno del Presidente electo Gabriel Boric.

En “La Moneda chica" dicen que “por razones obvias" se comenzó a buscar al reemplazo de Gustavo Jordán. De hecho, el futuro subsecretario del Interior, Manuel Monsalve, como jefe de bancada del PS, criticó en duros términos un informe de Jordán con Big Data, aportados por Quiñenco a mediados de 2020.

“El informe Big Data de la ANI fue un tongo (…) Ellos entregaron un informe sin fundamento y es grave que el Presidente haga eco de esto. Es absolutamente oscuro Los Servicios secretos y la Inteligencia es para dar seguridad", dijo entonces Monsalve.

El llamado "oráculo de Nettle y Senarega"

Desde el Congreso, donde dos comisiones fiscalizan el Sistema de Inteligencia, explican que con la llegada del retirado militar Gustavo Jordán, tras los episodios del 18 de octubre de 2019, llegó también un grupo de marinos retirados de su extrema confianza. 

Identifican entre ellos, al jefe de la División de Inteligencia, Allan Nettle, cuestionado por escasos resultados en La Araucanía y por el bullado convenio con el Sename, y al nuevo jefe de la División de Ciberinteligencia, Humberto Senarega Puga, un comandante retirado, especialista en gestión administrativa.

"Los marinos fueron mostrados como expertos en inteligencia, hablaron de la importancia de saber qué pasa en las redes sociales y que la mejor forma de anticipar manifestaciones sociales era analizar millones de cuentas en Instagram, TikTok y Twitter. Jordán entonces comenzó a promocionar el uso de Big Data habiendo tecnologías más baratas para casi lo mismo", comentó un parlamentario.

"¿La qué? ¿Qué es eso, y para qué sirve? Con eso ya respondo", ironizó a EL DÍNAMO el diputado socialista Marcelo Schilling al ser consultado por la adquisición de la ANI.

Historia de una fallida adquisición 

Empleados ligados a las tratativas explican que el comandante (r) Senarega viajó en 2021 en comisión de servicio, con un nutrido equipo de agentes, a recorrer varias firmas en Alemania, por 15 días. 

En las ciudades de Europa permanecían, junto con sus homólogos de la BND, buscando la mejor alternativa para el servicio. Luego del periplo, el servicio definió la firma alemana, cuyo nombre permanece en secreto.

Sin embargo, sostienen, la "máquina del oráculo" o "el oráculo de Nettle y Senarega" como la conocen con cierto humor en el servicio, fue adquirida con “un problema técnico”: la plataforma tecnológica no disponía de software que integre el cruce de información de inteligencia.

Conocedores del tema, agregaron a EL DÍNAMO que “la compra no salió bien o de modo eficiente, y hubo un error porque el Big data no está funcionando correctamente".

El paso previo del Gobierno

En el Gobierno explican que la creación de una División de Ciberinteligencia se hace en función de la próxima puesta en marcha de Agencia Nacional de Ciberseguridad, que es una de las metas para cumplirse antes de dejar el Gobierno. Por lo cual, al crearse esta unidad, la adquisición de la ANI se incorporaría al nuevo organismo, junto a sus encargados.

De hecho, en junio del 2021, el mandatario anunció el próximo envío al Congreso del proyecto de ley que crea la Agencia Nacional de Ciberseguridad, “para prevenir y combatir los delitos informáticos”, propuesta desarrollada con el Equipo de Respuesta ante Incidentes de Seguridad Informática, dependiente del Ministerio del Interior. Sin embargo, su envío a la Cámara está atrasado.

En el Ejecutivo afirman que, en 2018, en la ANI se implementó un Departamento de Ciberinteligencia, a cargo de un abogado vinculado a RN. Pese a su larga trayectoria en sistemas de Big Data, Jordán lo reemplazó por el ex marino Christian Valdés, un ex funcionario administrativo de la Armada. 

Agregan que la unidad de la ciberinteligencia de la ANI partió siendo una grupo de 10 agentes especializados. Con la llegada de Jordán la unidad se cuadruplicó con uniformados, buscando mejorar la anticipación de conflictos a nivel nacional, entre “otras funciones”.

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