Política

Convencional Agustín Squella: “Estos seis meses serán realmente el partido que debe jugar la Convención; no un segundo tiempo”

En esta larga etapa de prolegómenos organizativos, el reconocido académico y constitucionalista ha sido pelado, vapuleado, desafiado y tratado de viejo por gente como su colega Jaime Bassa. Convencidos de que debía estar acachado y arrepentido de haberse metido en este baile, le hicimos varias preguntas. Así las respondió.

Agustín Squella, convencional constitucional: "Cuando actuamos racionalmente somos mejores personas. La racionalidad es una expresión de la bondad". AGENCIA UNOAgustín Squella, convencional constitucional: "Cuando actuamos racionalmente somos mejores personas. La racionalidad es una expresión de la bondad". AGENCIA UNO
Agustín Squella, convencional constitucional: "Cuando actuamos racionalmente somos mejores personas. La racionalidad es una expresión de la bondad". AGENCIA UNO

Este hombre plácido, renuente al conflicto, inclinado a la amistad, resolvió por sí y ante sí renunciar a las rutinas que lo hacen más feliz: “Leer novelas, escribir, ver muchas películas, pasar cada mañana un rato largo en un café del puerto, estar en el hipódromo con los amigos, y así”.

Agustín Squella Narducci (78), jurista, periodista, académico en suspenso dadas sus actuales responsabilidades como uno de los 154 convencionales electos incluido “El Pelado Vade”, se metió en el berenjenal de la Convención Constitucional y su caso –guardando todas las proporciones– nos recuerda la pregunta sincera y acongojada que le hiciera Emma Escobar a su hijo Ricardo Lagos cuando asumió la presidencia de la República en 2000. La parafreaseamos así: “Agustín, ¿por qué te metes en estas cosas? ¿Cómo vas a salir de esto ahora?", y él nos responde así: 
 

-Venía hablando de la necesidad de cambiar la Constitución desde hace décadas, había criticado la inesperada lentitud de las reformas a la Constitución de 1980, casi siempre vetadas o postergadas por la derecha que quería conservar el legado del general, y me había comprometido firmemente con el Apruebo. Entonces, ¿cómo podía evitar postular a la Convención? Esta tiene a su cargo una tarea con mucho sentido, con muchísimo sentido e importancia, de manera que postule a ella, si bien no faltaron personas que me dijeron que lo pensara dos veces. La verdad es que lo pensé tres veces, y tomé finalmente la decisión que correspondía. Y, claro, espero volver más adelante a las rutinas que he visto perjudicadas…

-¿Cuáles eran tus expectativas al presentarte a convencional constituyente y cuáles son hoy? 
-Las mismas, ayer y hoy: colaborar, junto a otras 154 personas, en la elaboración y propuesta al país de un nuevo texto constitucional. Siempre supe que no sería fácil para un tipo mayor y con mis ideas políticas. Perdona si lo repito una vez más: me defino como un liberal de izquierda, y cada vez que pronuncio la palabra “liberal”, buena parte de la izquierda frunce el entrecejo, y cuando agrego “de izquierda”, lo mismo hace toda la derecha. ¡Qué le vamos a hacer! En Chile el liberalismo ha sido siempre una planta exótica (no así el neoliberalismo, una de las versiones y aplicaciones del liberalismo que repruebo con firmeza) y más exótico aún el liberalismo igualitario, social, con apego a la justicia social, ese ideal que el neoliberalismo considera una ficción, un disparate, algo indeseable o inalcanzable.


-Haciendo balance: ¿qué es lo más bueno, lo más malo y lo más feo que te ha tocado vivir en este período?
-Lo más bueno, estar ahí, conocer a otros constituyentes, aprender cosas que no sabía. Lo más malo, que no hayan llegado allí algunos constitucionalistas muy destacados, de lado y lado del espectro político, que habrían hecho un gran aporte. Y lo más feo, que a algunos de los colectivos que por afinidad política o cultural se formaron dentro de la Convención los vea muy cerrados sobre sí mismos y con facciones internas que se hacen llamar “sensibilidades”. ¿En qué momento los feroces grupos que se disputan el poder dentro de los partidos y movimientos políticos se apropiaron de esa hermosa palabra para denominarse a sí mismos?


Nada personal con Bassa


Las iniciativas populares de norma que cualquier ciudadano o agrupación de ciudadanos puede presentar a la Convención vía internet son la “novedad” participativa del texto constitucional en proceso. Queda cerca de una semana para que se cierre el plazo para firmar por ellas y hasta ahora las cinco que cuentan con más adherentes son: “Con mi plata no” (que defiende los ahorros previsionales); “Será Ley” (que busca garantizar la interrupción voluntaria del embarazo); la que defiende la libertad religiosa y de conciencia; Banco Central Autónomo; y “Derecho a la vida”.

-¿Cuál es tu evaluación del proceso de recolección de iniciativas populares de norma? ¿Qué valor les ves a esas iniciativas? ¿Crees que vayan a convertirse en algo importante y concreto que mejore la democracia nacional?

-Les doy mucho valor, aunque ha habido que superar algunas deficiencias técnicas para recibirlas. Pero ahí están y llegarán otras más, como resultado de una participación que va a estar también en la nueva Constitución: por ejemplo, iniciativa popular de ley e incluso de futuras reformas a la Constitución. ¿Democracia representativa? Por cierto: seguiremos eligiendo alcaldes, concejales, gobernadores, consejeros regionales, diputados, senadores, Presidente de la República, pero contemplando también modalidades de democracia directa bien escogidas, adecuadamente diseñadas por la nueva Constitución, y apropiadamente desarrolladas más adelante por leyes ordinarias o comunes. Hacia allá vamos. Siempre en democracia, pero con una mejor democracia: más participativa y, a la vez, más deliberativa. Una democracia que no se limite  a convocar a elecciones de representantes cada cierto número de años y después si te he visto no me acuerdo.

Cuando el Presidente electo visitó la Convención dijo algo que debería quedar grabado en las paredes del lugar donde funcionamos: Chile no espera una Constitución partisana".
 

-¿Hay alguna situación que te haya resultado particularmente emotiva durante este tiempo?
-Varias, y las valoro, pero la pregunta me permite decir que por momentos, como pasa hoy en general en el mundo, podemos estar exagerando  en las emociones y desconfiando un tanto de la palabra “racionalidad”, olvidando que  también hay bondad en la racionalidad. Cuando actuamos racionalmente somos mejores personas. La racionalidad es una expresión de la bondad. Como decía mi maestro de Filosofía del Derecho, Carlos León, es mejor la bondad que sale de la cabeza y no sólo del corazón.


-¿Cómo evalúas la gestión de Elisa Loncon y el vicepresidente Jaime Bassa? ¿Te apresuraste a descalificar su concepto de “democracia fluida"? ¿Te sorprendió la gran simpatía que despertó ella a nivel incluso mundial?
-Bien. La evalúo bien. No exenta de críticas, desde luego, porque nada resulta perfecto en esta vida y ni siquiera impecable. Somos constituyentes, no ángeles, supuesto que los ángeles les apunten a todas. Y si critiqué la expresión que mencionas es porque me pareció conceptualmente muy inadecuada. En los debates en que me involucro procuro aplicar siempre la regla del fútbol: a la pelota, no al jugador. O sea, a las ideas, no a las personas. Reconozco que soy muy quisquilloso con el uso de palabras como “democracia” o “derechos humanos”, pero ¿cómo no serlo ante palabras tan importantes? Entonces, reacciono cuando creo que se las podría estar utilizando mal o de manera oportunista. Nada personal con Jaime Bassa. Somos compañeros de trabajo en la misma Escuela de Derecho y hemos discutido más de una vez sobre asuntos políticos y universitarios. Pero ojo: siempre a la pelota, no al jugador.
 

-¿Y qué opinas de las nuevas autoridades de la Convención? ¿De ella, María Elisa Quinteros, y de él, Gaspar Domínguez?
-No los he tratado mayormente, pero sí los he visto desenvolverse muy bien dentro de la Convención. Se trata de dos personas con atributos que tendrán todo el respaldo de los convencionales en los seis meses que restan. Seis meses que serán realmente el partido que debe jugar la Convención y no el segundo tiempo después de transcurridos los primeros seis meses de trabajo. Ahora es el partido, y hay que colaborar con la nueva mesa para que la Convención empiece a comportarse como un equipo, partiendo porque cada colectivo haga lo mismo y no se fragmente en las facciones de que hablamos antes. ¿Y qué es lo que hace un equipo? Que se enfila hacia un objetivo común, sin perderlo de vista ni por un minuto, no obstante que sus integrantes cumplan distintas funciones dentro de la cancha.

Boric. El nuevo presi. Tan humano, tan idealizado. Preguntamos:

-¿Mejor Boric que Kast a efectos de una nueva constitución representativa o no?
-La Presidencia de la República tiene varias obligaciones en este proceso: dar apoyo material a la Convención, respetar la autonomía de esta, recibir el texto de la nueva Constitución, convocar al llamado plebiscito de salida, y respetar el resultado del mismo. Nadie podría poner en duda que Gabriel Boric, un claro partidario del Apruebo, cumplirá con esos deberes con lealtad, celo y entusiasmo. Además, cuando el Presidente electo visitó la Convención dijo algo que debería quedar grabado en las paredes del lugar donde funcionamos: Chile no espera una Constitución partisana.
 

Ximena Torres Cautivo

Periodista y escritora.+ info

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