Política

Corte Suprema defiende autonomía e inamovilidad de los jueces de cara a la Convención

Para el titular de la Corte Suprema, "estos valores y principios deben ser promovidos dentro de nuestro Poder Judicial para robustecer el reconocimiento y la confianza por parte de la ciudadanía”.

El presidente del máximo tribunal destacó los valores de imparcialidad,  autonomía e independencia como valores fundamentales e irrenunciables para un Estado de Derecho democrático. PODER JUDICIALEl presidente del máximo tribunal destacó los valores de imparcialidad,  autonomía e independencia como valores fundamentales e irrenunciables para un Estado de Derecho democrático. PODER JUDICIAL
El presidente del máximo tribunal destacó los valores de imparcialidad, autonomía e independencia como valores fundamentales e irrenunciables para un Estado de Derecho democrático. PODER JUDICIAL

El presidente de la Corte Suprema, Juan Eduardo Fuentes Belmar, encabezó la ceremonia de inauguración del año judicial destacando la imparcialidad, autonomía, independencia e inamovilidad del Poder Judicial.

Fuentes Belmar abordó la discusión sobre la nueva Constitución y destacó que el Poder Judicial ha manifestado su colaboración con la labor de la Convención Constitucional entregando las conclusiones de las Jornadas de Reflexión de la Corte Suprema a la Comisión de Sistemas de Justicia.

El presidente destacó los valores de imparcialidad,  autonomía e independencia como valores fundamentales e irrenunciables para un Estado de Derecho democrático

“Probablemente uno de los principios que resulta trascendente para entender el quehacer del Poder Judicial es el de imparcialidad. Sólo cuando los tribunales son imparciales, pueden cumplir efectivamente su función, esto es, resolver los conflictos de los ciudadanos con legitimidad, de modo que se mantenga un clima de paz social.

Por lo mismo, "desde la doctrina existe completo acuerdo en torno a la relevancia de asegurar la autonomía e independencia de jueces y juezas en el ejercicio de la jurisdicción, y esto es así, entendida tanto como garantía de no intromisión interna y externa”, dijo.

El presidente de la Corte Suprema relevó la importancia de la inamovilidad de los jueces y juezas, atendidas sus particulares funciones que no se agotan al comenzar y terminar su jornada de trabajo.

“Asimismo, la inamovilidad es una condición esencial en el desempeño del juez, sin la cual serían ilusorios los valores anteriores. Sin ella, la sujeción a influencias de todo tipo a que inevitablemente se expondría la magistratura, transformaría lo que hoy es una garantía para todas las personas, en una amenaza constante a la imparcialidad”, expresó.

En este aspecto ahondó: “Este es el rol que cumple el juez en nuestra sociedad, y esto es lo que explica la enorme cantidad de deberes y principios por los que se encuentra reglado. No podría ser de otra forma, pues el magistrado ostenta un cargo que no se activa cuando inicia su jornada laboral ni se desactiva cuando dicha jornada termina. Se trata, más bien, de una condición, que acompaña al juez permanentemente. Eso explica el por qué ha de respetar y estar premunido de un estatuto particular, como deber y garantía de su posición en la institucionalidad, pero sobre todo, como seguridad y garantía para el justiciable".

"A consecuencia de lo anterior, los magistrados y magistradas se encuentran sometidos a exigentes deberes éticos cuyo núcleo se centra justamente en los deberes legales y constitucionales de independencia, imparcialidad y motivación, que son aquellos que resultan distintivos de su labor”.

Para el titular de la Corte Suprema, "estos valores y principios deben ser promovidos dentro de nuestro Poder Judicial para robustecer el reconocimiento y la confianza por parte de la ciudadanía”.

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