Política

¿Es Chile un país desigual?

Expertos están de acuerdo que, tomando solo el coeficiente Gini, que mide la concentración de las riquezas, Chile puede ser considerado desigual. Sin embargo, creen que el presidente Gabriel Boric falló en tomar en cuenta otros factores, como la reducción de la pobreza. 

El Presidente dijo la frase en medio de su primer discurso ante la Asamblea Plena de la ONU, ayer en la mañana. Foto: AGENCIA UNO
El Presidente dijo la frase en medio de su primer discurso ante la Asamblea Plena de la ONU, ayer en la mañana. Foto: AGENCIA UNO

"Si bien durante los gobiernos democráticos de los últimos 30 años se redujo notablemente la pobreza y hubo importantes avances en materia social, resulta indesmentible que el modelo de desarrollo que adoptamos en Chile ha mantenido una alta concentración de la riqueza, llevándonos a ser uno, y esto nos duele, colegas, uno de los países más desiguales del mundo". 

Así decía parte del discurso que dio el presidente Gabriel Boric en la ONU el martes, donde afirmó que Chile se encuentra entre los más desiguales del mundo. Sin embargo, los expertos no están de acuerdo. 

Para el economista Felipe Balmaceda esta visión del país que muestra el presidente se basa en datos que no consideran la totalidad de la información, sino que elige ciertos parámetros que sustentan su tesis. “Chile efectivamente es un país desigual. Tiene un coeficiente de Gini pre pandemia (2018) igual a 44,4; según datos del Banco Mundial. Brasil tiene uno de 54; México uno de 46,7; Estados Unidos 41,2; países Nórdicos todos en el rango 30-33. Chile tenía un índice de 57% en 1990. La desigualdad se explica en gran medida por la ineficiencia del Estado”, afirma. 

Para Balmaceda, el principal culpable sería el mismo Estado, puesto que en un escenario similar al de Chile, otros países han cambiado este coeficiente. “La desigualdad pre transferencias del Estado, es decir, aquella que genera el funcionamiento de la economía privada,  en Chile es muy similar y, a veces, mejor que la genera esa economía en algunos países nórdicos. Sin embargo, el índice de Gini después de las transferencias del Estado mejora muy poco en Chile, mientras que en países nórdicos cae enormemente. Por ende, habría que preguntarse que hace tan mal el Estado chileno y que esta haciendo el gobierno para su modernización”, explica.

“Sin embargo, mirar desigualdad, sin mirar pobreza, me parece inadecuado. Chile tenía un pobreza que bordeaba el 65% en 1990 y en el 2018 era de 8.5%, uno de los países con menor pobreza. La estrategia de Chile fue disminuir pobreza a través del crecimiento económico y lo logró. Quien no hizo el trabajo es el Estado. La coalición gobernante tiene la mala costumbre de ver y relatar la realidad de forma maniquea para que ella coincida con sus creencias, lo cual no le hace ningún bien al país”, concluye. 

Culpa de la pandemia

Para Ignacio Irarrázaval, director del Centro de Políticas Públicas UC, el análisis del presidente Boric es correcto solo en cuanto se utilice solamente el coeficiente Gini para medir la desigualdad, lo cual sería una lectura parcial. 

“Solo considerando el coeficiente de Gini, Chile se ubica entre los países más desiguales del mundo, ubicándose en el puesto 28 de 169 países con información disponible del Banco Mundial, 2022 y en comparación con el grupo de países OCDE, es el tercer país más desigual, siendo superado solo por Sudáfrica y Costa Rica”. 

Si bien reconoce que hubo un momento donde la brecha se acortó, argumenta que desde la pandemia se ha vuelto a expandir, aunque no solo en Chile, sino en buena parte del continente. Por lo mismo, la frase del presidente sobre que es el sistema económico chileno el que produce la brecha no sería del todo correcta. “En comparación a la región, el Panorama Social de América Latina de la Cepal, muestra que Chile está en el promedio de desigualdad de América Latina medido por el coeficiente de Gini, siendo Latinoamérica una de las regiones con peores distribuciones del ingreso del mundo. Entre el año 2002 y 2017 hubo una marcada tendencia a la disminución de la desigualdad en todo el continente, incluido Chile. Sin embargo, esa tendencia se quiebra para el año 2020 en que se constata un leve aumento de la desigualdad en países como Argentina, Chile, Colombia y Perú. Este cambio de tendencia, puede asociarse a la pandemia, en la que particularmente personas de contextos vulnerables perdieron o vieron disminuir sus ingresos del trabajo", agrega. 

Aún así, cree que el panorama actual se debe en buena parte a los efectos de la pandemia, que aún no terminan de manifestarse en la economía, que es un problema que deberá enfrentar el actual Gobierno. Reconoce sí que en Chile existe una concentración de riquezas. “Sin embargo, particularmente en el caso de Chile, es importante complementar esta información con datos de concentración de ingresos y riqueza. Según datos de la encuesta Casen 2020, los ingresos monetarios, los que incluyen las transferencias monetarias estatales, del decil más rico son 27,4 veces mayores que los del decil de menos ingresos, reflejando además que la pandemia profundizó la desigualdad en el país. Otras estimaciones indican que el 1% más rico del país concentra 26,5% de los ingresos y el 49,6% de la riqueza del país, de acuerdo al World Inequality Report, del año 2022, dando cuenta de los desafíos que aún tiene el país para enfrentar la desigualdad. ”, afirma. 

Mirada multidimensional

Katia Valenzuela, investigadora del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (Cedeus) de la Universidad Católica y la Universidad de Concepción, tiene una mirada distinta de la de sus colegas. La socióloga y doctora en Ciencias Políticas por la Universidad de Nottingham, Reino Unido, cree que la medición Gini indica desigualdad en cuanto mide ingresos, pero existen más factores a tomar en cuenta. “Si situamos a Chile en comparación con países de la OCDE, Chile es uno de los países más desiguales, por lo menos de América Latina, siguiendo el índice Gini, que mide ingresos. Si miramos la tendencia del coeficiente de Gini histórica, o sea desde los 90 hasta ahora, Chile ha reducido su desigualdad por lo menos acorde a este indicador. Sin embargo, las investigaciones de desigualdad en Chile indican que no solo tenemos que prestar atención a la variable del ingreso, sino también en el caso económico a otros tipos de activos y capitales, que perpetúan la desigualdad entre los más ricos y los más pobres del país”, explica. 

Por lo mismo, cree que es necesario ahondar más en otras variables que consideren la desigualdad como un fenómeno multidimensional, siendo el factor ingresos insuficiente. “Por otra parte, desde mi perspectiva de la sociología, nos invita a mirar otras dimensiones. Y en ese sentido el coeficiente de Gini mide desigualdad respecto de ingresos, pero esta también es multidimensional. Eso implica el acceso a servicios, a bienestar social, a vivienda, a salud, a educación. Incluso las nuevas mediciones de pobreza multidimensional, como la Casen, incorporan dimensiones como redes, entorno, comunidad. Estos son otros factores que permiten medir y evaluar las condiciones de vida de las comunidades”, dice. 

“Entonces, el coeficiente por sí solo es un indicador bajo el cual es justo decir que Chile es uno de los países más desiguales, no sé si del mundo, pero a la luz de los resultados de la OCDE sí somos desiguales. Y si consideramos que en Chile todo el sistema de bienestar está mercantilizado podemos darnos cuenta de que la desigualdad crece aún más, porque quienes tienen recursos para educarse o entrar al sistema privado de salud lo hacen y así se va reproduciendo la cadena”, termina. 

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