Política

Francisco Vidal: Mano dura con los suyos, Presidente

Partidario del Apruebo y del gobierno, pese a los desaciertos de estos primeros cien días y un poco que lleva Boric en La Moneda, el mediático profesor que soñó con ser presidente de la República habla de inteligencia y torpezas. Como avezado político que es, sabe que “otra cosa es con guitarra” y analiza aquí el curso de nuestra democracia y de esta joven administración constituida “por los que querían hundirnos”. 

Francisco Vidal, ex ministro de Defensa, Interior y secretario general de Gobierno. AGENCIA UNO
Francisco Vidal, ex ministro de Defensa, Interior y secretario general de Gobierno. AGENCIA UNO

-¿Qué es peor: ser ministro del Interior, de Defensa o Secretario General de Gobierno? 
Poniéndole caras actuales a la pregunta hay que pensar en Izkia Siches, Maya Fernández y Camila Vallejo, respectivamente. Y quien la responde es el mediático profesor y político Francisco Vidal (68), que del tema sabe. Ocupó las carteras de Interior y la Secretaría General de Gobierno durante la administración de Ricardo Lagos y nuevamente la Secretaría General y Defensa en el primer gobierno de Michelle Bachelet. 


–Interior, sin duda –responde, pasado de decibeles siempre, porque no hay que olvidar que escucha sólo un 20 por ciento por su oído derecho y eso lo lleva a hablar más alto de lo necesario. Y desarrolla así la respuesta: “Interior es desgastante absolutamente, se trabaja las 24 horas del día, y de lunes a lunes. En Defensa, en cambio, lo haces sólo de lunes a viernes. Todo es ordenado y jerarquizado por definición. El flujo administrativo es mucho más llevadero. Por mi experiencia, te digo: Interior es el más duro y la vocería viene inmediatamente después”. 


Vidal no conoce a Izkia Siches, tampoco a Camila Vallejo, salvo de habérsela topado en el Congreso un par de veces. Y nunca ha tenido contacto con Giorgio Jackson. “Son miembros de esa generación que nació con el propósito inicial de hundir a los que integramos la Concertación. Ese era el objetivo original del Frente Amplio”, comenta a la pasada, antes de entrar a la evaluación uno a uno, ahora que están cantando “con guitarra”, porque sabido es que “otra cosa es con guitarra”. 


-¿Cómo evalúas el desempeño de la ministra del Interior? 
-Yo creo que empezó muy mal. Mal. Haberse ido a meter a Temucuicui sin saber cómo se entra a un territorio como ese fue un gran error. Ir a meterse sin tener la autorización del lonco, después afirmar que los balazos con que fue recibida eran “una forma de protesta”, luego insistir con lo del Wallmapu, que hasta nos trajo problemas con Argentina. Luego vino el tema de los presos políticos y lo del avión devuelto con migrantes. Todo eso fue un desastre, pero creo que ahora está yendo de menos a más. La ventaja es que cuenta con dos escoltas muy potentes: Manuel Monsalve y Eduardo Vergara, el subsecretario del Interior y el de Prevención del Delito, respectivamente. 


-¿A qué atribuyes esos errores? 
-Un tema que no le ayuda es su nula experiencia partidaria. Ella fue militante de las Juventudes Comunistas en su etapa universitaria, luego se salió y adquirió experiencia gremial, lo que es no es lo mismo. Es cuestión de comparar su desempeño con el de Camila Vallejo, una comunista con experiencia partidaria, de militante en un partido con debate interno, eso marca la diferencia. A Siches le falta, sin duda, experiencia política, pero está mejorando y es una mujer con carácter, eso se nota, aunque no la conozco personalmente. 


-Ahora hace collera con Amaya Fernández, la nieta de Salvador Allende, la ministra de Defensa. ¿A qué atribuyes tanta cercanía? 
-Ahí sí que no sé. Hay tareas conjuntas, sin embargo, donde Interior y Defensa trabajan juntos. Todo lo que se relaciona con los estados de excepción constitucional, por ejemplo, las vincula. Ahí vas a ver a ambos ministros o ministras siempre juntos, porque es imprescindible que hagan la pega untos.  
 

-Para muchos resulta de una gran inconsecuencia andar pidiendo el auxilio de Carabineros luego de haber sido lapidariamente críticos de la institución, ¿cómo pueden Izkia Siches y el propio presidente Boric hoy parecer coherentes frente a la opinión pública? 

-Eso se debe a que otra cosa es ser gobierno. No tiene nada que ver con estar en el parlamento o en una agrupación gremial. Se gobierna con la realidad, no con el sueño ni la fantasía. Al ser gobierno estás obligado a administrar la realidad, a dejar tus fantasías refundacionales para la noche. Claro que debe doler haber estado tan en contra de los carabineros y ahora necesitarlos tanto. Es muy complejo que alguien que critica desde los partidos políticos, organizaciones que “gozan” del cuatro por ciento de la confianza ciudadana, a una institución como Carabineros, que cuenta con un 38 por ciento de esa confianza, suene convincente. Esto, más aún cuando la principal demanda de la ciudadanía hoy son la seguridad, el orden público, los problemas de migración en el norte, el conflicto grave en la Macrozona sur, en ese caso, lo único que queda es que el gobierno respalde explícitamente a Carabineros. Estar contra ellos, pretender refundar la institución es una fantasía; respaldarla políticamente es lo único que corresponde en estos tiempos complejos. 


El varias veces ex ministro afirma: “A mí me resultaron de toda lógica las palabras del padre del carabinero asesinado en Pedro Aguirre Cerda, del cabo David Florido, cuando dijo que, dadas como están las cosas, esta no es una cuestión de reglamento, sino que su hijo seguramente pensó que si sacaba su arma y la usaba contra el delincuente, más de algún ministro iba a salir de inmediato a decir que hay que reformar la institución, como afirmó la ministra de Bienes Nacionales en su momento. ¿Te acuerdas?”. 


Vidal se refiere a la joven abogada Javiera Toro, que, en marzo pasado, se atarantó a pedir cambios radicales en la institución y a condenar el actuar del carabinero de tránsito que –después se supo– había sido atacado por una horda en la marcha de la Confech y que para defenderse percutó un disparó que, al rebotar, hirió a un trabajador. Lo que dijo Juan Carlos Florido, padre del cabo asesinado, exactamente fue: “Las autoridades tienen que dejar de salir a criticar los protocolos cada vez que un carabinero dispara para repeler un ataque”. Y agregó: “Como ministra del Interior, Izkia Siches es una muy buena médica”

Gabinete Irina: torpeza en toda la línea

-¿Le falta inteligencia a este gobierno? ¿Cómo va a ser posible que un general de Carabineros, como Luigi Lopestri, por su cuenta y riesgo, dé información chueca o parcial o interesada a las autoridades, como acusó el medio Interferencia? 
-Obviamente es una acusación grave y hay que investigarla y creo que el gobierno y Carabineros hicieron lo correcto en ese sentido, investigar –responde, sorprendentemente corto. Pero se alarga al hablar de la inteligencia en política. 

Dice: “Es muy fregado de explicar esto. La gracia de la información de inteligencia es que no se nota, que es reservada. Si se filtra, vale nada. Yo creo que hoy se recolecta mucha información, se coteja, no hay una sola fuente, pero hay muchas restricciones. De hecho, la Ley de Inteligencia que le daba más fuerza a estas actividades quedó congelada en el Parlamento. Esto se explica por la historia, porque quedamos tan marcados por la barbaridades de la DINA y de la CNI, que la actual legislación de inteligencia es más bien restrictiva. Creo que la democracia hoy requiere inteligencia para prevenir, no para asesinar, como fue en dictadura”.

Contesta sólo por lo que conoce directamente –los gobiernos de Lagos y Bachelet 1 donde participó–, cuando le preguntamos qué gobierno post dictadura manejó mejor los temas de inteligencia. “Creo que hoy las cosas están más difíciles. Se han encabritado mucho. Cuando nos tocó a nosotros, sabíamos, antes de que los hechos se produjeran, qué hacer en caso de conflicto. Esa anticipación de escenarios, que es donde está el mérito de la inteligencia, funcionó bien para el poder político”.

Pedagógico, considera pertinente explicar en qué consiste la inteligencia de un gobierno. “La inteligencia se trata de, mediante mecanismos normados por ley, percibir las amenazas, tanto internas como externas, y neutralizarlas. Hoy en Chile las amenazas son muchas: narcotráfico, tráfico de personas, mafias internacionales, la CAM, la Resistencia Lafquenche… Eso por mencionar sólo algunas, en consecuencia de lo que se trata es de proveer al poder político de información relevante sobre esas amenazas”.

–Queda claro: una cosa es la inteligencia para mantener el orden y la seguridad. Y otra, que no hay que confundir, es la torpeza pura y dura. ¿A esto último responde caso del “gabinete Irina Karamanos”?

–Sí, eso fue una torpeza del porte de una catedral, que daña al gobierno y al presidente, porque además la condición de Primera Dama no existe legalmente y fue adquiriendo en los hechos cierto renombre, desde la señora de Pedro Aguirre Cerda, después se embaló la señora de González Videla, la siguió la señora de Ibáñez. Desapareció con Jorge Alessandri, que era soltero. La pescó la Maruja de Frei, para qué decir la Tencha y después la Lucía Hiriart. Recién en los 90, esa función que era bien difusa, se estructuró en la Corporación Sociocultural de La Moneda, que engloba siete fundaciones. Y eso no puede ser personalizado. Fue una torpeza en toda la línea. En buena hora, el gobierno se retractó en menos de 24 horas.

El sueño de ser Presidente


Vidal enciende un pucho y empieza a ahumar su escritorio. Sin culpas, comenta que fuma unos 30 cigarros al día, que toma poco, salvo los fines de semanas, con amigos. Que prefiere el vino blanco y que le encanta El Araucano, ese trago digestivo, “que ahora tiene una versión cuica, importada de Alemania, el Jägermeister”. 

Es de gustos culinarios simples. Su plato favorito es el lomo vetado con puré de papas y dos huevos fritos encima. No hace ni un deporte, lee en promedio tres libros por semana, generalmente de historia. Y se declara satisfecho de no estar en el gobierno. Ni ser autoridad. Afirma que la política tiene varias formas de ejercerse y que las suyas han sido desde el ejecutivo y desde los partidos políticos. Específicamente, desde el PPD, donde tiene 35 años de militancia. “Lo alcaldicio, lo legislativo, no son lo mío, aunque me han ofrecido cincuenta veces presentarme de candidato. La última vez fue como senador por Santiago, pero no me interesa”.

A diario está en “Polos Opuestos”, programa de radio El Conquistador, donde lleva 6 años. “Los primeros cuatro fueron con Joaquín Lavín, después con Carlos Larraín y ahora estoy con Diego Schalper". 

Los miércoles pasa dos horas en el matinal de Chilevisión; dos veces a la semana hace clases de historia a estudiantes de periodismo en un par de universidades; escribe quincenalmente columnas de opinión en El Mercurio, y cada con esa misma frecuencia, integra el panel de Estado Nacional. “Todo eso, más las tareas fijas como vicepresidente del PPD; en todo eso se me va la vida".

-¿No echas de menos ser autoridad?

-No. Esa fue una fase agotadora y superada. Con el diseño de trabajo que te que te acabo de describir estoy libre y puedo disfrutar de la lectura, que es mi pasión.

-Si tú mismos hablas del desprestigio y la falta de confianza de la ciudadanía en los partidos, ¿por qué sigues tan metido en el PPD?

-Porque sin partidos políticos, no hay democracia. Y porque estamos como estamos, por culpa nuestra, y hay que corregir los errores. En la última elección parlamentaria participaron ¡27 partidos políticos!, de los cuales 12 no cumplieron con los dos requisitos mínimos. Nos quedan 15. De ellos 9 no llegaron al cinco por ciento de los votos a nivel nacional y a sacar cuatro parlamentarios, que es el mínimo que se pide. Chile no resiste quince partidos políticos. Y si a eso le agregas los candidatos que se presentan como independientes con el apoyo de un partido, para una vez electos declararse autónomos y actuar como llaneros solitarios.

-¿No crees en los independientes?
-Para nada. Hoy, independientes de verdad, en el Parlamento sólo hay tres: Fabiola Campillai y los Bianchi, padre e hijo. Sólo esos tres consiguieron solitos su lugar y le ganaron a las listas partidarias. Los demás se arrimaron a un partido, consiguieron presupuesto partidario y aparecieron en la franja, y después hacen lo que quieren, se mandan solos. 


-¿Alguna vez has soñado con ser presidente de la República? 
-Sí, por supuesto, por eso postulé a la primaria del PPD. Si yo hubiera ganado la primaria del PPD habría habido una primaria ciudadana con la Paula Narváez, pero Heraldo no quiso, y luego se hubiera hecho una primaria legal de la centro izquierda. Todo habría sido distinto. Yo calculo que Gabriel Boric le ganó a Sergio Jadue por unos 200 mil votos de concertacionistas que ese día, al no tener primarias legales la Concertación, votaron por Boric. 


-¿Qué es lo mejor y lo peor de Boric?
-Lo mejor que tiene es que es un hombre culto y leído, y eso le da una relación con la vida mucho mejor. Y lo está demostrando. Es un joven de 36 años que ha ido adquiriendo madurez rápido y eso le ha permitido cambiar de opinión, adaptarse, aprender. No es oportunismo lo suyo, se le nota que es sincero. ¿Lo peor? Tiene que asumir que la tarea de gobernar no es lo mismo que estar parado en el Parlamento o en un centro de alumnos o en la Plaza Italia. Hace 15 días cuando le pidió a su coalición renovar el estado de excepción en la Macrozona sur, la mitad de los diputados del Frente Amplio no votó o votó o en contra. Esa es su debilidad. Su desafío es ponerle mano dura a su propia coalición.  

Ximena Torres Cautivo

Periodista y escritora.+ info

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