Política

"La Convención se empezó a pasar varios pueblos": las frases que dejó Cristián Warnken en Bad Boys

“Yo creo que lo mejor de Chile está en el Chile profundo, pero no creo que para hacer la descentralización haya que desmembrar el país”, indicó Warnken.

"Esta falacia de que para hacer transformaciones hay que usar violencia se ha instalado en el mundo intelectual"."Esta falacia de que para hacer transformaciones hay que usar violencia se ha instalado en el mundo intelectual".
"Esta falacia de que para hacer transformaciones hay que usar violencia se ha instalado en el mundo intelectual".

Cristián Warnken fue parte del programa Bad Boys de Franco Parisi, donde reiteró sus cuestionamientos a la labor de la Convención Constitucional y a la validación de la violencia como método para la consecución de objetivos. 

Este movimiento no pretende convertirse en partido político, no estoy en eso, y nuestro único objetivo es tratar de contribuir humildemente como ciudadanos comunes y corrientes a pensar sobre la Constitución y eso es legítimo.

El grupo original de Amarillos, a lo mejor ingenuamente, teníamos confianza en que este proceso constituyente iba a recoger el malestar de la población, iba hacer una Constitución que interpretara ese malestar y que le propusiera al país una Constitución que apuntara a solucionar los problemas que hay en la sociedad.

Sentimos que la Convención se empezó a sobregirar, se empezó a pasar varios pueblos y empezaron a ir en unas direcciones sobreideologizadas sobre los temas. Por ejemplo, yo creo que lo mejor de Chile está en el Chile profundo, pero no creo que para hacer la descentralización haya que desmembrar el país.

Hay que reconocer la dignidad del pueblo mapuche, pero otra cosa es empezar a generar una especie de nación mapuche al interior de la nación que es Chile, dándole una cantidad de autonomías territoriales, abriendo una caja de pandora que no sabemos que puede pasar.

Lo que pasó en el estallido, es que la clase política y en eso incluyo a la izquierda que es de donde yo vengo, sobreinterpretó ideológicamente lo que la gente estaba pidiendo.

Le hemos pedido a la Convención que converse con la sociedad y que haya un diálogo real, que no se lleven la Constitución, como quien se lleva la pelota, para la casa.

Yo cuando joven fui del MIR, del MAPU, participamos de manifestaciones contra la dictadura y nunca quemamos o destruimos iglesias. Esta falacia de que para hacer transformaciones hay que usar violencia se ha instalado en el mundo intelectual.

Si uno ve líderes, al menos los que yo admiro como Nelson Mandela o Mahatma Ghandi, no aparecen en las manifestaciones de la izquierda más ultra, aparecen rostros de líderes negativos. Acá se necesitan liderazgos y referentes, la gente joven no tiene referentes.

La mayoría de la gente que votó Apruebo pensaba que la Constitución iba a solucionar esta polarización, muchas veces artificial por lo menos en el plano político, y la preocupación de Amarillos es que terminemos con un texto constitucional partisano, que deje satisfecha a la izquierda del país.

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