Política

"Lealtad" a la Constitución: la defensa de Fernando Atria al quórum de 2/3

El convencional del FA desató un intenso debate al respaldar la idea de que el actual Congreso requiera de un alto quórum de votación para reformar la nueva Carta Magna.

El convencional acusó "conflicto de interés" de los parlamentarios que critican la propuesta. AGENCIA UNO/ARCHIVO
El convencional acusó "conflicto de interés" de los parlamentarios que critican la propuesta. AGENCIA UNO/ARCHIVO
Por:  Equipo El Dinamo

El convencional del Frente Amplio (FA), Fernando Atria, desató la polémica con su defensa a la propuesta de la Comisión de Normas Transitorias de la Convención Constitucional, que pretende que las modificaciones a la nueva Carta Magna se puedan hacer solo con el quórum ⅔ de los votos del actual Congreso Nacional, cuyo mandato popular termina en 2026.

En su cuenta de Twitter, el ex militante PS entregó su postura y reafirmó que con esto se busca evitar que los actuales diputados y senadores puedan hacer cambios sustantivos a la propuesta, que aún debe pasar por un plebiscito de salida.

En una serie de mensajes, Atria respondió a quienes lo criticaron recordando su postura como académico constitucionalista, donde se mostró como un férreo opositor de la “trampa” de los ⅔ impuestos por la Constitución de 1980.

“Respuesta: no es una trampa, es un modo de proteger la Constitución de instituciones que no tienen razones para tener lealtad con ella, a la espera de instituciones que, por ser creadas por la nueva Constitución, si es razonable esperar que la tengan”, afirmó.

En una entrevista a 24 Horas, Atria profundizó en la idea de “proteger” el proyecto de nueva Constitución, a pesar de los dichos del presidente del Senado, Álvaro Elizalde (PS), quien planteó que la falta de flexibilidad del texto podría generar “incentivos al Rechazo”.

“Hay un evidente posible conflicto de interés (…) Muchas cosas importantes se discutieron, pero muchos senadores se motivaron a opinar cuando estuvo en riesgo el Senado y todo lo demás que importa al país pasó delante de ellos sin suscitar opinión”, planteó.

El convencional se preguntó además si “¿es razonable pensar que quienes ocupan las instituciones que hoy día existen van a tener su juicio, por lo menos afectado, por el hecho de que a la institución a la que ellos pertenecen deja de existir? ¿Es eso totalitarismo, desconfianza, sospecha, acusarlos de alguna perversidad? no, es simplemente lo que hemos visto ocurrir en la manera en que han opinado del proceso constituyente”.

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