Política

Sur: cómo nació la idea de la moneda única latinoamericana que seduce a Gabriel Boric

Desde un político brasileño muy cercano a Lula da Silva surgió la idea de unificar la divisa en Latinoamérica, tal como ocurre en la Unión Europea, una propuesta que encontró apoyo en el presidente del Senado de Colombia y a la que Boric se mostró abierto. “Sur” sería su nombre.

Durante el cambio de mando en Colombia, Boric expresó su interés por analizar una eventual implementación. AGENCIA UNO/ARCHIVO
Durante el cambio de mando en Colombia, Boric expresó su interés por analizar una eventual implementación. AGENCIA UNO/ARCHIVO

El 1 de enero de 2002 fue el primer día de circulación del euro, la moneda que se utiliza en los países que pertenecen a la Unión Europea (UE). Desde entonces, varias naciones han incorporado la divisa, algo que en ningún otro continente ocurre. “Tiene muchas ventajas: el comercio transfronterizo es más fácil para las empresas, la economía obtiene mejores resultados y los consumidores tienen más elección y mayores oportunidades”, explica el sitio oficial de la UE.

En Sudamérica la idea de concretar algo similar ronda hace algún tiempo. Nació de un político brasileño muy cercano a Luiz Inácio da Silva, quien por estos días lleva a cabo su campaña presidencial. “Si dios quiere, crearemos una moneda común para América Latina. No debemos depender del dólar”, afirmó Lula, el dirigente sindical del rubro metalúrgico que dejó claro que esa será unas de las modificaciones que promoverá si es que logra su tercer mandato en Brasil.

Todo nació, eso sí, de Fernando Haddad, un ex alcalde de Sao Paulo que milita en el Partido de los Trabajadores -el mismo que el de Da Silva- y que perdió en la segunda vuelta frente a Jair Bolsonaro en 2018. “El objetivo es mejorar  los intercambios comerciales de los países de la región”, aseguró en defensa de su propuesta. Tiene hasta un nombre escogido, si es que la idea prospera: se llamará Sur.

Gabriel Boric, se mostró dispuesto a negociar y a seguir adelante con la propuesta. “Todas las instancias e iniciativas de integración regional y que fortalezcan la cooperación entre nuestros países apuntan en una buena dirección”, dijo el mandatario al cabo de una reunión bilateral con el recién escogido presidente de Colombia, Gustavo Petro.

Precisamente en aquel país también hay políticos que promueven la idea. El presidente del Senado, Roy Barreras, es uno de los entusiasmados. “Aquí hay una patria dispuesta a renacer para que de la mano de las otras naciones latinoamericanas decidamos compartir un destino, una sola agenda de competitividad y, ojalá, una moneda común”, expresó el dirigente, miembro del partido izquierdista Pacto Histórico.

“Ahora bien, ustedes saben que estos mecanismos específicos son complejos”, añadió Boric en alusión al tiempo que demoraría lograr el acuerdo que permitiera poner en marcha esta moneda sudamericana.

Euro, el claro ejemplo de una larga negociación

Así como el euro sirve de inspiración para analizar los efectos positivos, también funciona como ejemplo respecto al largo proceso que implica implementar una medida de estas características. 

Sin ir más lejos, en 1990 se iniciaron los informes para posibilitar la integración de la divisa de la UE. El nuevo tratado, que contenía las disposiciones necesarias para que la unión monetaria se pusiera en marcha, se aprobó en 1991 en el Consejo Europeo de Maastricht, Países Bajos. 

Se firmó el 7 de febrero de 1992 en esa misma ciudad. Entró en vigencia casi dos años después, el 1 de noviembre de 1993. Toda la preparación duró prácticamente una década, pues el 1 de enero de 1999 se introdujo el euro, aunque los primeros tres años de funcionamiento fue una moneda invisible, utilizada sólo para efectos contables y de depósitos electrónicos. El proceso terminó el primer día de 2002, con la entrada en circulación.

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