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20 horrores acerca del regreso del Dr. Mortis

A mi amigo Miguel Ángel Ferrada por el rescate patrimonial hecho

Por:  Francisco Ortega

A mi amigo Miguel Ángel Ferrada por el rescate patrimonial hecho

Faltan quince días para que el féretro se abra y el mal regrese a nuestra dimensión. Hace más de cuarenta años lo encerraron, creíamos que nos habíamos librado de él, pero lo que existe desde antes que la luz no puede ser apresado. El Doctor Mortis, nuestro gran legado al terror contemporáneo está de vuelta; ese miedo que asustó e inquietó a nuestros abuelos y padres ahora viene por nosotros… Mortis: Eterno Retorno se llama la novela gráfica que llega a librerías a fines de abril, tuve la oportunidad de leerla y… Y Dios nos ampare de lo que liberaron Miguel Ángel Ferrada e Italo Ahumada, los irresponsables tras este delito contra la humanidad. 

Estos son veinte puntos acerca de nuestro rey del horror chileno, patrimonio narrativo de ayer, de hoy, de siempre. Antes de seguir leyendo, busque ajo, agua bendita, un crucifijo y recite en voz alta el Salmo 23. “Jehová es mi pastor, nada me hará de faltar…” 

Bienvenidos al miedo, entre por su propia voluntad.

1.- Había algo dentro de la casa. Estaba vacía pero el aire pesaba, se sentía denso, triste incluso, con un frío que no podía ser natural. “Alooo”, saludó la muchacha mientras abría con cuidado la puerta e ingresaba tímida al salón principal. No tuvo respuesta, no había nadie en casa…

2.- No había nadie en casa… No mires por la ventana… Cierra las cortinas cuando baje el sol… Hay algo bajo la cama… No te levantes, mantente a salvo bajo las sábanas…. ¿Y si tengo ganas de ir al baño, mamá?… Aguántate, es mejor a que te agarren en el pasillo oscuro. Al final el mejor de los horrores es el cotidiano, lo sobrenatural del noche a noche; lo que sucede, te hace saltar el corazón y te arruga la garganta cuando tienes que apagar la luz y te das cuenta que no hay nadie en casa.

3.- Porque nunca hay nadie en casa…

4.- Una verdad biográfica. Tenía ocho años, me acababa de acostar y juro, hasta el día de hoy juro, que había alguien dentro de mi habitación. Sentí como se acomodaba al final de la cama, pesaba sobre mis piernas. “Mamá” llamé. Pero no fue mi madre quien contestó.

5.- Porque nadie le contesta a un niño cuando tiene miedo en mitad de la noche.

6.- Otra verdad biográfica. Caras. Si hay algo que me aterraba de chico era ver caras. Me explico: rostros que se escapaban al orden establecido, que miraban con ojos negros y sonrisas abiertas de cuajo, con dientes amenazantes tras los labios y una expresión indudable de que eso, lo que estaba mirándome era malo. No podía ser de otra forma.

7.- Caras. Ranking de caras que me dejaron pegado, con noches en vela, muerto de miedo. Kurt Barlow, el vampiro azul, mutante “nosferático” de Salem´s Lot (o La Noche o la Hora del Vampiro). La segunda, esa cara demoniaca, ligeramente simiesca que se aparece en El Exorcista (en la original una sóla vez, en la reestrenada mira desde una pared). Y la tercera… un descubrimiento casual. Estaba en casa de mis abuelos, hojeando un ejemplar antiguo de revista Ercilla, cuando doy vuelta la página y me encuentro con un ser calvo, de rostro triangular, verdoso, colmillos afilados que mirada desde las nubes, mientras un carruaje se enfrentaba a una noche de tormenta. Y abajo, la chica escotada, bella y en peligro, como debía ser. Enmarcando el cuadro, el mensaje: EL SINIESTRO DOCTOR MORTIS. En tu kiosco…

8.- En tu kiosco el viernes

9.- El Dr. Mortis. Y entonces la teja me corrió. Por eso un tío me metía miedo con Mortis. Cómete la sopa que viene Mortis, cuidado con el doctor Mortis. Es que tu eres muy chico, tú no alcanzaste a escuchar al Dr. Mortis. Me hablaban como si se refirieran a una persona real. Durante un tiempo yo pensé que se trataba de una persona real, ¿acaso no lo era?

10.- El Dr. Mortis fue una persona real. Lo es, porque no ha muerto, porque no puede morir. Está más allá del bien y el mal. Más allá de las fronteras físicas y síquicas. Es parte de nuestra historia, de nuestro legado cultural.

11.- ¿Qué es Mortis? Mortis es todo.

12.- Tys Morgan gritan desde una esquina perdida, aullando como lobos en medio de la nada. Mortis es una herencia, nuestro legado al genero fantástico, al horror sobrenatural. Mortis es nuestro Drácula, nuestro Frankenstein, nuestro hombre lobo, nuestra Universal y nuestra Hammer… E insisto, Mortis es todo.

13.- Mortis es Mortis, porque funciona como todos ellos juntos. Un maelstrom, un piélago donde todos los monstruos encajan por acumulación, como un lego maldito y maligno. Mortis es el monstruo definitivo, el engendro del fin del mundo desde el fin del mundo.

14.- Bienvenidos a Chile un país maravilloso, un país oscuro, formado por serpientes primordiales, donde penaduras y culebrones llenan titulares de los diarios. Donde un militar es raptado por marcianos en plena dictadura. Donde sus mayores héroes se contactaban con el otro mundo o planeaban secretos dentro de logias iluminadas. Un país donde la magia es tan habitual que no nos damos cuenta, donde habitamos con horrores primordiales, donde Mortis tenía que hincar sus dientes, donde Mortis era necesario. ¿De dónde viene Mortis? Del corazón de los Andes, de la caverna más oscura de Chiloé, de La Ciudad de los Césares, de una ceremonia mapuche, del hueco al centro de la Tierra… del volcán Melimoyú.

15.- Monstruos patrios: Patas de Perro, Alsino, el Mudito de Donoso, por qué no meter a Mortis en la lista. ¿Es Juan Marino, creador de Mortis, menos escritor que José Donoso? No lo creo.

16.- Cuentos de terror, cómic de terror, historias de espanto escritas, orales o dibujadas son parte de nuestra vida. Mortis es el mal, el que vigila desde el tiempo, el que nos aterra con su materialidad tan inmaterial.

17.- Mortis. Los tomos recopilatorios del material original de los 60, la miniserie In Absentia, la próxima novela gráfica Mortis: Eterno Retorno deberían estar ya en los planes de lectura obligatoria, demostrando que en Chile alguna vez se hizo horror con botas pesadas, con pesadillas que no tenían y no tienen nada que envidiarle a lo de afuera. Poe-Lovecraft-Marino/Usher-Cthulhu-Mortis, satánicas trinidades, amen. A las escuelas se ha dicho. Si los argentinos metieron a El Eternauta porque nosotros no meter a nuestros muertos vivos.

18.- La cara de Mortis, el rostro del mal, aún lo tengo presente como un capítulo fundamental de los grandes terrores de mi vida. ¿El mayor de todos?, no lo sé, pero sí uno que me dejó m
arcando ocupado. 1997, casi veinte años después de ver esa cara tuve un cómic de la gran M por fin en mis manos… los círculos siempre se completan.

19.- Y sí. Nunca supe lo que sentó a los pies de mi cama aquella noche. Pesaba y helaba, después descubrí, y no es chiste, que no era el único niño al que le había pasado. La población Quilapán de mi Victoria natal estaba construida sobre un cementerio mapuche. Hace poco le conté a mi mamá lo de la cama, ella me respondió: “no es nada comparado con lo que he sentido yo, como del doctor Mortis”. Sincronía, la casualidades no existen.

20.-  Entonces la niña siguió recorriendo la casa, mirando las paredes y los rincones, buscando algo, algún indicio que le revelara desde cuando el palacete estaba vacío. No lo estaba, pero por supuesto, cuando notó que alguien la espiaba tras su espalda, ya era demasiado tarde, las garras ya estaban alrededor de su garganta, de las gargantas de todos. Larga vida al rey, salve Mortis. Regresa Mortis… Eterno retorno… (inserte acá risas diabólicas) 

Francisco Ortega es periodista, escritor y guionista. Trabaja de editor de no ficción, asesor de contenidos, colaborador de revistas como Rolling Stone y VIVE y guionista para varias productoras y canales. Es autor de dos novelas y cuentos seleccionadas en diversas antologías. Acaba de publicar el “libro colectivo” CHIL3 y para el 2011 anuncia dos novelas gráficas. Existe en blogger como www.fortegaverso.cl.


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