Pop

60 hombres que amamos (I parte)

Primero, fueron las "60 mujeres que amamos" por nuestro colaborador Francisco Ortega. Ahora es el turno de hacerles un homenaje a los guapos locales. Y para ello, Florencia y Elisa Zulueta juntaron a un selecto jurado para elegir, con cariño, a aquellos chilenos que no sólo nos sacan suspiros. Pasen y disfruten.

Por:  Zulueta Yáñez

Luego de reuniones con expertas entendidas en el tema, y sin votaciones unánimes y algunas muy peleadas-, logramos hacer un híbrido de buena calidad chilensis. Este es un aplauso en tres capítulos, y de pie, a aquellos que simplemente amamos. Pero reivindicando al chileno verdadero. No exclusivamente al que trota y toma batidos, ni acapara portadas (aunque hay excepciones). Es una ovación al que no podemos explicar bien por qué nos gusta. Y aquí lo intentamos, porque no son los que salen en sunga, pero son los que nos imaginamos así. Y como no es el censo, y no pudimos preguntarles a todas, reunimos una selección de los más votados y deseados. Estos son los primeros 20 de 60 a los que queremos felicitar… sólo por haber nacido. Gracias totales.

60. Felipe Camiroaga

A estas alturas, podría ser el River Plate de la lista. Parece que desciende en la tabla, pero siempre queda la esperanza de que será salvado, aunque sea con malas artes. Porque no estamos seguras si queremos incluirte. Alto, guapo, coqueto, seductor, y bla bla bla. Todo eso lo sabes, y sabemos que lo sabes, y es todo lo que no queremos decir. Porque lo atractivo es que exista tanto “secreto”, tanto mito. Pero sí, no nos engañemos, hay cuerpo para tanto mito y tanto tatuaje indecifrable. Y eres gracioso. No somos las dueñas de casa que esperan tu llamado de la Olla Millonaria. No te llamamos “felipito”, no nos reímos con Luciano Bello -¿o sí?- ni nos interesan los pormenores de tus romances. De hecho, ni siquiera nos interesa tu halcón. Lo típico del guapo conductor de TV no nos gusta. Lo que nos gusta es esa  perversión en tu personaje. Estamos seguras de que hubo un giro, algo que te distancia de tu rol en Rojo y Miel, arriba de ese caballo, dirigido tan bien por ese huaso más inocente que el patrón de hoy, o del notero de playa sin polera de Extra Jóvenes, o del Washington, mijito rico. O quizás la perversión la sufrimos en la mente. Pero te conviene, porque gracias a nuestra imaginación no estás en la Primera B.

(FOTO: CORTESÍA TVN)

59. Benjamín Vicuña

Eran otros tiempos, cuando nos topamos con “El Lugar Común”, y en ella con un atractivo muchachito recién egresado, actuando como si nada, con la gran Gloria Münchmayer. Lo mirabas y pensabas, qué privilegiado ser así de guapo, y ser así de talentoso, y ser así de joven, y ser ASÍ de guapo. Qué onda esa carita de yo no fui, y ese cuerpo que se conserva como en sus inicios. ¿Qué pacto hizo con el diablo? Era “la promesa”. Promesa, ahora, sobre cumplida. Perdónanos “Benja”, pero extrañamos a ese jovencito que “de repente” uno veía, y mientras recordamos “el lugar común”, pensamos en el siguiente lugar común, que eres tan dulcemente bello, que verte en tanto paradero, terminó por  hostigarnos. Es como comer manjar desayuno almuerzo y comida. Rico, cuando te lo comes de vez en cuando.

(FOTO: UPI)

58. Fernando González

Muchas llegamos, muchos días de la semana a la pega con ojeras y el ojo inyectado, pero eran un trofeo. Medalla al sacrificio de dar con este hombre en el lugar de moda de esa época. Un localcillo por las cercanías de Manuel Montt. No íbamos sólo por ti, pero íbamos también por ti. Y siempre pensábamos lo mismo; ¿qué onda esos muslos? Enormes y hechos de lo mismo que el Puente Cal y Canto. Por eso nos gustas más en la cancha, con shorts. Y más cuando vas perdiendo, y te enojas, y le pegas al aire o rompes raquetas carísimas como si no hubiera pobreza en el mundo. Verte así nos da de todo. E incluso casi nos haces olvidar esa melena peinada al medio. Suena tan poco nacionalista decirlo, pero esa carita de “voy perdiendo”, es nuestro más preciado objeto de deseo.

(FOTO: UPI)

57. Cristóbal Tapia Mont

Bar Nautillus, ex topless, 2006. En ese lugar, donde las mujeres antes nadaban desnudas en acuarios, ofreciéndose a los hombrecitos chilenos que gustaban en demasía de ese tipo de lugares. Lo fuimos a ver sin saber si cantaba country o trova, o si efectivamente hacía stripper-music. Los acuarios, menos mal, estaban vacíos, y el local lleno. Y de repente, sale al escenario, uno de los hombres más lindos que hasta hoy, hemos visto. Sólo con su computador, y un micrófono. Y se pone a cantar perfecto, con unos ojos celestes bien abiertos y con una seguridad envidiable. Guapo, guapo. Desde ahí, no lo volvimos a ver más, hasta los pasillos de Canal 13. Estaba pintado para galán, y así ocurrió. Bronceado en la teleserie de la playa extranjera, era sin duda, un regalo para la televidente con pantys de polar, que empezaba a sobrarnos evidentemente. Dulce, de cara perfecta. Habla un inglés nativo como de película, y eso, como que a una la hace creer que está frente a un galán “que no es na de aquí”.

(FOTO: CORTESÍA CRISTÓBAL TAPIA)

56. Patricio Fernández

Ese encanto de nosequé que sólo algunos imperfectos lucen con tanta gracia como Pato Fdez. Nadie sabe explicar bien en qué parte de su ser radica su sex appeal, porque hasta se parece a su tío vocero.  Será intelecto+picardía+ bohemia. Será el atractivo del escritor carretero, irredimible, pero con simpatiquísimo sentido del humor. El alma del Clinic, la voz de radio, el ingenio de twitter. Pato Fdez en su todo pica. Y es requetecontrasabido que pica. Es de esos que a todo lo que ha hecho le ha sumado su canasto de sexy. Es de esos que la hicieron, y la siguieron haciendo, que rentabilizó, sin recibir castigo de nadie, su marca. Y nos vende chapitas y almorzamos su The Clinic, y anda en bici y marcha. Y pedalea por los calles y ni mira, y nos cruzamos y nos esquiva. Malo.

(FOTO: THE CLINIC)

55. Luis “Mago” Jiménez

¿Ha visto a la Roja con un grupo mixto? Juega Jiménez y los hombres, “poota el hueón malo” y las mujeres “poota el hueon güeno”. Más allá del físico espectacular, y de su cara de “latino sexy”, es definitivamente un ave fénix. Es el que tocó fondo, pero se recuperó. El humillado y gorreado, el que bajó su nivel en el fútbol, el criticado y casi olvidado. Y ahora, como quien no tiene pasado, llega a la cima de nuevo, juega por la selección chilena y en un club europeo, y vuelve a estar en los medios paseándose con su mujer (la misma que veía el Rey León con la señora de Valdivia) y sus trillizas. Y háblame de fertilidad. Definitivamente, uno de los latin lovers de la selección de ese nuevo entrenador. De chicas, para Italia 90, muchas recordamos haber juntado sólo las láminas de la selección italiana -no hacen falta explicaciones-, pero hoy, cedemos felices una de Roberto Baggio, por la del Luchito Jiménez. Y sin culpa.

(FOTO: UPI)

54. Álvaro Viguera

A  Álvaro Viguera le hemos visto TODO. Lo que ha escrito, lo que ha dirigido y  lo que ha actuado. Y es bastante. No es fácil olvidar aquella escena en mi “Querida Elena”,en la que le gritaba a  la Coca Guazzini, mostrando esa vena en el cuello que a una tanto le gusta. Sin duda, es uno de los favoritos de su generación. Es de esos actores-directores que agradecemos que aún no se lo engulla la TV ni las multitiendas, y que sea aún caso objeto de culto para privilegiadas. Alto, crespo, con ojos grandes y sobre todo… con un color de piel impresionante. Pareciera estar bronceado en julio y en marzo. Y una sonrisa impecable que podría hacernos verlo de noche y sin Luna como el gato de Alicia. En el fondo, pareciera que no fuera chileno. Es trigueño, palabra que ya suena sensual, con un aire “brasilero”,  que suena aún mejor. En los 80, haciendo de doctor izquierdista revolucionario ya mereció toda nuestra atención. Y en Mt2, la película que la critica alabó, demuestra que Viguera es de esos que te fascina por lo seco, pero en la escena sin polera, nos empieza a dar lo mismo si actúa de poste o de nube.

53. Fernando Larraín

Te amamos y te odiamos; porque nos hiciste creer que la versión chilena de Al Bondi era uno de nuestros hombres ideales; un primate recién bajado del árbol que nos terminó casi pareciendo atractivo. Nos confundes, nos haces creer que es sexy el fluorescente. Y como que nos gustan tus pantalones  naranjos, o esos gorros como de merchandising del mundial. Ese apático pesadito que te habita, nos gusta. Y nos haces recordar por qué los preferimos crecidos, aunque no tan maduros. Porque amamos reírnos cien veces más con un Fresco y Natural después del Postre que con un monólogo contemporáneo trillado. Muchas soñamos de jumper, que alguna vez en los 90´s, llegarías encuerado en moto, con los chocolates de corazón a declararnos amor. Sólo nos queda una duda: ¿Siempre gritas tan agudo?

(FOTO: JOAQUÍN VERGARA)

52. Manuel García

Si uno escucha sus letras es inevitable preguntarse si será tan directo, preciso y sensible cuando habla mirando a la cara. No es un poeta rebuscado, ni agrandado ni depresivo. Pero es capaz de decirle, a ella, así, sin más, que en la espuma del café gira lo que no alcanzo a decirle. ¡Qué frase!, y más encima, con un don para componer y sacarle melodías a la guitarra que ya se quisiera uno para sus peñas familiares. Manuel no puedes no estar entre los chilenos que amamos. Pero que amamos de verdad. El talento, su evidente timidez y admirable humildad lo hacen perfecto. Nunca se ha creído el cuento. Y bastan unas tonadas como las de El Reino del Tiempo o El Viejo Comunista para ponernos la piel de gallina como nadie. Manuel, que hasta tu nombre nos gusta, eres un descubrimiento de los últimos años. Un gran descubrimiento.

(FOTO: UPI)

51. Claudio Parra

Está en otra categoría. No se puede hablar de torsos o muslos. Claudio Parra usa su cuerpo para  el virtuosismo. Cuando en el concierto de Los Jaivas, que es hace años el mismo, viene el momento del solo de piano, es como si Apolo y Eros tomaran forma en esas manos. Es hipnosis. Y miras hacia el lado, y todas las mujeres, que van desde los 20 a los 70, están mirándolo como si estuvieran en una cita privada. Y te topas con las mismas groupies, que lo siguen a todas (ya nos conocemos). Y cuando no es su turno de tocar, él mira al público, y crees que te mira a ti. Y sonríe, siempre sonríe. Habla como si fuera un extranjero, pero es de Valparaíso. Su look de los 70’s debería estar  nominado a la lista de patrimonio cultural. Y si nos apuran, de la Unesco.

(FOTO: UPI)

50. Ignacio Franzani

Queremos hablar del Franzani de Vía X y el de la radio. Porque los departamentos de rostros de los canales tienen esa peculiar habilidad de hacer lo imposible por levantarle lo bueno a la competencia, para despúes, a la hora de la verdad, guatear de lo lindo. Nos van a perdonar, pero ¿por qué reemplazaste al este, en el programa ese? Fue un episodio apocalíptico. Pero te lo perdonamos. Porque nos sigues gustando en demasía en tu época de Cadena Nacional, y preferimos tener tortícolis de tanto mirar al pasado a llorarte como viuda. Eso sí, escucharte en la radio es darse un gusto. Y es saber que, en el fondo, sigue ahí el mismo guapo, interesante, y con esa voz impresionante. Pero exige el lugar que mereces. Y ojo, debes sentirte orgulloso de ser el ÚNICO al que le aceptamos y aceptaremos usar camisa manga corta con corbata.

(FOTO: CORTESÍA TVN)

49. Nicolás Poblete

Se ríe y se le achican los ojos. Canta cueca, anda a caballo, le hace la segunda voz a las rancheras, tararea unas cumbias y toca el pandero. ¡Ah! y actúa. En nuestra generación, Nicolás la rompe. Es piola, y entre tanto ego, es un valor que le suma puntos. No anda de mino, y eso a una le gusta más. Porque es joven, y tiene teleseries en el cuerpo, y la mítica obra de teatro “Violeta”. Las niñas suspiran por él. Por ese doctor dealer mino de la época de “El señor de la Querencia”, donde ofrecía variados tipos de drogas, o incluso en “Mujeres de lujo”, el guapo desgraciado maltratador de minas. Si quieren enamorarse, vayan a escucharlo cantar sus cuecas. Después de eso, les aseguramos que van a soñar con zapatear con Poblete.

(FOTO: CORTESÍA NICOLÁS POBLETE)

48. Stefan Kramer

Kramer es el cobre. Nuestro mejor producto. El que mantiene vivo a Bielsa y el responsable del mítico video de Michelle en Pinto Durán. El que te da mucha, demasiada risa. El que se llevó todos los talentos del curso. El que imita idéntico, y se tira las mejores tallas. Y es guapo, alto y se le ve bastante tonificado. Y no se le puede pedir demasiada humildad, a un tipo que pareciera ser un extraterrestre. Y en este caso, cuán guapo es, no importa. Si no te gusta de Kramer, te gusta de Bielsa o te gusta de Massú o te gusta de Bolocco, Zalaquett, Arjona o el que le pidai. Y estuvo bien votado entre nuestro jurado, muchas hicieron hincapié en que apareciera. Pero él no está para los trotes de galán, él está en otra, haciendo una película donde tendrá que interpretar a 15 personajes. Mino. ¿Cómo te veríai con 15 al mismo tiempo?

(FOTO: UPI)

47. Pablo Corro

Primero: una dosis de transparencia. Fue nuestro profesor. Pero no el del colegio -cuántas fantasías con los profesores del colegio mientras una usaba jumper aunque fuera sólo dos dedos sobre la rodilla… El lo fue en la universidad, en un ramo denso y cabezón de guiones, documentales y lenguaje audiovisual, a las 4pm. La hora fatal. Pero  muchas podíamos tragarnos eternas realizaciones en tonos grises, cine mudo, cine alemán crudo, producciones freaks orientales y lo que fuese, por verlo ahí, con un gesto orgásmico pero intelectual, mirando siempre fijo hacia la pantalla. Pero seamos sinceras. El nunca nos miraría así. Aunque nos sacaramos la ropa o le hiciéramos la mejor escena erótica e histórica del cine mundial. No. No nos miraría. Definitivamente, el mejor guión de esas clases era el de uno… relativo al cine mudo por supuesto. Un guapo anónimo, pero definitivamente inalcanzable. Uno de nuestro propio star system.

(FOTO: CORTESÍA FEDOCHI)

46. Iván Guerrero

Iván no nos gustaba tanto, pero lo escuchamos cantar y lo hace con un aire a Cerati. Guardemos las proporciones, pero canta con un aire a Cerati, no es broma. Y ahí, como quien dice, uno se rinde. Da lo mismo el Iván de la tele, a ese lo conocemos pocazo, y lo poco, ni ahí. Pero el Iván de la radio, que no sabes cuán chascón está, si está gordo o flaco, o si está vestido mino, es decir, sólo el que habla, ese gusta y mucho. No tiene una cara de galán, ni un cuerpo de triatleta. Pero es el tipo de chileno que a muchas nos gusta, desarreglado, con algo de guata -sí, la guata seduce-, sin vanidades e inteligente, agudo y con humor, sobre todo con humor aunque se haya puesto de moda después de dejar la TV. Porque es más encantador el que canta con Melero que el que hincha a Zaldívar, el que se cuadra con causas importantes que el que se ponía esos horribles anteojos negros (que mal gusto el diseño de esos anteojos), el que tartamudea en la radio entrevistando con inteligencia a Dario Grandinetti, que el que se tira los chistes pauteados. Sabe que lo suyo es coquetear, y lo disfraza muy bien de sentido del humor que le saca sonrisita cochinona a Ena Von Baer, Soledad Alvear, o a la más rebelde de twitter.

(FOTO: JOAQUÍN VERGARA)

45. Pablo Simonetti

Queremos ser siúticas y lo sentimos. Pero este hombre es un monumento. Digan lo que digan: alto, sensible, de rasgos grandes, cejas marcadas, mano grande, mijito rico. La primera vez que nos lo encontramos estaba leyendo La Razón de Los Amantes. Ya con eso no necesitábamos más. Ni siquiera verlo en ese programa, que Cero, es mucho número para definir lo poco tolerable que se hace. Pero él, un caballero, dio la cara, tranquilo y valiente, frente a esas murallas morales que lo entrevistaban. Y en la marcha por los derechos igualitarios, muchas -y muchos- no le quitamos los ojos de encima. Cuántas nos paramos al lado del escenario aún sabiendo que era lo último que iba a mirar (lo último, siendo optimistas). Qué lindo un hombre que sonríe tan seguido. Le importan los temas sociales, es un gran conversador y más encima, se viste bien. Uno se puede presentar a la rápida, y luego de una hora, sigue recordando tu nombre. Ya no los hacen así.

(FOTO: UPI)

44. Matías Oviedo

Un jueves en la Blondie, era muy común encontrarse a bailarines en malla haciendo performance, pero muchas tuvimos la suerte de ver en esa discotheque, “Pantalones Grises”, obra de danza contemporánea, donde bailaba un guapo aspirante a actor de la UC. La obra era buena pero él era mejor. Cuando uno entraba a la UC, lo primero que te decían, era “cuidado con Matías Oviedo”. Era el rompecorazones. Y era cierto, tan cierto como que tenía a media universidad joteándolo mientras almorzaba. De ahí a galán de la tele no hubo, lógicamente, mucho, pero ojo que podría ser un engrupido y no lo es, porque a veces quiere ser más músico que actor. Porque tiene cara de niño bueno rico, pero también de rockero maldito más rico aún, que le canta al lado oscuro, y al desamor. Es de nariz respingada, pero con una cicatriz. Con esa mezcla de tocatas en la Batuta, y dúos con Zalo Reyes, y premios al que más sabía de la Biblia cuando niño. Matías es un guapo, más malo que bueno. De esos que le canta a puros amores tormentosos, con una voz fuerte y esforzada, como un quejido. De esos con los que caeríamos fácilmente a un sufrimiento perpetuo.

(FOTO: JOAQUÍN VERGARA)

43. Pablo Mackenna

Cuico y mal portado. La primera vez que uno se lo topa y lo escucha hablar espanta por su humor negro satánico, y por la cantidad de juicios categóricos que vierte. Da la sensación de que todo lo hace al revés de un “Mackenna”. Lee harto. Colecciona cosas inútiles y bellas, y cuenta dónde las encontró, de quienes eran antes de que llegaran al persa y dónde y con quién almorzó. Es capaz de tener más de 16 mil seguidores en Twitter y no haber escrito ni doscientos tweets. Tiene todo para caer mal, porque está en todas, va a todas, sale en todas y sabemos toda su vida…  pero finalmente se le perdona. No sólo es objetivamente “mino”,  con ese eterno look del recién levantado sin ducha, del que fuma con la misma ansiedad con la que habla. Pero es que es de esos  con ese escaso don de tenerte conversando entretenida, o más bien… seducida. El look desgarbado y la personalidad rupturista lo hacen simplemente irresistible. Y más  aún que él lo tenga clarísimo.

(FOTO: JOAQUÍN VERGARA)

42. Jorge “Mago” Valdivia

El apodo de mago es demasiado Harry Potter para la pasión que derrocha este macho en la cancha. Pero todo se arregla con su segundo apellido: Toro. Y aún más cuando se conocen sus raíces; la fogosa Venezuela. Es niño malo, pero irresistible. Es políticamente incorrecto pero atractivo. No es bonito, pero es imposible dejarlo fuera, aunque sea por llevar la contraria, sobre todo a todos esos DTs que lo aíslan por mal comportamiento. Nosotras sí queremos 90 minutos de ese “prodigio técnico”. ¿Masoquista? Tal vez. Porque ninguna madre soñó con un yerno protagonizando Puertos Ordazos, lanzando pizzas a la pared, haciendo escándalos en un hotel o “joteando” a camareras. Y todo, en plena concentración. Y es irresistible, y, sin duda, desde hace unos días, no somos pocas las que instalamos una webcam a  la espera de su autorización en skype.

(FOTO: UPI)

41.-José Murillo

Qué guapo que es Murillo. Otro muy votado entre el rubro de las periodistas. ¿Por qué no le ponen su foto en las columnas en The Clinic? ¿Por qué hace tanto tiempo que no escribe? ¿Por qué nos hacen esto? Nos lo mostraron, nos gustó, ¿y después? Esas columnas profundas, pero no engreídas, de filosofía cercana, culta, pero masticada para el pueblo. Murillo es de los que pusieron la cara (una muy buena cara) para hacer visible la oscuridad de la Parroquia de El Bosque. Muchas lo conocímos por eso. Y lo leímos y lo seguímos. Es de los guapos cultos, serios, profundos. Te lo imaginas leyendo al ladito, en una casita en la playa.

(FOTO: UPI)

Colaboraron: Isabel Plant, Sofia García Huidobro, Beatriz Pulido, Tereza Quezada y Pitu Rodríguez.

Florencia Zulueta Yáñez: “soy periodista de la Portales, y mi fuerte es el trabajo en ong’s. Actualmente, soy la coordinadora de comunicaciones de América Solidaria Chile. Tengo 28 años, y soy la segunda hermana”.
Elisa Zulueta Yáñez: “29 años (de esto me queda poco), actriz, dramaturga y directora. Estudié en la Universidad Católica. Trabajo en el canal 13. Tengo una compañia con Antonia Santa María. Escribi y dirigí Pérez -que fue adaptada al cine- y Gladys que se acaba de exhibir en el Teatro del Puente”.

Más Noticias

Más Noticias