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“Sigue La Idea: sin cigarro”, por Libertad Gaco

Constantemente estoy comiendo todo lo que encuentro. Como lo que me gusta y lo que no también. Un par de desayunos, un kojak a media mañana, almuerzo si o si, unas galletas de agua en la tarde (que es de las pocas cosas de comida que hay en mi casa), dulces, chocolates...   Pero llevo una semana sin fumar. Y sí, dejar de fumar me ha puesto ansiosa... Y como.  

Por:  El Dínamo

Constantemente estoy comiendo todo lo que encuentro. Como lo que me gusta y lo que no también. Un par de desayunos, un kojak a media mañana, almuerzo si o si, unas galletas de agua en la tarde (que es de las pocas cosas de comida que hay en mi casa), dulces, chocolates…

Pero llevo una semana sin fumar. Y sí, dejar de fumar me ha puesto ansiosa… Y como.

Día 1 y 2: El primer desafío fue no consumir el cigarro mañanero con el café y las noticias. Segundo desafío, tener que estar consciente todo el día de que no podía fumar. Prueba de fuego, cumpleaños de una prima farandulera… tomar el “traguito” y tener las conversas sin el pucho. Lo logré…

Día 3, 4 y 5 (fin de semana): Creo que por no fumar, el viernes tomé más de la cuenta y comí. Comí demasiado. El sábado fui al Embalse del Yeso y debo reconocer que ver esa cantidad de agua (253 millones de metros cúbicos) y saber que ninguna colilla mía caería ahí, me hizo sentir bien y casi emocionarme… Me dio rabia también pensar que bastaba con que una persona lanzara una colilla para que 50 litros fueran contaminados. El domingo me puse hacer aseo -algo que odio- con tal de estar ocupada y no fumar.

Día 6, 7 y 8 (inicio de la semana): Comenzaba mi Magister. Nervios y ansiedad. Tras la bienvenida, en el coctel, quise fumar… Tuve que tomar. Llegué a mi casa muy entusiasmada a leer y quise fumar. Siempre que he estudiado, fumo y tomo café. Aprendí que debo romper el vínculo del pucho con ciertas cosas.

Hoy: Seguiré, sólo por hoy, sin fumar. La filosofía del “sólo por hoy”, me da resultados, ya estuve 7 años sin tomar… Quizás, juntando nuevas 24 horas, deje de fumar. Y ya que el impulso lo tuve, creo que debo aprovecharlo. Con un logro, es más fácil seguir intentando.

Notas y observaciones: Me pillo cada cierto rato buscando los cigarros y el encendedor. Es extraño no encontrarlos en mi cartera, velador o sobre la mesa. Estoy moviendo mucho las piernas cuando estoy quieta. Según mi pareja ando más irritable, pero eso no es cierto, está mintiendo. Mi pareja me ama más por no oler a cigarro, me da más besos. Me gusta no sentir una sensación ácida en la boca por las mañanas. Mis dedos no huelen a nicotina. Mi pelo tampoco. Cuando me dan ganas de fumar, noté que la mayoría de esos cigarros son prescindibles… o sea, puedo lidiar sin ellos.

Hay sólo dos cigarros que me cuestan mucho: el del almuerzo y el de antes de dormir. A ratos tengo alucinaciones y me veo fumándome a alguno de mis gatos. Descubrí que podemos ser bien idiotas: inventamos veneno, lo vendemos, y para peor ¡Lo compramos! Mi mamá cree que si yo dejo el cigarro, cualquiera puede… Y muchas observaciones más.

La verdad es que ha sido todo un tema a cada segundo del día y ha despertado un sin fín de reflexiones. Ahora, les cuento que inflé las ruedas de la bicicleta. La chapulina roja está lista para ser usada… y por todo lo que estoy comiendo, más la columna en cuestión, más que se me acabó la plata del mes para la bencina (lo cierto es que me sobra mes para mi sueldo, no es que la plata no alcance), se viene una semana de harto pedaleo y ¡Un nuevo desafío!

La preocupación está instalada, el debate, nuevamente abierto… ¿Qué reto me plantean para las próximas semanas?

* Les recuerdo, alguna duda, acotación, sugerencia o conversa gratis, pueden escribir a libertadylaidea@gmail.com

Libertad Gaco tiene casi 29 años, es madre de dos gatos, periodista de profesión, y comunicadora por vocación. Curiosa por esencia y apasionada por las causas que cree nobles, ha decidido experimentar en primera persona lo que es vivir en conciencia con el medio ambiente.

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