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Butch Vig: “Trabajar con Kurt Cobain fue un verdadero dolor de trasero”

El productor del disco Nevermind, revela detalles de las sesiones de grabación y de la relación que tenía con el fallecido líder del grupo Nirvana.

Por:  Hernán Carrasco C.

El calificativo de “último gran disco de rock” que tiene el “Nevermind” de Nirvana aún se mantiene plenamente vigente. Ese registro cambió definitivamente la escena musical hace 20 años y produjo una revolución pocas veces vistas en el mundo de la música. Ese disco cumplirá veinte años el próximo mes y en el marco de la celebración, el álbum fue remasterizado y adornado con demos, canciones poco conocidas e incluso un concierto en vivo de la banda.

El productor de aquella joya fue Butch Vig, quien recientemente produjo probablemente el mejor disco de lo que va del año: el “Wasting Light” de Foo Fighters. Vig se dio el tiempo de hablar con la revista Rolling Stone, del proceso de grabación del “Nevermind” y de la dinámica de interacción con la banda, aseverando que el fallecido líder del grupo era un perfeccionista obstinado, lo que a veces se transformaba en “un verdadero dolor de trasero”.

Durante el primer intento por mezclar el álbum, el carácter de Cobain se notó de inmediato. “Estaba balanceando la batería y las guitarras cuando vino Kurt a decirme que bajara los agudos, porque quería sonar más como Black Sabbath. ¡Era un verdadero dolor de trasero! A veces, pero por lo general, lográbamos acuerdos en el trabajo”, afirmó Vig.

El productor también hizo referencias al cambiante carácter de Cobain, diciendo “Kurt era encantador e ingenioso, pero cambiaba mucho de estado de ánimo repentinamente. Pasaba de estar comprometido cien por ciento, a desconcentrarse por cualquier factor externo. Se iba a sentar a un rincón y se ensimismaba completamente. Yo no sabía muy bien cómo manejar eso que le sucedía”.

Las sesiones de grabación contaron con una banda totalmente comprometida, según el bajista del grupo, Krist Novoselic. “Estábamos muy enfocados en grabar, no perdíamos el tiempo. Todos los días llegábamos al estudio alrededor de las once de la mañana y no nos íbamos de ahí hasta pasada las nueve de la noche, trabajamos duro en ello”.

Sin embargo, Vig recuerda un horario más relajado de la banda. “Ellos se mantenían despiertos toda la noche y tomaban drogas, después en la mañana, iban a la playa de Santa Monica y se relajaban por tres o cuatro horas, después de eso trabajaban. Realmente estaban disfrutando el momento y de la libertad que tenían, ellos sabían que estaban haciendo un excelente disco. Fueron buenos tiempos, antes de que empezara toda la locura”.

Para finalizar, el productor recordó la reunión que tuvo con Novoselic y Dave Grohl en las sesiones de grabación del último disco de Foo Fighters, álbum que contó con la participación del bajo de Novoselic en un tema. “Nos sentamos y empezamos a recordar historias que tenía cada uno, fue una noche muy especial”, expresó.

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