Pop

Las 10 canciones de medianoche de Erick Pohlhammer

Aunque no publicó durante 21 años, el autor de "Vírgenes de Chile", nos cuenta las canciones con las que la inspiración llama a su puerta.

Por:  Sebastian Iturrieta Veloso

El polémico poeta, es profesor de castellano de la Universidad de Chile. Entre sus obras se cuentan:”Epístolas iluminadas entre parejas disueltas”, “Tiempos difíciles”, “Gracias por la atención dispensada” y ha sido publicado en las antologías: “Entre la lluvia y el arcoiris”, “Poesía chilena contemporánea”, y “25 años de poesía chilena (1975-1995)”.

1. Before the next tear drop falls, Freddy Fender

Cuando pasé tres días en Tahití, en tránsito hacia Australia, una tarde, tipo tres con un sol polinésico, húmedo y quemante. Voy por la vereda y desde el interior de un pub se oía esa canción. Me senté a ’empinar el codo’, con un shop extasiante, tan extasiante como la exquisitez de la melodía y el ritmo y la letra y la voz del fenomenal Freddy Fender.

2. Save The Last Dance for me, ambas versiones, la de Dolly Parton y la Michael Bublé

Letra “hiper romantic top one”: baila con todas, pero deja el último baile para mi. Denotativa y connotativa. Música preciosa. Exquisita para bailarse un lento memorable con la ‘minita’ – ‘musita’ de los sueños.

3. Arriba en la Cordillera, Patricio Manns

Gran letra, gran voz, gran melodía. Pura poesía de los ventisqueros cordilleranos. Pato Manns: poetazo.

4. ¿Quién mató a Gaete?, Mauricio Redolés

Para recagarse de la risa, rima fresca y rica Gaete/copete. ¿Quién puede tener estrés después de escuchar a Redolés?. Por el realismo brutal y tierno de la letra. En efecto, el copete exagerado a la larga mata. Me evoca una canción brasileña, esplendorosa. Murió la zamba de cachaza y de alegría. Los brasileños aprendieron a morir dichosos en su saudade cachazandero.

5. Los días del Arcoiris, Nicola Di Bari

Me enamoré a primera vista auditiva de la belleza límpida de ‘Los días del Arcoiris’. Ganó Sanremo esa vez con esa voz de luz de cuerdas gastadas del cantante. No hay día que no la cante en la ducha, por las calles y los parques.

6. Para Abril o Para Mayo, los Payos

Chiribiri bi bom bom bom. La playa estaba desierta/ el mar bañaba tu piel/ cantando con mi guitarra para ti Maria Isabel. Mira que hermoso este pasaje de sus lirios de amor de verano “En la arena escribí tu nombre/ y luego yo lo borré/ para que nadie pisara/ tu nombre / Maria Isabel. (una delicia total) letra y música un siete con tres estrellas. Con razón esa canción los lanzó a la fama inmediata. Como dice Nicanor Parra sobre Violeta: “todas las canciones que hacia les daba en el blanco”.

7. Los Momentos, Eduardo Gatti

Sabiduría y melodía y voz de miel al panal del alma de la diosa (melodiosa : miel de la diosa). Esa canción me enseño a vivir en buena medida contemplando como no pasa la vida por dentro de uno cuando uno no se hace uno con la melodía interior. “Nos hablaron una vez cuando niños/ cuando la vida empieza/ que el futuro que cuando grandes/ ahí murieron ya los momentos. Que no mueran nunca los momentos. Y nunca la niñez del yo sin tiempo.

8. Culpable soy Yo, Pato Renán

Pato Renán es lejos la voz más vibrante y entonada para mi gusto de América. Un genio vocal. Sobre todo esta canción, me fascina por la calidad de la melodía y de la voz renaniana, no así la letra que la encuentro media ‘aweoná’. Eso de ‘Yo, yo, yo, soy el culpable’, me suena a mea culpa religioso, asimilado del medioevo español temprano. Tanta estúpida insistencia en la culpa ante el objeto del deseo defraudado. Por la puta, Pato. Pero tu voz suprema de soprano insuperable te salva, y nos salva.

9. Strawberry Fields Forever, The Beatles

Como el 97% de todas las letras y canciones de los eternos Beatles, this song is too much. Too beautiful, too wonderful, to be true. Amo esta canción sobre todo por la poesía mágica realista de su letra extasiadora contagiosa, sanadora y memorable.

10. Life is a wonderful Gift, Prem Rawat

Como todos los poemas, canciones, y palabras del maestro de armonía, mente y cuerpo Prem Rawat. Dicha dichosa y serena y armoniosa y melodiosa canción embelesa la naturaleza de esta libérrima y salvaje y feliz alma mía y la inspira a seguir bailando hasta que se terminen las palabras y se muera el sol y las estrellas queden ciegas y el universo vuela al verbo de la inocente respiración cósmica primera. Esta preciosa canción del poeta en cuestión me hace derramar siempre melancólicas lágrimas felices de embriagador amor personal y universal.

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