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Los hombres contaminan más que las mujeres

El estudio realizado por Riitta Räty y Annika Carlsson-Kanyama, investigadoras del Swedish Defence Research Agency (FOI), en Estocolmo (Suecia) y publicado en parte en

Por:  Katherine Gallardo

El estudio realizado por Riitta Räty y
Annika Carlsson-Kanyama, investigadoras del Swedish Defence Research
Agency (FOI), en Estocolmo (Suecia) y publicado en parte en Energy Policy, compara el consumo de energía de hombres y mujeres en cuatro países europeos: Suecia, Noruega, Alemania y Grecia.

La investigación se centra sólo en el consumo de personas solteras y lo que analiza es el gasto de energía
en el hogar y en el transporte, pero también el requerido para la
elaboración de los productos comprados y los alimentos ingeridos. También se evalúa la influencia de factores como el vivir o no con
hijos, la edad o los ingresos.

Los resultados muestran que los hombres solteros consumen más que las mujeres
solteras
en los cuatro países: en Noruega, un 6% más; en Alemania, un
8% más; en Suecia, un 22% más; y en Grecia, un 39% más. Según las
investigadoras, esto se explica por el mayor nivel de gastos de los
hombres
, en los cuatro países europeos, pero también por diferencias en
los hábitos de consumo. 

El estudió arrojó que las mujeres gastan
más energía en apartados como la ropa, la higiene, la salud, los bienes
del hogar o incluso la comida. En el caso de la alimentación, la
investigación sueca confirma los resultados de otros trabajos que
constatan una mayor ingesta de carne en los hombres (salvo en Grecia), lo que suele tener un mayor impacto ambiental en
emisiones de efecto invernadero o en alteraciones sobre el territorio.

Sin embargo, aquí se imputa una incidencia más alta en gasto de energía
de las mujeres de estos países por su mayor consumo de frutas y
verduras. Con todo, el conjunto del gasto energético de las solteras
suecas, alemanas, noruegas y griegas resulta menor que el de sus
compatriotas masculinos.


Al contrario, los hombres muestran un consumo mucho más importante en
dos categorías: transporte, y restaurantes, alcohol y tabaco. Si bien
las diferencias de los hábitos de consumo entre géneros pueden tener una
relevancia muy distinta y pueden variar entre países, para las
investigadoras el desfase en el gasto de energía en el transporte
resulta demasiado grande para no ser estadísticamente significativo en
las cuatro naciones analizadas. 

Puedes leer el artículo completo en El País

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