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"Esas redes sociales", por Santiago Maco

Mi amigo Javier se compró un iPhone 4 y entró en catarsis. “Necesito descargar ahora la aplicación gay, es lo máximo”, me dice mientras vamos en el auto de Felipe rumbo a la peluquería. Últimamente nos ha dado por hacer este tipo de homosexualidades juntos. Acompañarnos para el cambio de look o tomar tecito en el Tavelli.  

Por:  El Dínamo

Mi amigo Javier se compró un iPhone 4 y entró en catarsis. “Necesito descargar ahora la aplicación gay, es lo máximo”, me dice mientras vamos en el auto de Felipe rumbo a la peluquería. Últimamente nos ha dado por hacer este tipo de homosexualidades juntos. Acompañarnos para el cambio de look o tomar tecito en el Tavelli.

Mientras más viejos nos ponemos, más viejas. Además, nos tomamos fotos y registramos para la posteridad nuestras andanzas. En dos minutos las subimos a Facebook y las trucamos en Instagram, y la gente nos postea encantada del reality marica en vivo. En fin, Felipe necesita apoyo moral para cortarse el pelo y Javier acaba de descubrir que iPhone es el más gay de los teléfonos.

La aplicación se llama Grindr y, tiene razón, es lo máximo. Es una red que permite georeferenciar a otros homosexuales según tu ubicación. Por ejemplo, te dice que Macho43 está a dos kilómetros de distancia, te muestra la foto de su guata peluda y que está en busca de “gente con cerebro y no sexo express”. Otros, derechamente te avisan que están “calientes” o quieren encontrar “amistad”. Hay de todo en las redes del Señor.

Los contenidos son una lata, la verdad. Lo entretenido es saber quién es la loca más cercana. “Nosaproximamos a Solitoencasa22”, dice Javier, mientras la página se actualiza y las pequeñas fotosvan cambiando de lugar. “Igual esta aplicación es bastante soft”, nos explica Felipe, quien es unexperto en la oferta de redes disponibles para los homosexuales en internet. “Es cierto, aquí por lomenos aparecen con algo de ropa”, le digo.

Basta dar una ojeada a Dudesnude, GayRomeo o cualquier otra, para conocer el leitmotiv de los gays. Éstas no son redes sociales, sino que sexuales. En ellas ocurre algo muy curioso: en lugar de fotos de cara, hay fotos de penes. Algunos conservan su tan preciado anonimato publicando sus genitales. Mostrar los ojos o la nariz es demasiado, te pueden pillar en la oficina. En cambio, sin calzoncillos todos los gatos son iguales. Nada como sacarse una buena foto frente al espejo del baño con la toalla colgando en la pared y los hongos de humedad en las baldosas para mostrarle al mundo quién uno es.

 
Comencé a averiguar y ninguno de mis amigos tiene Twitter. O, como yo, se hicieron una cuenta y la dejaron botada. “La mayoría de los maricas de Twitter son periodistas o actores porno. Es para los que quieren tener fans, no pasa nada”, me explica Javier. Puede ser. Lo último que twittié fue que había ganado Obama y mi lista de seguidores no supera los 60. Soy impopular.

En la peluquería, Grindr notifica que hay tres maricas en un radio menor a un kilómetro. “Deben ser los peluqueros”, dice Javier, quien ya es una suerte de detective. “Háblales, alguno puede ser el amor de tu vida”, le respondo.

De hecho, Felipe conoció a su actual novio francés en internet. O sea, le conoció el perfil, porque todavía no se han visto. Mark Zuckerberg no es sólo el personaje del año de Times, también es celestina, ya que la semilla de este amor intercontinental se plantó en Facebook, pero terminó floreciendo en otras plataformas.

La cosa es que en dos semanas parte a Paris y su pinche le dijo por Skype que se veía mejor con el pelo corto. Por eso estamos acá: al pololo pixel no le gustaba cómo se veía su cabeza por webcam. “¿Quedé lindo, amiguitos?”, nos pregunta Felipe con el frizz que sólo en la peluquería saben dejar. Precioso. “Entonces tómame una foto y súbela al tiro”.

SOBRE EL AUTOR: Santiago Maco es un publicista gay de 30 años, trabaja en Santiago en una de las agencias más importantes del mundo. Fue a un colegio católico/británico y durante dos años vivió en Italia, mientras estudiaba arte. No deja de ser conservador: ha tenido sólo dos relaciones largas en su vida y ahora lleva cinco años de noviazgo con Manuel, un catalán.  

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