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"La culpa de todo la tiene LAN", por Andrea Silva

Pedro me invitó a pasar el año nuevo al sur.- ¿Tú, yo y los niños, solos?- pregunté.- Y Zeus (el perro). Tú y los niños se van en avión y nosotros los recogemos en el aeropuerto. Me voy a tomar la semana completa, este año ha sido duro, quiero que estemos en familia. Me cae una lagrima y lo abrazo. ¡Qué conectado está mi marido! (Me dan ganas de pedirle que deje al perro de mierda, pero paso, estoy aprendiendo a elegir mis batallas).  

Por:  El Dínamo

Pedro me invitó a pasar el año nuevo al sur.
– ¿Tú, yo y los niños, solos?- pregunté.
– Y Zeus (el perro). Tú y los niños se van en avión y nosotros los recogemos en el aeropuerto. Me voy a tomar la semana completa, este año ha sido duro, quiero que estemos en familia. Me cae una lagrima y lo abrazo. ¡Qué conectado está mi marido! (Me dan ganas de pedirle que deje al perro de mierda, pero paso, estoy aprendiendo a elegir mis batallas).

Noche previa alisto equipaje, chalitas para el lago, salvavidas para los niños, factor solar, botas por si llueve… Me interrumpe Pedrito con su llanto. Hace días que está con “terrores nocturnos” (como lo describió la psicóloga). Ups, terror nocturno con temperatura. Le pongo el termómetro. 39,3. Pánico. El año nuevo de ensueño tiembla.

A las 8:30 am parto a la pediatra mientras desesperada llamo a LAN para contarles que mi niño está con amigdalitis purulenta, contagiosa, que mi marido por primera vez se tomó la semana completa, que tengo certificado médico, que el perro va ir en el auto respirando con la lengua afuera babeando el asiento, que son 12 horas de viaje, que mis niños son hiperactivos, que el perro se marea y vomita y a mis niños les dan arcadas y a mi también.

-Señora Andrea si no tomó su vuelo esta mañana, le informamos que han quedado anulados sus dos tramos.
-¿¡Perdoooooooooooón!? Entiendo que puedo perder mi ida, no alcancé a llegar por razones nobles ¿pero mi ticket de vuelta? ¡Ese está ahí, es para siete días más, yo lo compré, es mío y de mis hijos por qué me lo quita! Voy a hacer el tramo de ida en auto con mi marido, 12 horas, mi castigo por dejar que anden a pata pelada, pero sólo porque se que voy a volver en avión porque me lo merezco después de un año de terremoto, maremoto, derrumbes y crianza, ¡¿me entiende?! ¿Alo?!!!!!
– Es la normativa de la empresa, lo sentimos.
– ¿En qué minuto reemplazaron a los seres pensantes por robots? ¡Déme mi pasaje!
– Fue automáticamente anulado señora.

Silencio. No puedo hablar porque estoy llorando, voy a cortar pero exploto.

– ¡Cuando llegue a su casa y vea a sus hijos… No, usted no tiene hijos… qué mujer loca se entregaría a sus brazos sin precaución, cuando llegue a su casa horrenda recuerde que hoy le hizo mucho daño a una mujer y a dos niños!

El viaje en auto no lo voy contar, necesito olvidarlo porque tengo que hacerlo de vuelta.

La noche de año nuevo nos quedamos dormidos antes de las 12. Los primeros cuatro días llovió a cántaros. Pedro no se ha despegado del computador. Hoy por fin salió el sol y desbocados bajamos al lago. En 20 segundos estamos rodeados por miles de millones de tábanos. Me hundo para siempre debajo de una toalla mientras veo como mis hijos los atrapan y les meten un palo por el poto. Me quedo con uno que a duras penas avanza. Tengo una revelación: ¡Esa soy yo y mis niños son LAN! Como gacela abandono mi refugio y corro hasta alcanzarlo, le saco el palo y lo dejo libre para que disfrute su temporada de tábano, a mis niños los castigo por abusadores. Respiro aliviada, se ha restituido el bien, miro el lago y grito: ¡Bienvenido 2011!


SOBRE LA AUTORA: Andrea Silva es chilena, bilingüe, casada, con hijos, profesional sin pega estable, con ahorros, un poco católica, sobrepasada, sobreexigida, adicta a la sicóloga y al dulce. Con mañanas horrendas, pero con tardes lindas.

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