La encrucijada de la derecha

Frente a esta incapacidad por solucionar estos temas, es difícil que un sector del electorado que confió en Piñera y que le quitó su apoyo, quiera entregárselo ahora a candidatos que ve como continuadores de su gestión, aunque éstos traten de desmarcarse prometiendo estado de excepción y mayores libertades en sus eventuales gobiernos.

Por Verónica Munita Bennett Periodista y analista de actualidad › Actualizado: 23:54 hrs
Un tema que también preocupa al sector es que el fin de semana de las elecciones es largo y en medio de vacaciones de invierno, lo que podría aumentar la abstención a este lado de la papeleta, en comparación con lo que podría ocurrir en la izquierda.
Un tema que también preocupa al sector es que el fin de semana de las elecciones es largo y en medio de vacaciones de invierno, lo que podría aumentar la abstención a este lado de la papeleta, en comparación con lo que podría ocurrir en la izquierda.
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A pocas horas de las importantes elecciones primarias que definirán al candidato de Chile Vamos a las presidenciales de noviembre, han circulado llamados que han levantado las alarmas en la derecha. Algunos lo hacen para que no votemos y otros para que le entreguemos el apoyo a Gabriel Boric.

En el primer caso, se trata de sectores más “duros”, que afirman que ni Joaquín Lavín, ni Sebastián Sichel, ni Ignacio Briones ni Mario Desbordes se acercarían al perfil que requiere el sector. Los acusan de desmarcarse con discursos más “socialdemócratas” para captar el voto del centro político. Señalan que no quieren volver a cometer el error de votar por el “mal menor”, como lo habrían hecho cuando le dieron su apoyo a Sebastián Piñera, quien sienten ha gobernado más para la izquierda que con las ideas de la derecha.

Hay otro grupo que sí piensa ir a votar, pero por Gabriel Boric, para evitar la llegada de Daniel Jadue. Un temor que el mismo Desbordes hizo ver durante el último debate, en el cual llamó a no cometer ese error, dado que sólo favorecería a la izquierda, ya que ambos candidatos representan las mismas ideas. Días posteriores ha circulado un video del diputado Tomás Fuentes que demuestra la importancia que tuvieron históricamente las primarias tanto antes de la definición que llevó a Michelle Bachelet como a Sebastián Piñera al poder, convirtiéndose en verdaderos “predictoras” por su número de votantes. Este temor ha aumentado los últimos días por el buen desempeño que ha tenido el candidato del Frente Amplio durante su campaña, diferenciándose de su contendor sobre todo en las formas, lo que ha hecho olvidar que los programas de ambos candidatos son igualmente de extrema izquierda y que, si terminan ganando, sin duda gobernarán juntos.

Un tema que también preocupa al sector es que el fin de semana de las elecciones es largo y en medio de vacaciones de invierno, lo que podría aumentar la abstención a este lado de la papeleta, en comparación con lo que podría ocurrir en la izquierda.

Para los críticos del gobierno, este grupo que ha dejado de ir a votar no volverá a hacerlo mientras no vea un cambio de timón en temas claves que las autoridades hace tiempo dejaron de lado: el orden público y el respeto a las libertades para que las personas con su vacunación completa tengan mayor movimiento y las pymes puedan realmente salir adelante.

En el tema de la seguridad, ven al gobierno como un verdadero “espectador” frente a la creciente ola de violencia que se ha desatado primero en la zona 0 y ahora en la Macro Zona Sur, donde definitivamente ya no rige el Estado de Derecho y las autoridades se limitan a “condenar” los atentados y dar aviso que pondrán querellas contra los que resulten responsables. Acciones que quedan casi en total impunidad.

Frente a esta incapacidad por solucionar estos temas, es difícil que un sector del electorado que confió en Piñera y que le quitó su apoyo, quiera entregárselo ahora a candidatos que ve como continuadores de su gestión, aunque éstos traten de desmarcarse prometiendo estado de excepción y mayores libertades en sus eventuales gobiernos.

En medio de este crítico panorama y con el típico clima electoral, es que las diferencias que existen entre las diversas corrientes de la derecha se han tendido a exacerbar. Por ejemplo, viendo lo que ocurrió la primera semana de la Convención Constitucional y su Acuerdo para exigir la liberación de los supuestos “presos políticos” sin avanzar nada en sus tareas propias, no faltaron quienes por redes sociales sacaron en cara a los que votaron Apruebo dentro del sector o que criticaron el nombramiento de Catalina Parot como secretaria ejecutiva de la instancia constituyente, como si ella no tuviera ningún mérito y fuese culpable de todos los errores cometidos por el Gobierno el primer día de la instalación.

A esto se han unido sus llamados a no votar por los candidatos de Chile Vamos, porque aseguran que sólo José Antonio Kast representaría al sector. El problema es que no se dan cuenta que si el presidente de Republicanos se presenta a la primera vuelta presidencial como lo ha anunciado, pone en serio riesgo a la derecha de no pasar a la segunda vuelta, por la dispersión de votos que se podría producir.

Perder esta batalla, así como las parlamentarias, terminaría por dar un golpe de gracia al sector, que debemos evitar a toda costa. Ya sufrimos una derrota casi absoluta con los resultados de las elecciones de constituyentes y gobernadores.

Dentro de la derecha hoy existen corrientes diversas: unos más conservadores liderados por Kast, otros más liberales agrupados en Evópoli, los que han levantado la “derecha social” a través de Mario Desbordes y su símil, la “integración”, de Joaquín Lavín. Pero son más los principios que compartimos: el crecimiento económico, la defensa de la institucionalidad, la igualdad de oportunidades, el apoyo al emprendimiento, la meritocracia, la lucha por las libertades, un Estado eficiente al servicio de las personas y el rechazo a la violencia.

Porque los valores que nos unen son los que han hecho crecer a Chile y son muchos más que las diferencias que nos separan. Sólo necesitamos de un poco de generosidad y patriotismo para que nuestros líderes se sienten a conversar y se den cuenta que, si no es en conjunto, no será posible superar la crisis que enfrentamos.