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IFE Laboral Transitorio, ¿una medida acertada?

Esta herramienta podría posicionarse como un referente para rediseñar los subsidios laborales permanentes, los que, con los criterios correctos, no solo tendría ventajas en cuanto al incremento del ingreso de los hogares, sino también beneficios asociados en cuanto a la generación de empleos formales.

Recientemente, se anunció la incorporación de un subsidio laboral transitorio denominado “IFE Laboral”, el cual está dirigido a la población ocupada asalariada formal. Una de las características relevantes de este subsidio es que se entregará directamente al trabajador y no a la empresa como en el caso del subsidio “Contrata” o “Regresa”.

El diseño de este subsidio apunta a mejorar el ingreso de los trabajadores y se posiciona como un incentivo real a la formalización del empleo. En este caso, el IFE Laboral se diferencia respecto de otros subsidios en dos aspectos. En primer lugar, este subsidio es de carácter transitorio; y segundo, los montos recibidos son significativamente mayores respecto de los subsidios laborales permanentes (Subsidio al Empleo Joven (SEJ), Bono al Trabajo a la Mujer (BTM) e Ingreso Mínimo Garantizado (IMG).

Para tener una idea comparativa de estos montos, en el caso de los subsidios laborales permanentes, en conjunto representan solo el 0,13% del ingreso monetario de los hogares de acuerdo a los hallazgos del Informe Nº 3 del Observatorio del Contexto Económico (OCEC UDP), llegando hasta $33.436 mensuales en el caso del SEJ y el BTM y como máximo $50.000 mensuales en el caso del IMG. En contraste, el IFE Laboral puede llegar a complementar el salario en hasta $250.000 mensuales en el caso de las mujeres y $200.000 mensuales en el caso de los hombres, lo que representa un monto significativamente superior a los otros subsidios mencionados.

En este sentido, el IFE Laboral tiene elementos que podrían rescatarse para el rediseño de los subsidios laborales permanentes, de tal modo que, como sociedad, se pueda señalizar que una persona que trabaja una jornada completa, efectivamente pueda al menos alcanzar el umbral de la línea de pobreza y cubrir las necesidades básicas de su hogar.

Para lograr esto, se debería complementar con criterios como las cargas familiares. En el primer decil de ingresos, los subsidios por pandemia (IFE, Bono de Emergencia COVID-19 y Bono Ayuda Familiar), representaron en promedio, cerca del 40% del ingreso monetario en hogares de cuatro o más personas, mientras que para hogares de una sola persona este porcentaje solo fue del 12%. Esto nos dice que, el hecho de entregar subsidios con el criterio de carga familiar, implícitamente se hace cargo de las diferencias existentes, por ejemplo, entre una persona que tiene que mantener un hogar de cuatro personas y una que vive aún con los padres y recibe este bono.

En conclusión, esta herramienta podría posicionarse como un referente para rediseñar los subsidios laborales permanentes, los que, con los criterios correctos, no solo tendría ventajas en cuanto al incremento del ingreso de los hogares, sino también beneficios asociados en cuanto a la generación de empleos formales, la mejora en las condiciones laborales desde una mirada de la seguridad social y la reducción de la carga fiscal en materia previsional.

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