El crucial alegato que abrió la esperanza de la comunidad gay

Ayer, ante el Tribunal Constitucional, los defensores del matrimonio igualitario se jugaban mucho más que una sentencia. Se trataba de demostrar la inconstitucional de la norma que impide ese tipo de unión entre personas del mismo sexo. Aquí los detalles de esa histórica sesión por los derechos de los homosexuales.

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El crucial alegato que abrió la esperanza de la comunidad gay
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Son las 10.30 de la mañana del jueves 28  y el estrecho patio de la Casa Colorada, que alberga al Tribunal Constitucional en calle Santo Domingo, está atestado de banderas multicolores. No es habitual la muchedumbre en la residencia colonial, pero este día tiene como invitados a decenas de miembros del Movimiento de Liberación Homosexual (Movilh) y a un buen piño de gente de la prensa.

Todos vienen a escuchar los alegatos de los abogados Jaime Silva y Fernando Muñoz,  quienes en representación tres parejas homosexuales defenderán la inconstitucionalidad del Artículo 102 del Código de Matrimonio Civil. El mismo que no permite en Chile la validez del matrimonio entre personas del mismo sexo.  Y que el pasado 29 de septiembre de 2010 impidió que César Peralta y su pareja, Hans Arias, se casaran en el Registro Civil de calle  Manuel Rodríguez en Santiago Centro.

La decepción derivó en un recurso de protección ante la Corte de Apelaciones que fue acogido, que propició, a su vez, una consulta del tribunal de alzada capitalino al TC para determinar la aplicación de la norma,  que establece que el vínculo es entre un hombre y una mujer.

Así las cosas, ayer fue un día clave para el Movilh y para todos los defensores del matrimonio entre personas del mismo sexo. Los mismos que esperan con nervios y escepticismo la propuesta del gobierno para regular las uniones de hecho.

Asistentes al alegato en el TC por el matrimonio homosexual.

También es un día clave para César Peralta y su pareja, y para Víctor Arce y Miguel Lillo, que se casaron en Mendoza el 2010, y para Stephane Abran y el chileno Jorge Monardes, quienes contrajeron matrimonio en Canadá el 2006. Fueron sus casos  los que digitaron toda esta batahola en el TC y, sin embargo, la avalancha de gente que se agolpó para escuchar a los abogados dirigirse a los 10 miembros del Tribunal dejó a los protagonistas de la jornada en el patio.

Desde allí, Peralta sigue la sesión en el televisor instalado para el público. Sólo reivindica su papel cuando los abogados mencionan su nombre ante el tribunal: “¡Yo!”, dice levantando el dedo índice. O “¡mi pareja!”, cuando la mención es para Hans Arias.

Junto a Peralta está su hijo de 13 años. El no aguanta  mucho rato sentado y camina al fondo del patio. “En la sala estaba calentito, pero al menos acá afuera se puede fumar un cigarro”, comenta al sacar el primer Lucky Light de la mañana.

Mientras, al interior de la sala, el abogado Fernando Muñoz argumenta a favor de la igualdad de derechos y cuestiona la definición del matrimonio escrita en el Código Civil. Peralta escucha con atención y comenta: “Es un día histórico. Primero se me dio la custodia de mi hijo en diciembre del 2008 sabiendo que soy homosexual y hoy estamos acá peleando por nuestros derechos. Mi nombre ya quedó grabado en la historia (…) Estoy nervioso porque creo que nos darán la razón”, dice dando una larga calada al segundo Lucky Light.

Junto a César y a su hijo hay más de 50 miembros del Movilh que siguen  atentos los alegatos de su abogado y el de su pareja, que no alcanzó a llegar  porque una inoportuna capacitación en su oficina que  lo dejó fuera de cuadro en el TC. Víctor Arce y Miguel Lillo también se dejan ver entre la multitud que sigue los discursos.

Presidente del Movilh, Rolando Jiménez, siguió en Sala los alegatos.

Todos escuchan con atención y siguen la jornada como si se tratara de una final de la Roja. Un acople del micrófono aumenta la expectativa y surgen sonoras pifias exigiendo rapidez para solucionar el problema técnico. La mañana es fría, así que en el paneo se ven hartos abrigos, bufandas,  cigarrillos, café y chapitas del Movilh en las solapas.  Cada tanto alguien mira a Peralta, quien responde con una sonrisa nerviosa.

De vuelta la atención en la Sala, todos callan para escuchar el cierre de la presentación del abogado  Jaime Silva,  quien frente a los 10 magistrados del TC suspira y sentencia:  “Matrimonio homosexual va a haber en Chile…En los próximos días,  en razón de la resolución que ustedes adopten, o producto del tiempo en 50 o 60 años más cuando tengamos una sociedad más madura y que respete de verdad los derechos humanos y cuando se llegue a la convicción de que no se le puede negar a ciudadanos libres un derecho tan fundamental como el matrimonio. De ustedes depende si vamos a seguir por la senda del miedo, discriminación u odio o si se le abrirá el paso a la igualdad al respeto y al amor”.

Afuera un aplauso sonoro celebra el speech del abogado.  Se abren las puertas y sale del interior de la Sala el presidente del Movilh, Rolando Jiménez, quien se lleva los abrazos y felicitaciones.  Algunos medios, en tanto, optan por Peralta que comenta lo orgulloso que está de lograr que un tribunal debata la viabilidad del matrimonio homosexual a partir de su caso. “Es súper importante que los jueces hayan abierto una puerta para hablar del tema”, dice entre grabadoras y micrófonos.

Los miembros del TC, sin embargo, aun están lejos de una decisión. El tribunal tiene plazo de hasta un mes para resolver sobre el recurso de protección presentado en la Corte de Apelaciones.

“Si ganamos, me caso y quiero que todo el mundo asista. Que sea algo masivo, apoteósico”, dice  Peralta con una gran sonrisa en la cara y los ojos llenos de esperanza. 

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