Muerte de dos enfermeras amplió las denuncias por acoso laboral en centros asistenciales de la Región de Valparaíso

Los casos de Vanessa Araya y Florencia Elgueta generaron conmoción y protestas por parte de trabajadores de la salud en la zona, que apuntan al trato al interior de los recintos en medio de la pandemia.

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Una protesta en las afueras del Hospital Gustavo Fricke por el caso de las enfermeras. AGENCIA UNO/ARCHIVO
Una protesta en las afueras del Hospital Gustavo Fricke por el caso de las enfermeras. AGENCIA UNO/ARCHIVO
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La muerte de dos enfermeras del Hospital Clínico de Viña del Mar tras denuncias de posible acoso laboral al interior del recinto generó conmoción y protestas por parte de los trabajadores de la salud de la Región de Valparaíso, que entregaron nuevas denuncias sobre situaciones similares que se viven en otros recintos.

Vanessa Araya y Florencia Elgueta trabajaron en la UCI COVID-19 del recinto viñamarino. Ambas fallecieron con un año de diferencia por suicidio, en casos que aún son investigados por la Fiscalía local y la Brigada de Homicidios de la PDI. Según sus familiares las dos fueron afectadas por un persistente bullying y acoso por parte de sus pares en el trabajo en medio de la pandemia.

La clínica entregó su reacción luego que se informara de la muerte de Araya -ocurrida el 29 de abril pasado-a través de un comunicado, en el que asegura que “solicitamos a quienes corresponda, no hacer juicios precipitados o solo basados en rumores, porque ello causa un gran daño y caen en acciones de acoso”.

El Colegio de Enfermeras, en tanto, emitió una declaración pública en donde pidieron a las autoridades implementar con urgencia “protocolos de riesgo psicosocial y programas efectivos de salud mental al interior de los establecimientos de la red pública y privada”.

El gremio afirmó que los trabajadores están ejerciendo su labor “con una presión excesiva, cumpliendo turnos extenuantes, con poco tiempo de descanso y muchas veces alejados de sus familias, en condiciones contractuales precarias, considerando la alta responsabilidad que significa cuidar personas y salvar vidas”.

La entidad señaló que estaba recopilando los antecedentes sobre las funcionarias de Viña del Mar, agregando que las enfermeras deben entregar sus denuncias sobre acoso laboral “sin miedo” para evitar “que este tipo de conductas sean normalizadas”.

Otras denuncias

Una vez conocido el caso de Araya y Elgueta, otros funcionarios de recintos asistenciales de la zona entregaron sus propios testimonios. Una de las que se sumó a las acusaciones fue Marcela Nieto, enfermera de la Unidad de Paciente Crítico (UPC) del Hospital Carlos van Buren y presidenta del Capítulo Médico del Colegio de Enfermeras, quien afirmó que en 2016 sufrió el hostigamiento por parte de sus propios compañeros del recinto porteño.

“Denuncié esto a nivel de hospital, movilicé a todo el hospital, hablé con la jefa máxima, de la subdirección de Gestión del Cuidado y ella no me quería trasladar a otra unidad, pues yo pedía que me devolvieran a mi unidad antigua por el maltrato que había sufrido y me dijo que no, porque señaló que eso era algo que yo tenía que pasar para mejorar y crecer como persona, y que era algo normal, bajándole mucho el perfil”, expresó la profesional a El Mercurio de Valparaíso.

Nieto agregó que “se nos inculca a ser perfectos y se empieza a formar un carácter más fuerte y se empieza a transformar en patologías dañinas (…) hay todo un trasfondo histórico cultural de la carrera de enfermería, desde que estamos en formación en la universidad nuestras profesoras siempre nos inculcan que nos cuidemos de nuestros colegas porque el peor enemigo es tu colega, entonces ya hay un paradigma obsoleto que queremos cambiar y que viene mal desde la formación”. 

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