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El Dínamo

Rodrigo Sepúlveda defiende su llanto por gol de Vidal: “¿Es ser poco hombre exteriorizar un sentimiento? “

El periodista deportivo escribió una columna tras las críticas recibidas por su transmisión del partido entre Chile y Perú.


Estadio

13 de octubre, 2016

Autor: El Dínamo

sepulveda

Iban 85 minutos del segundo tiempo, Chile empataba uno a uno frente a Perú y con eso quedaba eliminado de la competencia para clasificar al Mundial de Rusia 2018. Hasta que Arturo Vidal cambió la historia y convirtió el gol del triunfo que fue gritado a rabiar por los hinchas de todo el país y que emocionó enormemente al Rodrigo Sepúlveda, quien comentaba el partido en la transmisión de Mega.

El periodista, al estilo Solabarrieta, rompió en llanto con el gol del Rey y le dio las gracias al aire. Sin embargo no faltaron los graves que criticaron al comentarista en las redes sociales y que lo acusaron de simular y de ser poco imparcial. Algo que no le importó para nada a Sepúlveda, que en una columna en La Tercera defendió sus lágrimas.

“Me emocioné y mucho. Hizo el gol Arturo Vidal y se me cayó una lágrima. El empate de Perú me derrumbó, me desplomó en la cabina de MEGA. Veía que a esta gran generación se le escapaba el Mundial en la primera fecha de la segunda rueda. Así de rápido el campeón de América tenía que sentarse frente al televisor”, dijo. “Si esa pelota no entraba quedábamos FUERA DEL MUNDIAL. Por eso que lo disfruté con el alma. Punto final”.

Y agregó: “¿Cuál es el problema de exponer emociones? ¿Es ser poco hombre exteriorizar un sentimiento? ¿Porque tengo un micrófono no puedo sentir y debo mantener la frialdad en cada instante? ¿Es grave que en vez de comentar la técnica del golpe de Vidal le dijera ‘gracias por su gol’?”.

“Me ha pasado muchas veces, las dos últimas en Brasil 2014: me quebré con la victoria histórica sobre España en el Maracaná y luego no me pude controlar en la eliminación frente al local. Con Chile vibro, lloro, peleo, me enojo, me encierro y me río. Si pierde nuestra selección no quiero hablar con nadie y me encierro, si gana la sonrisa dura varios días. Sus resultados me condicionan mis ánimos, más no mis comentarios, los que me conocen bien saben mi reacción”.

Y concluyó: “La victoria fue clave, la lágrima muy sincera y ojalá que los ojos que abrió el gigante con la mano de Juan Antonio Pizzi no se cierre más hasta que lleguen a la Plaza Roja”.

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