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Hans Polipnik recordó cuando dio clases de tenis en Punta Peuco: “No sabía que era una cárcel para militares”

El doblista nacional recordó cuando a sus 18 años le ofrecieron dar clases en una cárcel, sin saber que visitaría a violadores de derechos humanos.

El tenista chileno Hans Polipnik se encuentra participando en la competición de dobles del ATP de Buenos Aires, por lo que fue entrevistado por La Nación de cara a la próxima serie de Copa Davis ante los trasandinos en San Juan.

Sin embargo, en su conversación con el periódico trasandino, el jugador de 30 años y actual número 43 del mundo en dobles, aprovechó de contar aspectos de su vida que no estaban en conocimiento del público. Y uno de ellos fue cuando dio clases de tenis, a sus 18 años, a los violadores de derechos humanos en Punta Peuco.

“Es una cárcel con militares presos implicados en asuntos de derechos humanos de la época de Pinochet. Yo no sabía al principio, no entendía bien, me preguntaron si quería hacer algo en una cárcel y me pareció bueno. Fui y me encontré con que era el único en el recinto que no era preso o gendarme. Me quedé solo con todos, estuve cinco horas dándoles clases y al principio sentí un poco de temor porque los gendarmes, que eran los que me podían proteger, estaban todos arriba con las metralletas y yo abajo”, detalló.

Pero Polipnik también tiene un lado más político y social, ya que es embajador de Greenpeace e intentó usar ropa con mensajes ambientalistas en los torneos, pero la ATP lo rechazó.

“Me preocupa el bienestar del mundo. Viajar por sitios pobres, como Nigeria, o ricos, como Suiza, me abrió la cabeza. Me identifico con las causas sociales. No creo en las fronteras. A veces encuentro un poco ridículo lo del patriotismo”, señaló.

Además, el tenista preside la Fundación “Futuros para el Tenis” en la población Santa Adriana, la cual ha debido enfrentar el flagelo del narcotráfico desde hace varios años.

“Tenemos 220 chicos a los que les damos alimentación, deporte, valores, educación”, explicó Polipnik, quien recalcó que “yo viví el tenis pobre de adentro. Ahora, en el nivel en el que estoy es todo fantástico: estoy en un hotel bonito, nos llevan en buenos autos, tenemos lo que necesitamos, pero es una ilusión y no olvido la realidad”.

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