Tenochtitlán, que antiguamente fue la capital del imperio azteca, hoy también es el nombre que da título al nuevo single de Mon Laferte. Esta canción, que habla del juicio social,es el primer adelanto del próximo álbum de la artista.
El video musical fue dirigido por Camila Grandi y está cargado de simbolismos que representan símbolos y la estética mexicana. De hecho, se puede ver a la cantante siendo juzgada, apedreada y preparada para su muerte.
“La canción va de cómo yo me he llegado a sentir. Podría asegurar que todas las personas hemos sido juzgadas por prejuicios, alguna vez”, dijo la cantante sobre el origen de su sencillo en un comunicado.
“Me pareció muy interesante poder cruzar referencias de la cultura mexicana y la religión católica en este video”, explicó la directora chilena sobre la pieza.
A lo que ella agregó: “Investigué mucho sobre las Muxe y aquí ellas son las que preparan a Mon para su muerte. Son también quienes están con ella en todo el proceso de juicio, son ellas quienes la cobijan”.
Tenochtitlán se estrena justo después del inesperado lanzamiento de Te juro que volveré, canción en la que la artista cuenta la historia desde su salida de Chile hasta el éxito que obtuvo en México.
La cantante y compositora viñamarina aún no da mayores detalles sobre su proyecto musical, pero adelantó que será más reflexivo y alternativo. “Quería probar cosas diferentes a los álbumes anteriores. Estoy muy emocionada, yo siento que es mi mejor disco hasta ahora”, afirmó Laferte.
A nivel de composición y producción, en Tenochtitlán predominan los sonidos electrónicos, con referencias al trip-hop que han sido parte de su música. Sin embargo, este propone un giro donde mezcla este ritmo con sonidos propios del mariachi y el bolero.
El caballo hoy habita dos mundos: es el ícono sensorial que redefine el lujo en el marketing y un colaborador clave en dinámicas de trabajo en equipo, recordándonos que para avanzar con fuerza, nunca hay que perder el contacto con lo real.
El Papa no dice quizás nada del todo nuevo. Pero lo dice desde una institución grande y universal que provee a sus palabras un peso que ningún otro intelectual puede conseguir. León XIV, el tímido, parece saber perfectamente lo que hace.
A través de la educación, de la comprensión de nuestra historia, del respeto cívico y de la valoración de lo que se ha realizado por anteriores generaciones para la construcción de nuestro país, se requiere que en particular las nuevas generaciones puedan formarse con una identidad cultural que valore las raíces de nuestra sociedad. Priorizar el futuro que nace desde una historia en común es el desafío de este nuevo Día de los Patrimonios.