Secciones
Mundo

Histórico: Wikileaks deja al desnudo a la diplomacia de EE.UU.

Era sólo cuestión de horas. Todos sabían que la mayor bomba informativa de Wikileaks estaba a punto de estallar. Y así fue. Hace sólo unos momentos, diarios de Europa y de Estados Unidos han hecho público en sus sitios web la mayor filtración de documentos secretos a la que jamás se haya tenido acceso en toda la historia.

 

Era sólo cuestión de horas. Todos sabían que la mayor bomba informativa de Wikileaks estaba a punto de estallar. Y así fue. Hace sólo unos momentos, diarios de Europa y de Estados Unidos han hecho público en sus sitios web la mayor filtración de documentos secretos a la que jamás se haya tenido acceso en toda la historia.

 

Son 250.000 mensajes del Departamento de Estado norteamericano que hoy ven la luz. En ellos se descubren detalles hasta ahora ocultos de algunos de los momentos más conflictivos del último tiempo al igual que las evaluaciones al más alto nivel que se han hecho sobre figuras de la escena internacional. Desde el presidente francés, Nicolás Sarkozy hasta el premier italiano, Silvio Berlusconi, pasando por los líderes ruso Vladimir Putin, el chino Hu Jintao o el venezolano Hugo Chávez, son pocos los que quedan al margen de las minuciosas investigaciones de la diplomacia de Washington. Es el lado más oscuro de la diplomacia más poderosa del mundo.

Para seguir leyendo pinche aquí 

Notas relacionadas








Dominga y lo que el país merece

Dominga y lo que el país merece

Si las decisiones jurisdiccionales pueden reinterpretarse en cada ciclo administrativo, se debilita la certeza jurídica, elemento esencial tanto para la inversión responsable como para la protección ambiental seria y técnicamente fundada.

Foto del Columnista Christian Aste Christian Aste



Cuando la cultura deja de ser inversión

Cuando la cultura deja de ser inversión

Cuando un gobierno redefine la utilidad de la cultura, redefine también el lugar que ocupan el arte, la creación y la memoria en la vida pública. Y en ese debate, lo que está en juego no es solo el presupuesto de un ministerio: es la idea misma de cultura como bien público.

Foto del Columnista Mauricio Jürgensen Mauricio Jürgensen