Progreso y corrupción: la década de Carlos Menem en la Casa Rosada

La historiadora Camila Perochena explica que el legado de Menem tiene "una mirada contrapuesta porque hubo un tremendo crecimiento económico y a su vez un aumento de la desigualdad e innumerables casos de corrupción".

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Los detractores lo critican por el cierre de miles de empresas, altos niveles de pobreza y, sobre todo, por la implantación de la corrupción como forma de hacer política. (Foto: @CarlosMenem_LR)
Los detractores lo critican por el cierre de miles de empresas, altos niveles de pobreza y, sobre todo, por la implantación de la corrupción como forma de hacer política. (Foto: @CarlosMenem_LR)
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La década de gobierno de Carlos Saúl Menem en la Casa Rosada, significó progreso, auge económico, pero a la vez corrupción y desigualdad.

Presidente de Argentina entre 1989 y 1999, Menem sucedió en el cargo a Raúl Alfonsín y lideró el regreso del peronismo al poder tras la reinstauración de la democracia.

“El legado que deja Carlos Menem tiene una mirada contrapuesta porque la década del 90′ en Argentina tiene resultados demasiados ambiguos”, indica a  EL DÍNAMO, Camila Perochena, historiadora, docente de la Universidad Torcuato Di Tella de Buenos Aires y columnista del diario La Nación.

“Por un lado, el ex Presidente pudo frenar un proceso inflacionario tremendo logrando un crecimiento económico importantísimo pudiendo entregar una economía estable cuando terminó su mandato, pero por el otro lado, hubo efectos negativos en las políticas sociales que repercutieron principalmente en la clase media, sumado además de complejos casos de corrupción entre la Justicia Federal y los servicios de inteligencia”, señala la historiadora.

El despertar económico de la privatización

En abril de 1991, el ministro de Economía del primer gobierno de Menem, Domingo Cavallo, lanzó el Plan de Convertibilidad, que terminó con la inflación y la inestabilidad cambiaria e inauguró un período de profundas transformaciones estructurales del sector público, privatizaciones y cambio en las reglas de juego de la economía privada.

“La hiperinflación hacía necesario reformas urgentes por lo que se dictó una ley de reforma del Estado y de emergencia económica que le dieron al Poder Ejecutivo la posibilidad de privatizar las empresas estatales, suspender derechos laborales y bajar tarifas aduaneras, entre otras”, explica Camila Perochena.

A partir de entonces, un peso sería igual a un dólar y así se mantendría hasta la explosión de la crisis de diciembre de 2001. Ese cambio rompió con el estancamiento económico de los ochenta y registró una década de crecimiento sin precedentes.

El economista Iván Carrino, subdirector de la maestría en economía y ciencias políticas de Eseade en Buenos Aires, indicó a EL DÍNAMO que “uno de los principales legados de Menem fue haber conseguido terminar con la inflación crónica, absoluta y desproporcionadamente alta que tenía Argentina. Gracias al Plan de Convertibilidad el año 1991 pasamos de tener una inflación del 2.000% anual a una inflación de tan solo un dígito para 1993. A partir de 1994, la inflación estuvo por debajo del 5% sostenidamente hasta el año 2002 que fue cuando se abandonó la convertibilidad”.

La política de privatizaciones incluyó la venta de empresas de servicios públicos como la telefonía, el gas, el agua, la electricidad, el correo, ferrocarriles, medios de comunicación, fábricas militares, hipódromos y también la disolución de empresas estatales deficitarias. En ese período pasaron a manos privadas, se concesionaron o desaparecieron algunos íconos del país trasandino como Entel, Aerolíneas Argentinas, YPF, Gas del Estado, Segba, Hidronor, Banco Hipotecario Nacional, Altos Hornos Zapla, Encotel y Obras Sanitarias de la Nación, entre otros.

“La reforma económica de Carlos Menem demostró que la inflación se puede bajar con un plan monetario, que no es algo que dependa de los controles de precio, de las restricciones al comercio, de los sindicatos, ni de los empresarios, sino que es un tema de la política”, asegura Iván Carrino.

“Durante de la década de gobierno de Carlos Menem, las privatizaciones mejoraron increíblemente los servicios y además contribuyeron, en el corto plazo, en disminuir el déficit fiscal. Lamentablemente y tras el término del gobierno de Menem, comenzó la re-estatización con la presidencia de Néstor y Cristina Kirchner producto de una mala decisión política. Había que enemistarse con todo lo que había sido en la década de los 90’y entre eso también con las privatizaciones, que no fueron un error, pero que los gobiernos de Kirchner así lo entendieron”, explica el economista trasandino.

Carlos Menem asumiendo como Presidente de Argentina (Foto @CarlosMenem_LR)

El descontrol del desempleo

A pesar de los logros en materia económica, su fórmula comenzó a fallar tras su reelección en 1995. El desempleo empezó a aumentar y sus críticos aseguran que fueron sus políticas económicas las que sentaron las bases de la grave crisis que inició en el país en 2001, durante el mandato del conservador Fernando de la Rúa.

Los detractores del ex mandatario critican a Menem por el cierre de miles de empresas, altos niveles de pobreza, cifras de desempleo récord y, sobre todo, por la implantación de la corrupción como forma de hacer política.

Para la historiadora Camila Perochena, la consecuencia de esa década es clara: “Cuando Carlos Menem entregó el poder los efectos sociales eran muy negativos. Terminó su década de mandato con una tasa de desempleo del 18% y un aumento en la desigualdad de los ingresos con la aparición de los ‘nuevos pobres’ que afectó principalmente a la clase media, quienes vieron su calidad de vida empobrecida durante la década de los 90”.

“Aparte de la desigualdad y el desempleo, hubo un aumento del empleo informal. Todas estas dificultades que tuvo la población para sobrevivir terminaron derivando en la gran crisis que tuvo la argentina el 2001”, afirmó Perochena.

Lo escándalos de la corrupción

La corrupción fue parte del legado de Menem. Tanto así que se acuñó la frase “roban pero hacen”.

Según indica el El País, “fueron también años de “pizza con champán”, porque el menemismo tuvo su propia estética, hija de los negocios fáciles y las riquezas rápidas”.

En sus más de 50 años de vida política en Argentina, Menem fue imputado en decenas de investigaciones judiciales. El líder trasandino tuvo una causa por presunto enriquecimiento ilícito que duró abierta 15 años.

“Uno de los puntos negativos de los gobiernos de Carlos Menem fue la corrupción que se creó entre la política, los servicios de inteligencia y la justifica federal con pagos y corrupción”, explica la historiadora.

Menem debió enfrentar -entre otros- juicios por la venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia, así como el supuesto encubrimiento del atentado a la AMIA (en ambos fue absuelto).

Las denuncias de coimas fueron las encargadas de inaugurar la era de los escándalos judiciales del menemismo. En diciembre de 1990 estalló el caso del frigorífico Swift. El entonces embajador de Estados Unidos, Terence Todman, se quejó en una nota diplomática que funcionarios habían pedido coimas para “agilizar los papeles” para la liberación de impuestos para la instalación en el país del frigorífico. Por el caso tuvieron que renunciar el asesor presidencial Emir Yoma y el ministro de Economía, Antonio Erman González.

AMIA y embajada de Israel

En febrero de 2019, la justicia consideró que existió un encubrimiento del atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), ocurrido el 18 de julio de 1994 y que dejó 85 fallecidos y 300 heridos.

Por el caso fueron condenados el ex juez federal Juan José Galeano y los fiscales José Barbaccia y Eamon Mullen. A pesar de que el tribunal de primera instancia consideró probado el pago de 400.000 dólares a Carlos Telleldín –quien entregó a los autores la camioneta Trafic que estalló en la AMIA- finalmente fue absuelto en diciembre de 2020.

El ex presidente Menem fue acusado de encubrimiento en esta causa, pero el 2019 quedó absuelto. “Se hizo justicia, se terminó con una pesadilla y un proceso absurdo”, dijo Omar Daer, el abogado del ex mandatario al conocer el fallo. 

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