Sin prisa y sin plata: la realidad de los proyectos eólicos en Chile

La energía eólica en Chile tiene dos caras.

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La energía eólica en Chile tiene dos caras. La licitación de 5.600 hectáreas en la segunda región para parques eólicos, anunciada el martes por el ministro de Energía, Ricardo Raineri, y la más desconocida e ingrata: sólo siete de los 25 proyectos ingresados -es decir, menos del 30 por ciento- al Sistema de Evaluacion Ambiental (SEA), en los últimos cuatro años, están en operación, los que pertenecen a grandes empresas como Endesa, Suez Energy y SN Power. ¿Qué ha pasado entonces con los otros proyectos? Las razones son básicamente dos: la dificultad de acceso al crédito y la legislación medioambiental vigente.

 

“Lo más difícil de estos proyectos es encontrar quien los financie. Sin embargo, creemos que hay una oportunidad en esta área”, explica Marcelo Banto, gerente general de Sudamérica de Seawind. Esta es una de las empresas con más proyectos aprobados –cuatro- y sin ejecutar. De esos, uno comenzará a construirse en febrero de 2011, otro lo vendieron hace unos días atrás, otro no encontró buen puerto luego de ser vendido a una minera, y el cuarto aún está a la espera de financiamiento.

 

Si todos los parques eólicos aprobados estuvieran funcionando, generarían la no despreciable cantidad de 1.436 MW para los sistemas interconectados de Chile. Sin embargo, una y otra vez se encuentran con las puertas de la banca cerrada. ¿La razón?  Al ser una industria que fluctúa mucho, sin poder asegurar una generación constante, los prestamistas no se arriesgan a invertir en ellos.

 

“Se necesita generar la confianza para los inversionistas y los bancos en apostar por estas tecnologías, que superen las barreras de entrada a los nuevos actores, que sinceren los precios de todas las tecnologías, que eliminen las asimetrías de información y que evalúen tanto las rentabilidades privadas como sociales de largo plazo”, explica José Ignacio Escobar, vicepresidente ejecutivo de la Asociación de Energías Renovables (Acera).

 

En Mainstream Renewable Power concuerdan con la dificultad de acceder al financiamiento. Incluso ellos tienen un proyecto que aún no logran vender. Su gerente de Desarrollo, Juan Guillermo Walker, explica que “muchos proyectos están realizados por empresas que no tienen capital propio”.Y a estos obstáculos se añaden otros. “Existen proyectos que se encuentran lejos de las líneas de transmisión y son aprobados sin que tengan en cuenta cómo inyectarlo a la red.  También, se han presentado muchos proyectos con promedios de velocidades muy bajas, por lo que deben vender la energía a un precio muy alto para solventar el flujo de caja”, explica Walker.

 

El camino a recorrer de una empresa para concretar un proyecto, claramente, no es fácil. Cuando un nuevo generador quiere entrar al sistema, debe financiar la inversión y tener un contrato con un cliente final o con un generador que le asegure comprar parte de su energía a un precio fijo. De esta manera puede acceder al financiamiento bancario y apalancar adecuadamente la inversión.

 

“Cuando un cliente final no está muy convenicido por el mayor riesgo que esto implica, y la obra se atrasa o no la realiza, el nuevo operador deberá acceder a un generador incumbente. Se complica el panorama, tendiendo que negociar a última hora haciéndolo menos competitivo. En este escenario, el nuevo generador de Energía Renovable No Convencional (ERNC) accede a las grandes generadoras, quienes le ofrecen comprar el proyecto o, en su defecto, la energía al precio más bajo posible, es decir, extraerle todas sus rentas económicas. Los proyectos de ERNC son buenas intenciones y nada más. Por supuesto que existen algunos nuevos entrantes con la habilidad suficiente para sortear estos problemas, pero son los menos”, asegura un profesional ligado al sector eléctrico del país.

 

La legislación medioambiental actual también influye en esta ingrata realidad de la energía eólica en Chile. La ley 19.300 no exige plazos de ejecución ni de operación de los proyectos presentados, y aprobados por el Sistema de Evaluación Ambiental. Fuentes al interior de la cartera medioambiental admitieron que la norma no estimula la puesta en marcha de las iniciativas una vez que tienen luz verde. “Muchas veces los proyectos son aprobados ambientalmente, pero después nada los obliga a construirlos”, aseguran. 

 

Para José Ignacio Escobar de Acera, éste no es un obstáculo menor. “El actual marco regulador no crea los incentivos ni garantías suficientes, pese a que los proyectos estén aprobados en el SEIA. Esto da como resultado que hay una industria que está preparada para construir importantes iniciativas de este tipo y con nuevas tecnologías, pero que no se concretan”, asegura.

 

Tal es el caso de Seawind con su proyecto Hacienda Quijote, ubicado en la IV región, que fue aprobado en julio de 2009 y que hasta hoy, siguen buscando posibles interesados… pero sin apuro. Luego de 17 meses pueden seguir esperando hasta que aparezca un interesado, con la tranquilidad de que no hay plazos legales que les exijan cumplir. 

 

Barrick Gold también lo confirma con hechos. El Parque Eólico Punta Colorada fue calificado en octubre de 2007, y a la fecha, sólo llevan un 10% de construcción. Es decir, tardaron más de tres años en comenzar las obras. Carla Zegers, supervisora de Comunicaciones Barrick Sudamérica, explica que “el proceso de licitación se alargó para poder dar con el contratista que respondiera con lo que requeríamos”. 

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