El sexismo y el patriarcado en las teleseries

Hoy podemos, en un contexto de ocio, descanso o aprendizaje cultural, sentarnos a ver esas u otras teleseries que se estén reprogramando, pero hacerlo de manera crítica y reflexiva, que nos convoque a conversar acerca de lo que queremos eliminar en la sociedad chilena.

Por Pamela Caro Directora del Centro CIELO de la Universidad Santo Tomás › Actualizado: 18:55 hrs
"Betty, la fea", teleserie colombiana que se estrenó en 1999 y hoy disponible en Netflix.
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Las teleseries, la música y los cuentos, son algunos de los dispositivos culturales que han usado las instituciones para mantener el sexismo y la sociedad patriarcal. Sin duda, también responden a un asunto de mercado.

En el caso de las teleseries, ¿por qué están repitiendo, en contextos de pandemia, algunas icónicas de la década pasada con nombres tan ilustrativos para uno y otro sexo, mirado desde la heteronormatividad, como “Machos” o “Brujas”, o a nivel global en Netflix series como “Betty, la fea” que reproduce estereotipos de género y de belleza, normaliza los acosos sexuales, la explotación laboral o el amor romántico? Porque la industria piensa que hay audiencia que las sigue y las ve, lo que probablemente sea cierto, cuestión que miden constantemente por medio de indicadores de mercado.

Sin embargo, aunque los contenidos de las teleseries sigan siendo los mismos, nuestros ojos han cambiado. El legado del movimiento feminista, especialmente de la última década nos ha ayudado a tomar conciencia y desnaturalizar prácticas, concepciones y creencias. Hoy podemos, en un contexto de ocio, descanso o aprendizaje cultural, sentarnos a ver esas u otras teleseries que se estén reprogramando, pero hacerlo de manera crítica y reflexiva, que nos convoque a conversar acerca de lo que queremos eliminar en la sociedad chilena, como los estereotipos tradicionales heteropatriarcales, la normalización de la violencia de género, física y simbólica y el bullying sexista u homofóbico.

Bajo la premisa que las teleseries como tecnologías de género reproducen valores y socializan, y que su discurso está permeado por una visión de la línea editorial, sería deseable la creación y difusión de nuevas historias y contenidos libres de sexismo para ayudarnos a desaprender códigos culturales arcaicos que han corporeizado y representado la diferencia sexual de manera rígida y prejuiciada.

La invitación es a ver lo que se nos presenta en un medio tan masivo como la televisión abierta o por cable siempre desde la reflexividad, cuestionando la de las identidades tradicionales (como lo hemos visto en la investigación en curso Fondecyt reproducción de los estereotipos de género que se han introducido en el imaginario colectivo como una normalidad, donde se nos ha mostrado mujeres con roles pasivos y cosificadas, pero también hombres desde una masculinidad conservadora. En la actualidad estamos en un proceso de fractura o cuestionamiento 1180590), otorgándonos mayores libertades para elegir lo que queremos ser y hacer. No nos perdamos en el camino.