Un Paso a Paso en que se priorice a la educación

El haber comenzado en febrero con la vacunación de educadores, profesores, asistentes de la educación y directivos, fue un gran avance en priorizar la educación. No obstante, esto no sirve de nada si la gran mayoría de los estudiantes y docentes están encerrados en sus hogares, lo que podría corregirse modificando el Paso a Paso.

Por Pía Turner Encargada de Proyectos de Acción Educar › Actualizado: 20:05 hrs
Actualmente, los colegios pueden abrir sus puertas desde la fase 2 en adelante (Agencia UNO/Archivo).
Actualmente, los colegios pueden abrir sus puertas desde la fase 2 en adelante (Agencia UNO/Archivo).
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Durante todo el tiempo en que hemos convivido con la pandemia del COVID-19, han sido numerosos los expertos y organizaciones internacionales que han pedido que se priorice la oportunidad de acceder a actividades educativas presenciales a niños, niñas y adolescentes. Sin embargo, en Chile, a través del Plan Paso a Paso, que regula gran parte de lo que podemos y no podemos hacer en este tiempo, se ha equiparado a la educación con todas las actividades que son consideradas como “no esenciales”.

En efecto, en el sitio web del Gobierno, se señala que en la segunda etapa del plan se puede “asistir a actividades presenciales de educación”, pero también que pueden abrir el “comercio y otras actividades no esenciales que puedan funcionar con trabajadores que vivan en una comuna sin cuarentena”. Esto, en la práctica, significa que los colegios y jardines infantiles abren conjuntamente con casi todo lo que no es esencial. A modo de ejemplo, se permite que cuatro personas que viven en hogares distintos, que durante el día van a distintos lugares de trabajo y que aprovechan de pasar a comprar a diversos locales comerciales, coman y beban juntas en la terraza de un restaurante en la misma etapa que niños y adolescentes pueden recién volver a sus colegios. En consecuencia, tiene cierto sentido modificar el plan autorizando que estos últimos puedan recibir a los estudiantes en una etapa previa a la actual.

Además, dentro de dicha priorización, se podría considerar la distinción de grupos que, por su nivel de autonomía, etapa de desarrollo o tipo de necesidades; siempre tengan la oportunidad de asistir, aunque sea por pocas horas a la semana y con aforos muy limitados, a la educación presencial. Entre ellos deberían de estar los párvulos, quienes tienen necesidades educativas especiales y quienes no tienen acceso a la educación a distancia. De esta manera, se destinarían los esfuerzos en reducir los daños de aquellos con mayores riesgos, y que se sumarían a los que ya sufrieron por un 2020 del sistema cerrado.

Igualmente, se debe entender que el llamado a la priorización de la educación presencial no es solo para asegurar que colegios y jardines infantiles sean los primeros en abrir y los últimos en cerrar, sino que también se espera que en la política pública se reconozca el valor que tiene la educación para el desarrollo y bienestar de nuestros niños y adolescentes, y también para el desarrollo y futuro del país completo. Esto implicaría que el cierre de otras actividades sea precisamente para lograr controlar los contagios con el objetivo de que los niños puedan recibir educación presencial.

El haber comenzado en febrero con la vacunación de educadores, profesores, asistentes de la educación y directivos, quienes a mediados de abril debiesen de tener puestas las dos dosis de la vacuna, fue un gran avance en priorizar la educación. No obstante, esto no sirve de nada si la gran mayoría de los estudiantes y docentes están encerrados en sus hogares, lo que podría corregirse modificando el Paso a Paso. Por último, pareciera que nunca está de más recordarle a nuestros diputados de oposición en la Comisión de Educación, que la gran mayoría de los expertos recomienda buscar fórmulas para que la educación sea la primera prioridad, y no la última como, al igual que el año pasado, busca la moción que acaban de ingresar.