No nos olvidemos de nuestro sistema de salud en esta pandemia

La Atención Primaria, que junto con la puesta en marcha del AUGE fue el otro foco de la reforma a la salud en Chile, no da abasto, más aún en estos complejos tiempos donde se pone a prueba la capacidad extrema de prestaciones del servicio. Necesitamos con urgencia fortalecer la Red Primaria de Salud del país de manera sostenible en el tiempo.

Por Camila Flores Diputada RN › Actualizado: 21:31 hrs
En contraste al estándar OCDE, Chile gasta aproximadamente un 8% del PIB en salud y, de este porcentaje, sólo un 4% se destina a la salud pública. AGENCIA UNO/ARCHIVO
En contraste al estándar OCDE, Chile gasta aproximadamente un 8% del PIB en salud y, de este porcentaje, sólo un 4% se destina a la salud pública. AGENCIA UNO/ARCHIVO
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Sin duda, en materia de salud pública hemos avanzado como país. Sin embargo, la fragilidad del sistema ha quedado en evidencia en medio de la brutal pandemia que nos afecta. Es cierto que en comparación con tres décadas atrás la población tiene más acceso a atenciones médicas y a medicamentos, sobre todo quienes no pueden financiar su costo total o parcial. Esto, gracias a programas que han trascendido a los gobiernos y desde la reforma que comenzó a implementarse en 2005.

La elaboración e implementación del Plan de Acceso Universal a Garantías Explícitas (AUGE), ahora con la incorporación de cinco nuevas patologías como el Alzheimer, los cánceres de pulmón, tiroide, riñón y mieloma múltiple, es un aporte concreto en ese sentido. No obstante, aún persisten problemas crónicos en nuestro sistema que las autoridades no han sabido corregir, pese a los esfuerzos humanos y económicos.

La Atención Primaria (AP), que junto con la puesta en marcha del AUGE fue el otro foco de la reforma a la salud en Chile, no da abasto, más aún en estos complejos tiempos donde se pone a prueba la capacidad extrema de prestaciones del servicio.

Necesitamos con urgencia fortalecer la Red Primaria de Salud del país de manera sostenible en el tiempo y si eso pasa por inyectar más recursos para aumentar la dotación del recurso humano y la infraestructura; hay que hacerlo.

En contraste al estándar OCDE, Chile gasta aproximadamente un 8% del PIB en salud y, de este porcentaje, sólo un 4% se destina a la salud pública, en circunstancias que el 1% de esa cifra corresponde al aporte del 7% de los afiliados a Fonasa. Esto, el año pasado se traducía en menos de dos camas básicas por mil habitantes, cuando países como Corea del Sur tienen 12, o cuando Alemania tiene 8.

Tristemente, con los actuales niveles de contagio vemos que la disponibilidad de camas críticas es cada vez más reducida. ¿Qué va a pasar cuando en uno o dos meses más estemos en pleno brote de otras enfermedades respiratorias?

Tampoco podemos olvidarnos de otras patologías, como el cáncer, tan necesarias de atender y que en muchos casos quienes las padecen se encuentran hace años en lista de espera y debido a lo estresado del sistema de salud tendrán que continuar postergando el derecho a recibir un tratamiento a tiempo que les salve la vida.

Valoro que esté en marcha el Plan Nacional del Cáncer y de Cuidados Paliativos como lo recordó el Presidente Piñera en su última Cuenta Pública, pero no es suficiente. Me parece más que necesario abordar el problema desde la arista financiera para evitar que una enfermedad costosa se transforme en catástrofe financiera para las familias con un Seguro que se haga cargo de ello, pero atender cuanto antes a los enfermos de cáncer es imprescindible.

En la Región de Valparaíso son miles los afectados junto a sus familias por este drama. Como diputada por las comunas de Quintero y Puchuncaví, dos zonas de sacrificio, he constatado en terreno el terrible drama de sus habitantes, muchos de ellos padeciendo algún tipo de cáncer gracias a la contaminación que todavía allí persiste.

Muchos de ellos no pueden atenderse en el Hospital Van Buren y en el hospital Dr. Gustavo Fricke porque están colapsados con enfermos que provienen de regiones de Atacama y de Coquimbo. Es una preocupación personal que vengo impulsando hace años en mi zona para avanzar de una vez por todas en un Centro Macroregional del Cáncer y aún no veo señales claras del ministro de Salud.

Somos una de las regiones más grandes del país y los esfuerzos para la asistencia de estos pacientes son evidentes, por lo tanto, estas nuevas instalaciones son una prioridad. Espero que el Gobierno Central no retrase más su funcionamiento, porque no podemos fallarles a quienes necesitan más que nunca hoy esta ayuda. 

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