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Opinión

16 de Enero de 2023

Enero, el mes que elegí para ser vegana

El veganismo es más que una forma de alimentación. Es una postura ética. Una forma de vida que buscar eliminar la explotación animal que se ejerce para diferentes fines: alimentación, vestimenta, cosmética, entre otros. Y una vez que lo entiendes, no hay vuelta atrás. 

Por Francisca Valdebenito
Hoy en día, la oferta en el comercio como en restaurantes en mucho mayor -según un estudio reciente, Chile es el quinto país de Sudamérica con más negocios con opciones veganas- y naturalmente, ser vegano ya no tiene por qué ser un problema.  AGENCIA UNO/ARCHIVO
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Francisca Valdebenito

Francisca Valdebenito es Communications Manager LATAM Veganuary

Luego de 30 años de mi vida siendo omnívora, hace cinco años, en enero, decidí dejar de comer carne. No tenía mucha gente a mi alrededor –excepto un par de amigas vegetarianas- que pudieran influir en mi decisión, pero quien marcó ese gran hito en mi vida fue Luna, una pequeña salchicha que llenó de amor y re-significaciones nuestro hogar. ¿Cómo un pequeño ser sintiente podría influir tanto para dejar de consumir alimentos que históricamente nos han hecho creer que necesitamos en nuestro cuerpo para poder vivir? Así fue en mi caso, un pequeño animal me hizo entender que no hay ninguna diferencia entre un perro y un ternero, entre un gato y una vaca, o entre un conejo y un pez. Todos ellos sienten, igual que los seres humanos.  

El veganismo es más que una forma de alimentación. Es una postura ética. Una forma de vida que buscar eliminar la explotación animal que se ejerce para diferentes fines: alimentación, vestimenta, cosmética, entre otros. Y una vez que lo entiendes, no hay vuelta atrás. 

Mentiría si dijera que fue difícil, porque rápidamente me adapté a mi nueva alimentación, motivándome a cocinar más, o a conocer nuevos lugares, lo que se transformó en una muy buena experiencia. Incluso motivando a mi familia más cercana a innovar en la cocina con preparaciones veganas en cada visita a sus hogares. Sin duda tuve la mejor experiencia y los mejores aliados. Pronto, muchos amigos y amigas –incluyendo las vegetarianas- también optaron por el veganismo. 

Hoy en día, la oferta en el comercio como en restaurantes en mucho mayor -según un estudio reciente, Chile es el quinto país de Sudamérica con más negocios con opciones veganas- y naturalmente, ser vegano ya no tiene por qué ser un problema. 

Por otra parte, a diferencia de lo que me pudo pasar a mí, hace cinco años, por falta de información o referentes que me ayudaran a entender lo que significaba el veganismo, hoy existen muchas iniciativas que ayudan a personas de todo el mundo a conocer este movimiento que cada vez involucra a más personas, en beneficio de los animales.

Es más, gracias al trabajo de organizaciones como Veganuary, que actualmente celebra diez años en el mundo y su tercera campaña en Latinoamérica, es posible introducirse en el veganismo por un mes y tener la ayuda que yo no tuve, como guías básicas de cocina, recetas o información nutricional para una correcta suplementación. Ellos te dicen todo lo que debes saber para una simple transición al veganismo. A ellos también le debemos el Enero Vegano, que, en mi caso, casualmente también fue así. El mejor momento para iniciar el año con un nuevo propósito. 

Yo elegí el veganismo por los animales, pero el impacto positivo no solo es para ellos. Según datos de The Vegan Calculator, un mes de veganismo de una persona equivale a ahorrar más de 124 mil litros de agua y 273 kilos de CO2. Cifras que, si las multiplicamos por los más de 600 mil personas que participaron del Enero Vegano 2022, y todos los que aún se están sumando este año, no solo a través de las diferentes iniciativas, generan sin duda un impacto importante para el planeta. 

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