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La decisión imposible de Kast: ¿un gobierno con los nacional libertarios o sin ellos? 

Incluir o no a los libertarios en el gobierno representa todo un dilema para la administración entrante. Las dos opciones importan riesgos y desventajas.

Conforme se acerca el 20 de enero, día en que José Antonio Kast presentará a su gabinete ministerial, las tensiones aumentan en el entorno del presidente electo y en las fuerzas políticas que tienen posibilidad de entrar al gobierno. 

Un caso especial es el Partido Nacional Libertario, tienda fundada y liderada por Johannes Kaiser.

Si bien Kast firmó un acuerdo con Kaiser a principios de 2025 para presentar una lista parlamentaria conjunta, la alianza de los republicanos y nacional libertarios no se proyectó más allá de la elección. 

Hasta el momento, Kast no ha ofrecido ministerios a los nacional libertarios. Y a falta de una propuesta formal, Kaiser decidió bajarse anticipadamente del gabinete notificando que no aceptará ser parte del futuro Ejecutivo. 

Para Kast, en todo caso, incluir o no a los libertarios en su gobierno representa un dilema importante. En caso de invitarlos a ser parte del gabinete, estiman en el entorno del presidente electo, aumenta el riesgo de abrir flancos internos debido al estilo confrontacional y “poco subordinado” que caracteriza al PNL. Por el contrario, tenerlos afuera, posicionaría al PNL de inmediato en la oposición por el flanco derecho

El dilema de Kast con el PNL

Para Axel Callis, director de TúInfluyes, en la decisión de Kast influyen dos factores: el poder de inclinar la balanza de los libertarios en el Congreso y el problema que representa tenerlos en la oposición.

“No tener a los libertarios es perder de inmediato ocho parlamentarios y la senadora, Vanessa Kaiser, que son nueve votos. Pero por otro lado, al no tenerlos se libera de un partido que tarde o temprano va a ser oposición al gobierno de Kast: la pregunta es cuándo”, apunta Callis en conversación con EL DÍNAMO.

Juan Pablo Lavín, director de Panel Ciudadano-UDD, señala que “las dos situaciones son complejas, pero en planos distintos. Tener al PNL fuera del gobierno puede generar un problema político de mediano plazo, con críticas y presión desde la derecha. Pero incluirlos habría significado un problema operativo inmediato, porque un Ejecutivo funciona con lógica de jerarquía, coordinación y disciplina, algo que no es natural en un partido que se define desde la autonomía”.

En ese sentido, Lavín acota que “Kast está privilegiando la gobernabilidad. No tiene cómo saber cuál escenario es más costoso, pero sí tiene claro que un conflicto interno afecta directamente la capacidad de gobernar, mientras que una oposición externa es un problema político que se puede administrar con agenda, resultados y control del tiempo”.

Un análisis diferente plantea Roberto Munita, politólogo de la Universidad de Los Andes, quien postula que el presidente electo “pierde” al no contar con Kaiser en su gabinete. 

“Por un lado, Kaiser sigue teniendo gran capital político, salió cuarto y consiguió el 15% de los votos, y por tanto, no es un liderazgo al que se debiera renunciar así como así no más. Y por otro, sin Kaiser en el gabinete, los libertarios se pueden desordenar más; no va a ser fácil mantenerlos bajo un mismo guión, y pueden empezar a aparecer los díscolos”, dice Munita.

Nacional Libertarios por el camino propio

Al interior de los nacional libertarios saben que la decisión de participar en el gobierno, en caso de que llegue un ofrecimiento, es de Johannes Kaiser. Y aunque sus principales consejeros —sus hermanos Vanessa y Axel, y Hans Marowski— le han recomendado seguir el camino propio, el líder del partido sigue mostrándose abierto a que dirigentes de sus filas puedan asumir algún ministerio. 

Eso sí, el diagnóstico extendido en el PNL es que, para conseguir el objetivo de la próxima presidencial, es más fácil estar fuera del Gobierno. 

Sobre esto, Lavín comenta: “Para el PNL entrar al gobierno hoy tiene más costos que beneficios. Es un partido en construcción, con un electorado antisistema y muy celoso de la coherencia ideológica. Y participar de un gobierno que requerirá de concesiones y mucha negociación, los expone al desgaste y a la contradicción”.

“Para ellos, el mayor rédito está en mantener identidad, crecer desde la diferencia y capitalizar errores del gobierno, más que asumir responsabilidades ejecutivas donde inevitablemente tendrían que moderarse”, acota el director ejecutivo de Panel Ciudadano.

Callis, en tanto, sostiene que “el Partido Nacional Libertario va a entrar en una dinámica de camino propio. La impresión es que el diseño de coaliciones para ellos es anticuado y ven más atractivo un diseño más al estilo Milei; construir desde la nada y desde la independencia”.

En ese sentido, al igual que Lavín, para Callis el entrar al gobierno no le da réditos a los nacional libertarios: “No se crece mucho siendo gobierno hoy en día, para nada. Más bien crecen las pérdidas”, dice el analista. 

Munita acota que si bien estar en el gobierno siempre entrega experiencia y ganancias políticas, “sería ingenuo reconocer que hay otros réditos que les genera más quedarse fuera del gobierno: vocerías más potentes, sobre todo si critica al presidente, y más posibilidades de armar algo potente para el 2029. Ese, lamentablemente, es el juego de la política”.

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