Braulio Jatar apunta a ex embajador de Bachelet tras ser liberado por el chavismo: “Sabía que los testigos eran falsos”

Braulio Jatar, el chileno venezolano tras cinco años de cárcel en Venezuela quedó en libertad. Tiene su pasaporte chileno en la mano y en 90 días llegará a Santiago. Jatar revela detalles inéditos de su detención por la Sebin, crítica al ex embajador Pedro Felipe Ramírez, elogia a Bachelet y comenta como la Convención Constituyente no resolverá los problemas cotidianos.

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El periodista Braulio Jatar chileno venezolano afirma que el embajador de Chile omitió información
El periodista Braulio Jatar chileno venezolano afirma que el embajador de Chile omitió información
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“A las 04.30 de la madrugada del sábado recibí un WhatsApp del cónsul de Chile en Caracas. Me decía Braulio, felicitaciones, qué alegría. Tomé el teléfono y le dije: Su ausencia y desinterés en mi caso no han pasado inadvertidos para mí”.  Algo más relajado, cuenta el chileno venezolano Braulio Jatar, director del diario Reporte Confidencial, cómo fue su primer diálogo con personal de la Embajada de Chile al ser absuelto por la justicia venezolana.

El viernes quedó en libertad tras cinco años de prisión por el cargo de “legitimación de capitales” que le imputó el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin). El 2 de septiembre de 2016, Reporte Confidencial publicó un video de pobladores de Isla Margarita que recibieron a Nicolás Maduro con insultos y cacerolazos.

Al día siguiente, una camioneta del Sebin lo interceptó y detuvo acusando a Jatar de llevar una maleta con $25.000 para repartir con cinco partidos opositores y organizar un atentado terrorista. En la causa se determinó que nadie vio la maleta ni el dinero, que un supuesto testigo había muerto en 1989 y otro era un indigente internado por adicción a drogas, cuya firma fue falsificada.

— ¿Qué pasa por su mente 72 horas después de su liberación?

— Fue extenuante y duro, pero siempre supe que probaría mi inocencia. Posiblemente era el único que pensaba que derrotaría a los acusadores en la Corte, pero pasaron cinco años. Al final logré doblarles la mano en su propio campo de juego. Es una satisfacción para todos los que creyeron en mi inocencia acá y en Chile. Podría haber huido, pero decidí quedarme hasta el final por la gente que creyó en mi versión.

—¿Sintió el apoyo del gobierno de Chile estos cinco años?

—El apoyo del canciller Heraldo Muñoz fue muy fuerte y estoy infinitamente agradecido. En el caso del presidente Piñera entiendo que ha tenido un problema interno grave, debe haber requerido poner su atención hacia adentro, mientras antes tenían tiempo de ver hacia afuera. Piñera hizo menos, pero se entiende. El juicio duró 6 meses y tuvo 26 audiencias, nunca la embajada me llamó. Desde que se fue Pablo Mesa de Caracas en 2019 dejó de sentir apoyo del Gobierno chileno. La Cancillería chilena me abandonó al final de mi caso, el presidente Piñera no tiene por qué saber eso. Pero si cotejamos esta administración con la otra hay diferencias. A pesar de la omisión del embajador Pedro Felipe Ramírez. Bueno, espero llegar a Chile antes de Año Nuevo, estamos preparando todo para irnos a vivir. Voy a escribir un tiempo.

Pedro Ramírez fue designado embajador de Chile en Venezuela por la Presidente Michelle Bachelet en 2014 y dejó el cargo en 2018. Ramírez fue ministro de Vivienda y Urbanismo de Salvador Allende y militante de la Izquierda Cristiana.

Jatar contra el embajador de Bachelet

—¿Cómo evalúa el rol del embajador Ramírez?

—Nada bien. De no ser por él yo hubiera salido libre antes, no cumplió su deber.  Mire, la primera vez que me visitó en la cárcel me llevó un libro de antologías poéticas publicado por el gobierno de Maduro, el que me detuvo. Me lo entregó y me dijo: “¿Usted no se arrepiente de lo que hizo?”. Yo llevaba meses incomunicado en una celda estrecha sin luz, ni ventilación, a pleno sol. Había perdido 22 kilos, pero saqué la energía para responder: “Ud.es a quién enviaron para ayudarme, respéteme”.

—¿Lo visitaba a menudo? ¿Sus diálogos eran así?

—En otra ocasión, me fue a ver con la cónsul honoraria María Eugenia Godoy. Él había vuelto luego de ser llamado a consultas y llegó diciendo que se haría cargo de mi caso. Me dijo delante de la cónsul, “Braulio estuve reunido con la fiscal general Luisa Ortega, es amiga mía, en una cena con su marido en su casa”. No lo podía creer. Ella era la persona que me tenía detenido por esta mentira. Entonces le pregunté: “Oiga embajador Ud. habló con ella de mi caso” y él respondió “no lo creí conveniente” ¿Puede un embajador con instrucciones  y un lío internacional, hablar con la fiscal sin decir nada de mi caso? Pienso que ambos que habían sido muy chavistas acordaron que le hacían más daño a Maduro conmigo detenido que liberado. Hablé después con el vicecanciller Carlos Appelgreen, él no estaba trabajando para la presidenta Bachelet, sino para su propia agenda.

—¿Lo decepcionó algo más?

— Falta lo más grave. Seis meses después de mi detención, mi abogado descubrió que un testigo del Sebin había muerto y que el otro estaba preso en un centro de rehabilitación por consumo de droga, o sea no pudo ver mi detención, y su firma había sido falsificada. Él declaró que ni siquiera me conocía. Yo le entregué a Pedro Felipe Ramírez una carpeta con esa evidencia y no hizo nada. Es decir, se le pasó un video con su declaración, el testimonio escrito e información de la reclusión del falso testigo antes de su reunión con la fiscal general Luisa Ortega. El Ministerio Público ocultó esta información y reprodujo la falsa, la que entregó la policía política con el muerto y el recluido. El embajador tenía las actas reales, un video del testigo y no hizo nada, sabía que los testigos eran falsos, no lo introdujo, y ocultó esa información del acta que me hubiera liberado. Si Pedro Felipe hubiera cumplido un deber ético, de exigir el cumplimiento de las pruebas que tenía en su poder ante su amiga personal, yo habría estado en Chile hace 5 años.

“La Constitución no te va a dar agua ni las tarifas del metro de Santiago”

—¿Cuál es su opinión del trabajo de Bachelet en Venezuela como la alta comisionada para los DDHH de ONU?

—Pienso ella va a tener un rol relevante en el futuro de Venezuela. La oficina que mantiene en Caracas ha sido un aporte vital para los venezolanos. Siempre está llena, se puede acudir a pedir ayuda o que se verifique el cumplimiento DDHH. Usted preguntará si podría ser mejor, más fuerte, más determinante. Bueno, quizás sí. Pero la alta comisionada no tiene bajo su mando Cascos azules de la ONU, sino sería otra cosa. Yo le agradezco a Michelle Bachelet (…) Muchas víctimas han recibido ayuda cuando estaban desprovistas de todo.

—¿Cree que si le debiera tener un rol en la liberación de presos políticos en Venezuela similar a lo que en 2011 se hizo con Cuba?

— Mi familia materna es cubana, y mi familia es de exiliados. La historia solidaria de Chile con Venezuela y Venezuela con Chile ha sido muy relevante. El rol de Chile en defensa de los derechos humanos y las libertades es reconocido en todo el mundo, por lo que debiera tener un rol para buscar la liberación de presos políticos. Creo que estas deportaciones masivas de venezolanos que se han hecho dañan la imagen de Chile.

— ¿Cómo ha visto el desarrollo de la Convención Constituyente?

— Creo que ni la constituyente ni las constituciones están hechas para resolver problemas cotidianos que agobian a los pueblos. Son un marco legal dentro del cual se hace un desarrollo legislativo. La Constitución no te va a dar agua ni luz, no te va a dar las tarifas del Metro de Santiago, ni resolverá el desempleo. Generar expectativas de que una Constitución va a resolver estos problemas es entrar por el lado equivocado a los temas sociales. Entre más detalles se le pongan es peor, porque comienzan debates interminables entre representantes. 

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