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El Dínamo

La historia del agricultor chillanejo que le ganó juicio a Monsanto

Luego de cinco años de litigio en los que recorrió todas las instancia de la justicia chilena, el gigante de los transgénicos pagará a José Riquelme Vásquez $13 millones y medio a través de un vale vista, para poner término al conflicto.


Ambiente

10 de julio, 2014

Autor:

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Tras cinco años de litigio en los que recorrió todas las instancia de la justicia chilena, el agricultor José Riquelme Vásquez logró alcanzar en la Corte Suprema un acuerdo de conciliación con Monsanto Chile S.A por la venta de semillas certificadas de melón tipo Braco, que no correspondían a las características de la variedad.

La transnacional acordó el pago de $13 millones y medio a través de un vale vista, para poner término al conflicto, con un plazo que vence el 11 de este mes, tal como informa el diario La Discusión.

Riquelme es un horticultor chillanejo orgánico que ha destacado por sus emprendimientos en exportaciones de productos hortofrutícolas y precisamente en una de estas experiencias logró establecer contratos con Francia para la producción de melones Braco, un producto que se caracteriza por su piel rugosa y rayas que lo caracterizan.

Así accedió a adquirir semillas certificadas producidas por Seminis/Monsanto en la firma comercial Mahuida Ñuble, para cuatro hectáreas y fracción, por poco más de $3 millones. Cuando empezaron a aparecer los frutos se percató que no correspondían a la especificación. Constatado el daño le ofrecieron una indemnización de 15 mil dólares, pero para el agricultor la cifra no cubría ni sus gastos, ya que solo las cajas que adquirió para embalar el producto para su envío a Europa tenían ese valor.

José Riquelme ya había tenido una problema similar con la misma casa comercial , esta vez con semillas de cebolla, pero lo había arreglado mediante una compensación económica que abarcaba los costos de la producción.

El productor determinó llevar el caso de los melones a la justicia, luego de que calculó sus costos de preparación de tierras, semillas, tiempo y adquisición de cajas, en más de $20 millones. Su contrato, por la exportación de los melones, alcanzaba los US$140 mil.

Su acción judicial primero fue rechazada por el Segundo Juzgado de Letras de Chillán, pero la Corte de Apelaciones de la misma ciudad, a pesar de fallar en su contra, no aceptó las costas, con lo que se reconoció que Riquelme estaba en su derecho al presentar el requerimiento. Y por último recurrió a la Corte Suprema, con el resultado señalado.

Casos habituales

Debido al desgaste que le produjo el episodio y tomando el resultado como un triunfo, aceptó la oferta de conciliación de Monsanto y estableció un precedente para los pequeños productores que en ocasiones son engañados con semilla “certificada” cuya calidad o variedad no corresponde. Según el agricultor, estos casos son más habituales que lo que se cree, y a los productores afectados solo se les devuelve el valor de la semilla, sin calcular el daño completo. Agrega que por lo general los pequeños productores terminan aceptando las condiciones que les ponen.

Riquelme no oculta su sensación de triunfo tras haberle doblado la mano a una empresa transnacional como Monsanto, que a su juicio “está causando daños inmensos a la agricultura internacional con sus semillas genéticamente modificadas, con resistencia a los pesticidas y herbicidas”. También apunta el hecho de que no se responsabilizan por la calidad de las semillas convencionales que venden.

“Lo económico en esto ya no era lo importante, estaba peleando por el derecho de los agricultores y considero que este resultado ha sido un triunfo”, sentencia.

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