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La compleja y triste historia de la educación sexual en Chile La compleja y triste historia de la educación sexual en Chile

El aumento de los casos de VIH ha provocado la reacción del Ministerio de Educación en una materia que queda al debe en Chile.

Educación

La compleja y triste historia de la educación sexual en Chile

Por 23 de agosto de 2017

Luego de que se revelara un aumento en los casos de VIH en el país, sobre todo en los adolescentes, el ministerio de Educación decidió repartir preservativos en los colegios. Esta situación no ha estado exenta de críticas, sobre todo de cómo se aborda la educación sexual en Chile, desde el siglo pasado hasta el día de hoy.

En 1920 se inició la primera campaña contra las enfermedades de transmisión sexual. Sin embargo, Leonardo Arenas, escritor y estudioso de la materia, recalcó que esta medida impulsada por el entonces ministerio de Higiene, no se puede considerar educación sexual sino más bien una campaña de salud pública.

De esta forma, se considera la primera vez que se implementó una política pública de educación sexual la del Gobierno de Eduardo Frei Montalva se creó con el comité “Vida Familiar y Educación Sexual”, la que en 1968 daría inicio al programa del mismo nombre.

Esta iniciativa continuó su implementación en la administración de Salvador Allende con una amplia difusión del programa a través de revistas de la época. Sin embargo, con la dictadura, el programa fue interrumpido y todo el material fue quemado, siendo retirada esta iniciativa del currículum escolar.

Todo lo referente a la sexualidad quedó restringido a la biología reproductiva bajo el régimen de Pinochet.

Con el regreso a la democracia, se intentó instaurara nuevamente en el currículum escolar la temática, siendo impulsada directamente por el Ministerio de Educación. “Siendo ministro, Ricardo Lagos empieza implementar este programa más robusto con participación ciudadana. Hay un documento que se expone a la comunidad”, cuenta Arenas. Este documento se discutió en el Encuentro de Lo Barnechea, a dos meses de haber asumido el Gobierno de Patricio Aylwin.

De esta forma nacieron las Jornadas de Conversación sobre Afectividad y Sexualidad, las JOCAS, en 1995, bajo el Gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, a prueba en cinco establecimientos escolares, para luego expandirse a distintos centros educacionales.

Por su enfoque pedagógico, el modelo permitía trabajar articuladamente con el Componente Alternativas Curriculares de Libre Elección (ACLE) del Programa MECE Media y se basaban en diálogos de los mismos estudiantes con sus apoderados y profesores. Arenas reconoce que, pese a su impacto, esta actividad pudiera no considerarse como “educación sexual” sino más bien “educación social” dado que “si bien utiliza el espacio escolar, no se hacen en los horarios de clase y no se aplica en el currículum escolar”.

A pesar de ser una actividad extracurricular, tras la polémica generada en los sectores más conservadores -sobre todo la iglesia católica- se dejaron de realizar al comienzo del nuevo milenio.

LA PÍLDORA Y EL DICTAMEN DE LA LEY

En 2009, tras un dictamen de la Contraloría permitiendo la distribución de la Píldora del Día Después, se aprobó una moción parlamentaria con la obligatoriedad de los programas de educación sexual en la enseñanza media. “Es un programa que nace de Salud”, explica Arenas, quien recalca que no tiene énfasis en lo educativo. “Son leyes que no se saben cómo se lleva del currículum”, agrega.

Fue el 28 de diciembre del 2010, cuando el entonces ministro de Educación, Joaquín Lavín, presentó públicamente los Programas de Sexualidad, Afectividad y Género, que se pondrían a disposición de los establecimientos del país para la orientación en el aula. Nunca hubo claridad de su implementación y la falta de fiscalización dejó el proyecto en letra muerta.

En la actualidad solamente existe un documento oficial del Ministerio de Educación llamado “Programa en Educación Sexual, Afectividad y Género”, cuyo objetivo es entregar nociones generales a los establecimientos educacionales para que cumplan con lo exigido en la ley N° 20.418, que fija normas sobre información, orientación y prestaciones en materia de regulación de la fertilidad.

“Como todo queda en un tema declarativo, no hay claridad de qué es un programa de educación sexual. El ministerio de Educación lo ha entendido como que ya está, en el programa de Ciencias Naturales y Biología en sexto y segundo año nuevo. Pero no puede haber un programa de educación sexual en ciencias naturales”, concluye Arenas.

Este año, el Mineduc además lanzó la circular “Orientaciones para la inclusión de la personas”, la que busca orientar a la comunidad educativa respecto a las niñas, niños y estudiantes trans, donde se destacan los conceptos de dignidad del ser humano, interés superior del niño, niña y adolescente, la no discriminación arbitraria y la buena convivencia escolar.

Además establece que los sostenedores y directivos de establecimientos educacionales están obligados a respetar todos los derechos que resguardan a estudiantes, junto con tomar las medidas administrativas, sociales y educativas apropiadas para proteger y garantizar esos derechos. El incumplimiento de estas disposiciones será sancionada en el procedimiento administrativo.

EL LIBRO DE LA DISCORDIA

Uno de los episodios más polémicos en la educación sexual en Chile no fue una iniciativa gubernamental, sino que municipal. Se trata del polémico manual “100 preguntas de sexualidad adolescentes“, presentado por la Municipalidad de Santiago durante la administración de Carolina Tohá.

El sicólogo Danilo Urbina, quien participó en el proyecto de la Municipalidad de Santiago, afirmó a El Dínamo que “a nivel físico, las copias del libro, que fueron 1.000, se imprimieron y se distribuyeron en distintos espacios, en su mayoría a los profesionales y adolescentes que participaron del texto; a la seremi de Salud y a Bibliometro. Pero no fue a ningún colegio”.

“Nunca fue parte del programa de educación sexual. El libro fue parte del Espacio Amigable, una iniciativa del Ministerio de Salud para acercar a adolescentes a la atención de salud primaria. En ese contexto surge la idea del libro, pero de ningún programa de educación”, detalló Urbina.

En esa línea, Arenas asegura que este tema debe ser tomado por el Mineduc. “Las iniciativas que han habido en sexualidad son principalmente que han arrancado de Salud y Sernam. Pero nos estamos farreando una gran oportunidad al momento de realizar la reforma, donde no aparecen estos temas”.

“Estos temas se están viendo en Internet. Nuestros jóvenes están buscando respuestas que no encuentran en el aula. Pero esa información tiene mucho de posverdad. Aquí se requiere una conversación amplia en que se sitúen los derechos de los jóvenes: información certera, al acceso a elementos de prevención para embarazo no deseado y ETS, ompañamiento y, sobre todo, confidencialidad”, concluyó.

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