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Estadio

Esta semana, hablamos de fútbol con … Matías del Río

Por 1 de Diciembre de 2010

 

“Yo nunca fui de la “U”, nunca” explica Matías del Río cuando empieza a hablar de fútbol. Y tiene razones para querer dejarlo en claro. “Mi papá y uno de mis hermanos son de la “U”: tengo traumas porque me llevaban siempre al estadio, e incluso entraba al camarín. Eso es violencia intrafamiliar”, dice tomándoselo con humor.

 

“Yo de chico viví en Viña, y era de Wanderers. Pero por suerte a los seis o siete años me cambié a la Católica. Además, le tengo cariño a San Felipe, por vínculos familiares la siento como mi ciudad. Pero si juega contra la UC, voy por la Cato”.

 

Ya con su equipo claramente identificado, Matías habla de fútbol con una tremenda facilidad. Recuerda años, nombres y resultados como el más mateo de los periodistas deportivos. “Yo hice periodismo deportivo. Partí trabajando en radio Coorporación y un verano en la revista Minuto 90, gratis. Pero me di cuenta de que me iba a quedar sin hobby, y encontraba a los locutores muy planos, medios latosos. Ir a un camarín con gallos que contestaban siempre lo mismo me dio un poco de lata. No había tantos deportistas, no había “Chinos” Ríos… era fome. Me aburrí y opté por un periodismo más clásico”, explica.

 

Y tal como no quiso dejar de lado su hobby, le pedimos que nombrara los partidos que para él son los más importantes o los que recuerda con más cariño. El primero que nombró tiene que ver con Marcelo Bielsa y compañía. “Tuve la suerte de ver los tres primeros partidos de Chile en Sudáfrica. A uno se le caían las lágrimas: estar tan lejos con otros chilenos, quise llevar a mi hijo y no pude… Inolvidable”.

 

Además, pensando en partidos de Universidad Católica, el periodista de Chilevisión y radio ADN recuerda los que no tuvieron finales muy felices. “Me acuerdo cuando Carlos Robles expulsó a Gorosito y le costó el título a la UC, fue un saqueo que no voy a olvidar nunca en la vida. Y después vino el penal ‘trucho’ en El Salvador…”, dice recordando el campeonato de 1994. “También estuve en el Morumbí, para el 5-1 de Sao Paulo, que debe ser uno de los mejores equipos de la historia. Jugaba mi amigo Mumo Tupper, pude estar en el camarín, fue una cosa bien bonita”, afirma sobre la final de la Libertadores del 93.

 

Pero no sólo se acuerda de Católica: también valora lo logrado por Colo Colo en 1991. “La final de la Libertadores fue tremenda, también la semifinal con Boca Juniors. Si mi hijo fuera de Colo Colo no tendría problemas, le tengo cierto cariño. Sufren menos que nosotros, es un equipo popular, choro, del Chile real”, asegura.

 

Mientras terminamos la conversación, nos cuenta que va pedaleando y que ya tiene claro lo que va a hacer cuando llegue a la casa: ver la goleada del lunes del Barcelona a Real Madrid, que dejó grabando. “Fue espectacular, para taparle la boca al arrogante de Mourinho. Yo viví en España, soy culé y mis amigos madrileños me decían ‘Puedes ser sudaca o culé, pero no las dos cosas’.  En Sudáfrica pude ver entrenar a la selección española, era impresionante: jugaban sin arquero, a un toque. Una cosa maravillosa”.

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