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Venezuela: los brutales testimonios de las torturas en el cuartel del temido SEBIN

Según el último informe de la ONU, en ese lugar se han cometido por años violaciones sistemáticas a los DD.HH. 

Venezuela: los brutales testimonios de las torturas en el cuartel del temido SEBIN
Por 24 de Septiembre de 2020

El Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) es un organismo de inteligencia de Venezuela que se ha convertido, junto a la Dirección de Contrainteligencia Militar (DGCIM), en brutales centros de torturas.

Según el último informe de la Misión Internacional Independiente de Investigación, comisionada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en el SEBIN se han cometido por años violaciones sistemáticas a los DD.HH.

El documento de la ONU indica que en el SEBIN se han realizado torturas, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias y violencia desmedida contra manifestantes opositores al régimen. Asimismo, el informe sentencia a Nicolás Maduro y a sus ministros de Defensa, Vladimir Padrino López, y del Interior, Néstor Reverol, como responsables de crímenes de lesa humanidad en Venezuela.

La ONU señala que desde el 2014 hasta la fecha, las celdas en el SEBIN del Helicoide -edificio ubicado en Caracas que pretendía ser el Centro Comercial más lujoso de Latinoamérica-, se registran “palizas, asfixias, descargas eléctricas, cortes, mutilaciones, violaciones sexuales, uso de drogas para inducir a la confesión y tortura psicológica”.

“Estuve en un sarcófago blanco, pues su tamaño es de 2 x 3 metros y sus paredes están pintadas de blanco, como un ciego, durante meses y meses. El aislamiento es tan fuerte que llegas a dudar si estás vivo”, señala un testimonio del informe.

Nicolás Maduro, Vladimir Padrino López y Néstor Reverol.

Las salas de tortura

Los testimonios recogidos por la ONU afirman que en el SEBÍN las salas de torturas tienen nombres para ser identificadas por los torturados y torturadores.

“La sala Preventivo I” es una celda vigilada las 24 horas por cámaras y guardias.  “Se supone que este espacio debe estar habitado por un máximo de seis presos, pero, en uno de los casos investigados, albergaba hasta 16 detenidos al mismo tiempo”, expresa el documento de la ONU.

“La Escalera” es una celda improvisada para detenidos políticos y por otros delitos. No tenía agua ni acceso a baños y cada preso dormía en una de las escaleras. “Testimonios la describen como un lugar infestado de roedores e insectos”, dice el informe.

“El Tigrito” es una de las celdas de castigo de 4 x 4 metros, totalmente oscuro, “la única agua que está disponible se ubica en la taza del baño”, señala parte del informe.

“Bañito”. Según el relato de los presos, es una pieza con mucho calor, húmedo y sin aire, que antes funcionaba como baño. Lo usaban para torturar a los detenidos confinándolos por varios días.

“La Tumba”. Este es un sótano ubicado cinco pisos bajo la tierra. Los testigos señalan que tiene siete celdas y quienes son detenidos allí son sometidos a un aislamiento por tiempos prolongados.

“Dormía esposada y estuve dos meses sin ver el sol”

Sairam Rivas, de 27 años, es una sobreviviente del SEBÍN. El 8 de mayo de 2014, con 21 años, fue detenida arbitrariamente junto a 250 jóvenes y estuvo presa por 5 meses en una de las celdas ubicadas en el Helicoide.

Sairam semanas previas a su detención.

“Fueron los peores 132 días de mi vida. Es terrible estar detenida. Estuve dos meses en una pieza sin ver el sol y dormía esposada. Todos los días nos amenazaban que si no hacíamos lo que ellos nos pedían nos privarían más tiempo de libertad y nos llevarían a la celda llamada La Tumba”, señala Sairam en conversación con EL DÍNAMO.

Si bien la joven reconoce que no sufrió torturas físicas de magnitud “comparada a otros compañeros”, la violencia psicológica ejercida en su contra dejó marcar imborrables.

“En ese tiempo mi padre sufría cáncer y estaba muy grave. Ellos me decían que no lo vería nunca más y que se iba a morir. Así me desestabilizaron mentalmente durante muchos días”, recuerda la joven estudiante de trabajo social.

“Vimos cómo torturaban a otros compañeros, como fue el caso de Gerardo Carrero a quien le rompieron una tabla en las piernas para luego trasladarlo a otro lugar de tortura y con eso también nos amenazaban”, afirma Sairam.

A pesar de las atrocidades que la joven vivió y presenció, Sairam Rivas asegura que “fue un tiempo de fortalecimiento de mis convicciones de lucha por el respeto de los DD.HH. en Venezuela. Todo lo que viví me motiva a seguir luchando por el restablecimiento de la democracia en mi país”.

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