Los fractales de la justicia
Tendemos a creer que los magistrados son como una especie de entidades sin emoción que sólo aplican la ley. Nada más lejos de la realidad. De hecho, la justicia misma (o más bien su opuesto, la injusticia) es una emoción, que sentimos orgánicamente en el estómago y que intentamos racionalizar mediante el lenguaje.
Cristián Meza