Cómo participan los presos en los diálogos ciudadanos

La plataforma Tenemos que Hablar de Chile decidió incluir a las personas que se encuentran recluidas en distintas cárceles del país para que fueran parte de conversaciones ciudadanas.

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Cómo participan los presos en los diálogos ciudadanos
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El plebiscito del pasado domingo no solo trajo consigo la oportunidad de tener una nueva Constitución, sino que también motivó a que se incluyeran a todos los actores sociales en los diálogos ciudadanos que buscan conocer las opiniones por los cambios que experimentará el país. Con este objetivo, la plataforma de participación Tenemos que Hablar de Chile decidió invitar a personas que están presas a participar de las conversaciones realizadas con distintos actores sociales.

La subdirectora del proyecto, Valentina Rosas, contó a EL DÍNAMO que la iniciativa busca reunir, a través de videollamadas, a 1 de cada 1.000 habitantes para representar qué ocurriría si todo el país fuera parte de una gran conversación.

Rosas explica que la idea principal de la iniciativa era que fuese una convocatoria sumamente diversa, pero en la práctica los participantes que se fueron sumando eran -en su mayoría- personas de la Región Metropolitana y con educación superior, por lo que debieron aplicar medidas para “salir a buscar la diversidad”.

“La idea era llegar a las distintas voces que hay en Chile por edades, territorios, profesión, etc. Dentro de los múltiples esfuerzos que estuvimos haciendo, se nos ocurrió contactarnos con Gendarmería para invitarlos a participar de estas conversaciones”, relató la vocera.

Tras organizar una serie de detalles, se logró llevar a cabo la participación de los reos en instancias de las que habitualmente no son parte. “Se estaban perdiendo de esta gran discusión ciudadana, independiente de las faltas que hayan cometido”, agregó Rosas.

Hasta el momento, han participado 71 internos provenientes de unidades penales de todo el país, como Punta Arenas, Curicó, Linares, Colina 1, la ex Penitenciaría y la cárcel femenina de Santiago, quienes comparten durante dos horas con otras cuatro personas como carabineros, alcaldes, profesores y otros.

Una participación amena

La subdirectora del proyecto contó que estas instancias de conversación, que son guiadas por un facilitador, abarcan un amplio abanico de temas que son propuestos por los mismos participantes al momento de presentarse ante los demás.

Las personas privadas de libertad tienen la posibilidad de no revelar su condición de interno en una cárcel; sin embargo, y según lo expuesto por Rosas, la mayoría opta por relatar su historia y enfrentar cualquier tipo de prejuicio que se pudiese llegar a emitir, lo que hasta ahora no se ha registrado.

“Invitamos a las personas a presentarse con su nombre, comuna y lo que quieran contarle al resto sobre ellos. Entonces, algunos hablan de su profesión, sobre quienes son, si tienen hijos o no, etc. En ese sentido, ellos tienen la oportunidad de decir que son privados de libertad, si es que así lo quisieran señalar” explicó.

Valentina Rosas agrega que, generalmente, cuando dicen que están presos se provoca “un levantamiento de ceja” por parte del resto de los participantes, lo que dura solo algunos segundos, ya que los diálogos en los que han participado se han caracterizado por ser “amenos y respetuosos”.

“Incluso, los otros participantes explicitan sus dudas y prejuicios sobre los privados de libertad, ellos escuchan atentamente y aclaran que es real y que no lo es. Además de expresar sus demandas sociales”, agrega Rosas.

Devolver la dignidad

La vocera comentó que en las conversaciones se les consulta qué es lo que creen que hay que mejorar en el país. En la mayoría de los casos, los internos apoyan las demandas expuestas por los otros participantes, así como también son muy críticos del sistema de justicia, así como del educacional y de salud.

Asimismo, sostiene que existen algunos matices, ya que los reos coinciden en que han tenido menos oportunidades para desarrollarse, mientras que otros deciden  relatar las situaciones que los llevaron a estar tras las rejas.

“Se ha generado mucho acuerdo. La verdad es que teníamos susto, nos pasó en un grupo en el que participaba un carabinero, en el que pensamos que pudiéndose dar un nivel más alto de conflicto o roce, se desarrolló con mucho orden, respeto e incluso se quedaron conversando mucho rato. Todos los participantes quedaron muy contentos de la posibilidad de conocer a personas privadas de libertad”, complementa Valentina Rosas.

Consultada sobre el proceso de selección y características que debían cumplir los internos que fueron parte de los diálogos ciudadanos, la coordinadora indicó que en conjunto con Gendarmería “definimos que era importante considerar personas de distintas edades, que no estuvieran condenadas por delitos graves y que pertenecieran tanto a centros cerrados como semiabiertos”.

El director Regional Metropolitano de Gendarmería, coronel Víctor Provoste Torres, aseguró a EL DÍNAMO que valoran estas iniciativas que conectan a los reos “con procesos que son reales y que también contribuyen con su proceso de reinserción social, al conectarlos con el mundo real”.

“Además, las personas privadas de libertad se sienten valoradas cuando son parte de actividades como ésta; destacan y agradecen ser parte de algo tan importante como un proceso de participación ciudadana. Para ellos, esto es sinónimo de dignidad, la que muchas veces sienten que han perdido por estar privados de libertad”, agregó Provoste. 

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