Auditorías en tiempos de pandemia

Uno de los cambios importantes que hemos verificado en las auditorías dice relación con los efectos en el juicio profesional y un aumento del escepticismo en el auditor.

Auditorías en tiempos de pandemia
Por Juan Carlos Cabrol › Actualizado: 23:42 hrs
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Este año 2020 será recordado por siempre como el año de la peor pandemia en 100 años. Nosotros los auditores estamos viviendo un cambio radical en como efectuar la auditoría a las empresas. Tengo 30 años de experiencia laboral y nunca había vivido el efectuar auditorías virtuales, a distancia, sin estar físicamente en las localidades de la empresa, sin duda ha sido una vivencia nueva, enriquecedora y que claramente cambiará para siempre el cómo efectuar nuestro trabajo.

Como consecuencia de esta pandemia los trabajos de auditoría están siendo mucho más complejos. Los auditores deberán considerar el impacto del brote de Covid-19 en el trabajo de auditoría a la luz de las Normas de Auditoría Generalmente Aceptadas (NAGAS). En este artículo se describirá los posibles impactos y cambios, principalmente en las normas generales o personales, de ejecución del trabajo y de preparación de los informes (nuestros diez mandamientos) y además, los posibles efectos en los estados financieros de las empresas.

Uno de los cambios importantes que hemos verificado en las auditorías dice relación con los efectos en el juicio profesional y un aumento del escepticismo en el auditor. El análisis de empresa en marcha, las estimaciones contables (por ejemplo, deterioro, valor razonable, cálculos actuariales, etc.) y otras áreas en las que interviene un juicio significativo, sean considerablemente más difíciles para los auditores.

Hemos visto que las empresas han cerrado tiendas o instalaciones, pérdida de clientes, renegociaciones de contratos, impacto sobre distribuidores, interrupciones o disrupciones de la cadena de suministro, limitaciones o retrasos en la producción, impacto sobre el capital humano, incertidumbre de inversión o aplazamiento, cambios regulatorios, riesgo de pérdida en contratos importantes, riesgo de incumplimiento de covenants, impacto de la potencial recesión en las ventas generales, reducción de las actividades comerciales para prevenir la quiebra, entre otros.

Con el objeto de indagar y poder concluir sobre los posibles efectos en los estados financieros de las situaciones comentadas en el párrafo anterior, nos surge algunas preguntas que debemos efectuar a la Administración de las empresas, como las siguientes:

• ¿Cómo afecta COVID-19 las proyecciones que usa la administración y los diversos saldos de cuentas que se registran en parte basado en esas proyecciones (por ej., plusvalía, activos intangibles, activos de larga duración, impuestos)?

• ¿Cuál es el impacto de COVID-19 en la valoración de estimaciones significativas (¿por ej., provisión de cuentas por cobrar y obsolescencia de inventario, instrumentos financieros, etc?

• ¿Es necesario realizar procedimientos mejorados sobre las revelaciones a las notas a los estados financieros?

• ¿Es necesario realizar procedimientos mejorados sobre el cumplimiento de covenants de deuda?

Al respecto, se requiere que la Administración de las empresas evalúen para cada período de informe intermedio (idealmente en forma trimestral) la capacidad de la entidad para continuar como un negocio en marcha; esto debería incluir una evaluación exhaustiva y oportuna de la amenaza de COVID-19 para sus negocios. La Administración debiese tener la documentación necesaria que establezca claramente el impacto en sus operaciones comerciales, los procesos de mitigación de riesgos y el impacto en la información financiera.

Algunas alertas que podrían surgir en la Auditoría en tiempos de Pandemia, podrían ser:

• La capacidad de la Administración para cerrar su proceso de informes financieros o preparar sus estados financieros, incluida su capacidad para obtener información de sus empleados en ubicaciones corporativas, debe ser eficiente y eficaz para tomar las mejores decisiones al respecto.

• Los retrasos en el cierre pueden aumentar el riesgo de error en los estados financieros, la capacidad de la Administración para cumplir con los plazos de presentación regulatorios, el impacto actual o potencial sobre los requerimientos de capital (para industrias específicas) y los posibles cambios en los tratamientos o enfoques contables de la Administración (por ej., debido a la falta de información) o las implicaciones de las disposiciones de ayuda del Gobierno son posibles administrarlas en forma eficiente y oportuna con el objeto de mitigar los riesgos que puedan generar estos conceptos descritos anteriormente.

• Si la Administración de una entidad planea hacer algún cambio en sus factores de riesgo definidos en su estrategia financiera, si ha habido algún cambio en los supuestos relacionados con las proyecciones (por ej., validez continua de las proyecciones de ingresos) o en estimaciones significativas, si ha habido demoras en la recepción de bienes de las áreas afectadas, si ha habido desafíos para recibir o proporcionar servicios (por ej., incapacidad para cumplir las promesas) y si ha habido cambios significativos en la salud financiera de clientes o proveedores importantes, la entidad debe diseñar e implementar un plan estratégico con el objeto de cuantificar los posibles efectos negativos en sus estados financieros presentes y futuros.

• Las entidades deben efectuar acciones concretas en su estrategia corporativa, considerando: Acciones para responder a la recesión económica (por ej., acciones de reestructuración, cambios de personal, cambios en los acuerdos de beneficios); consideraciones de la Administración relacionadas con revelaciones de eventos posteriores; cualquier cambio en las políticas, procesos, sistemas y controles como resultado del entorno actual (por ej., cambiar las políticas relacionadas con la evidencia de un contrato); cualquier control que no esté funcionando de manera efectiva (por ej., fallas en los controles de revisión o la incapacidad de las personas para realizar tareas de control debido a ausencias); cualquier efecto sobre el control interno sobre la información financiera, incluso si las revelaciones sobre cambios materiales en el control interno sobre la información financiera deben incluirse en las presentaciones trimestrales o anuales; el proceso para acceder y monitorear los impactos en la información financiera; la supervisión del Directorio y el Comité de Auditoría del riesgo y la respuesta a COVID-19 de la Administración y por último la interacción de la Administración con el Comité de Auditoría, son acciones imperativas que la Administración de una entidad debe efectuar para mitigar los riesgos de continuidad operacional y financiera de las empresas.

El auditor en tiempos de pandemia ha efectuado su trabajo principalmente en su casa, no visitando a sus clientes, la mayoría de los procedimientos de auditoría se han efectuado en forma virtual, por lo que el uso de herramientas tecnológicas como por ejemplo software para la solicitud de información financiera – contable, el uso de tecnología en el proceso de envío de confirmaciones a bancos, clientes y proveedores, toma de inventarios a través de aplicaciones en el celular, el uso de herramientas de analytic para revisar las cuentas contables de ingresos y gastos, como así también la revisión de los asientos contables diarios con el objeto de indagar posibles fraudes contables, son herramientas y procedimientos de auditoría, que si bien es cierto ya existían de antes, hoy se hace imperativo en la utilización de éstas.

En relación a los efectos negativos en los estados financieros producto de COVID-19, hemos visualizado los siguientes:

• En las propiedades, plantas y equipos debemos cuestionarnos y concluir si las vidas útiles asignadas y el uso de éstos activos están siendo correctamente registrados en los estados financieros de una empresa, debemos verificar si dichos activos están generando flujos de ingresos y si van a generar flujos en el futuro ya que podrían estar afectados hoy por posibles deterioros que debiesen registrarse en los registros contables. Además, en los casos en que la política contable es el método de revaluación (principalmente terrenos y construcciones), se deben realizar nuevas tasaciones de estos activos ya que la pandemia es un claro indicio de deterioro y por ende podrían tener un impacto negativo en los valores justos de los terrenos y construcciones.

• Los inventarios en una entidad también han sido afectados, la obsolescencia la debemos revisar con un juicio mucho más crítico, los inventarios en general han tenido una menor rotación, por lo tanto, podrían afectar nuestras políticas de provisión de obsolescencia, los modelos que respaldan dicha provisión podrían afectarse, debiesen actualizarse a la realidad de la entidad.

• Las cuentas por cobrar y los ingresos son quizás el mayor efecto que las entidades han sufrido en tiempos de pandemia. No sólo los ingresos operacionales han disminuido en forma significativa en la mayoría de las industrias, sino también el retraso en la cobrabilidad de las cuentas por cobrar. Sin duda afecta los flujos de caja, lo que implica un problema importante para que las entidades puedan seguir funcionando, puedan cancelar las remuneraciones a sus trabajadores, pagar a proveedores y pasivos financieros, entre otros. Además, también podrían tener un efecto en la provisión de incobrables, asumiendo que la exigencia del concepto de “pérdida esperada” que la IFRS 9 lo solicita, podría cambiar el modelo de deterioro de las cuentas por cobrar que la Administración ha definido y por ende aumentar las provisiones de incobrables de estas cuentas.

• Los intangibles y plusvalías también se podrían ven afectados por COVID-19, por lo tanto, es necesario efectuar los test de deterioro respectivos con el objeto de verificar si se debe efectuar algún ajuste de pérdida en el estado de resultado por amortización extraordinaria por deterioro de estos activos.

• En los pasivos financieros no existirían efectos significativos ya que el registro de ellas es principalmente al costo amortizado, al menos que se efectúen refinanciamientos como por ejemplo los contratos de arrendamientos, los cuales podrían tener condonaciones o aplazamientos de los pagos de las cuotas, que de acuerdo con IFRS 16 y las enmiendas de COVID-19 que se han emitido recientemente implicaría modificar las tablas de amortización de los financiamientos respectivos.

• En las provisiones podrían existir efectos en los estados financieros como, por ejemplo, Provisión por Indemnizaciones por años de servicio, en los casos que exista certeza de posibles desvinculaciones a trabajadores de las empresas y que no se hayan acogido a la Ley de Protección al Empleo.

Finalmente, el auditor debe efectuar su trabajo con un criterio mucho más conversador, el juicio del auditor debe ser exhaustivo para poder concluir si la empresa que se encuentra auditando no tiene problemas de continuidad y empresa en marcha, por lo tanto, también debe indagar si la empresa tiene acceso a suficiente liquidez y si puede permanecer solvente durante el período de restricciones impuesto por los distintos gobiernos. Los presupuestos deberán ser revisados exhaustivamente por la gerencia a fin de demostrar que es sostenible en el futuro, como así también concluir si es necesario nuevos aportes de capital de sus accionistas o dueños y su compromiso de sostener el negocio, la posibilidad de nuevos financiamientos y/o apoyo financiero del Gobierno.