¿Asistencia o matrícula?

La discusión debiese centrarse en identificar las falencias de la fórmula actual y permitir creatividad para mantener el efecto positivo y restringir el negativo de cada factor. Solo esperemos que en la discusión no se olvide la relevancia de disminuir el ausentismo.

Foto Agencia Uno.
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Por Tania Villarroel Directora de Estudios de Acción Educar › Actualizado: 11:51 hrs

Hacerse cargo del ausentismo en la educación parvularia es fundamental. La inasistencia crónica en los primeros años de vida se asocia a ausentismo escolar, el que a su vez está relacionado con peores resultados cognitivos y académicos, peor comportamiento y salud, problemas con la justicia y peor situación económica en la adultez.

Una forma de incentivar la asistencia en la educación parvularia es hacer depender los recursos que se entregan al establecimiento, o parte de ellos, de la tasa de asistencia de los párvulos. Sin embargo, no todos están de acuerdo de los efectos positivos de este mecanismo. Este debate ha surgido con fuerza renovada en la discusión del proyecto de Ley de Subvención a los Niveles Medios de Educación Parvularia, que pretende inyectar recursos a la educación de los niños y niñas de entre 2 y 4 años.

El proyecto original del Ejecutivo instaura en este nivel un sistema que se asemeja a la forma de financiamiento de la educación escolar, en que se contempla una subvención mensual calculada en base a la asistencia media promedio. Una de las razones por las que esta iniciativa ha encontrado resistencia es que la subvención se calcula por párvulo que asiste y no por párvulo que se matricula en el jardín infantil.

La subvención basada en asistencia busca propender a solucionar el problema del ausentismo, por medio de influir en las prioridades de los establecimientos, incentivando que pongan en práctica estrategias para lograr mejorar la asistencia. Por otro lado, se critica que hace responsable al establecimiento de algo sobre lo que no tiene control, ya que la asistencia depende de factores externos al jardín infantil.

Es verdad que los establecimientos no pueden controlar todos los factores que afectan la asistencia, pero existen algunos en los que sí pueden influir. Así lo demuestran programas efectivos, por ejemplo basados en mensajes de texto a los apoderados, que han logrado mejorar las tasas de asistencia en jardines infantiles. En el caso chileno, es posible tener un indicio sobre la efectividad de asignar recursos en base a asistencia al comparar los datos de los jardines infantiles Vía Transferencia de Fondos y de los jardines de Administración Directa de la Junji. Los primeros, que se financian en base a asistencia, tienen una tasa de un 78,1%, la que supera la tasa del 71,5% de los segundos, que tienen financiamiento basal.

Es evidente que discutir solo si la subvención debe asignarse por matrícula o por asistencia es una simplificación que no da cuenta de la gran variedad de opciones, sobre todo considerando que cada factor que se introduce a la fórmula de cálculo tiene ventajas y desventajas. En consecuencia, la discusión debiese centrarse en identificar las falencias de la fórmula actual y permitir creatividad para mantener el efecto positivo y restringir el negativo de cada factor. Solo esperemos que en la discusión no se olvide la relevancia de disminuir el ausentismo en la educación parvularia.