Un presidenciable insólito

Sería la burla más grande de nuestra historia: Presidente, hijo de una familia pródiga, que jamás trabajó un día, estuvo en la calle con el pueblo,  pudo terminar sus estudios pagados por su familia, que solo se dedicó organizar protestas juveniles y hoy cobrar impúdicos sueldos y asignaciones como diputado.

Por Tomás Szasz › Actualizado: 17:24 hrs
Su programa fue escrito por los comunistas: estatizar; aumentar impuestos.
Su programa fue escrito por los comunistas: estatizar; aumentar impuestos.
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Hace pocos días este mismo foro publicó un exquisito artículo de mi gran amigo, Christian Aste sobre Gabriel Boric. No deseo (ni podría) competir con él. Pero en lo que va desde esa publicación reciente, la web y los medios parecen haberse enloquecido en su afán de hacerle el striptease al candidato de extrema izquierda y no puedo contenerme de unirme al coro que muestra la cara real del individuo en cuestión. Ahí va.

A medida que se acerca la histórica fecha de elecciones presidenciales, crece mi sorpresa al mirar los resultados de las diferentes encuestas. Has varias: cada bando, cada fracción tiene la suya y hasta las más tradicionales tienen algo de intencionalidad, así que lo mejor sería sacar un promedio, si es que alguien se lo propone. Yo paso.

En algo sin embargo todas coinciden: las preferencias siguen mostrando a la cabeza a Gabriel Boric, ganador de una primaria sui generis contra su amigo personal, el comunista Daniel Jadue, con quien sigue su cercana relación política, a quien quiere tener de ministro de interior en caso de ganar; como dirían en España: están como chanchos. Aunque, mirando mejor y en detalle los medios como Facebook, Instagram, Twitter y Tik Tok y escuchándolo en distintas entrevistas, el respaldo de sus amigos parece perjudicarlo cada vez más.

Cuando después del primer debate de los candidatos la opinión lo puso como ganador, todos, alabadores y detractores, esperábamos las respuestas que prometió dar al conjunto de las preguntas de sus adversarios ya que durante la disputa no lo hizo. La curiosidad llevó a canales de televisión, radios y otros medios a solicitarle entrevistas para enterarse – y publicar – estas contestaciones pero todo está resultando en un chasco: ¡no hay respuestas porque al parecer no las tiene!  Sí señora, sí señor: no tiene respuestas… vaya candidato preferido que tenemos.

Y de repente comienzan a circular videos, memes, tiktoks de Gabriel Boris que no se acuerda, no tiene el dato, no le informaron, no este, no otro…. parece al mal alumno en los exámenes que no  sabe un cuerno. Lo pillaron sin haber estudiado la situación económica de Chile, las cifras de producción, el endeudamiento, ni siquiera el porcentaje de inflación. Repito: no sabe nada de nada de nuestro país. ¡Y quiere ser Presidente! Encima, se ofende, se hace el bravucón, muestra su carácter de matón, y cuando preguntan sobre su TOC, – trastorno obsesivo compulsivo  –  dice tenerlo bajo control  y sus respuestas se tornan evasivas, nerviosas, matonas. No quiero y nadie debe ensañarse con su enfermedad: burlarse de ella sería inhumano. Pero él conoce bien su condición: hasta se internó por voluntad propia a una clínica para su tratamiento. Entonces, querer conducir el país es una obsesión, un deseo maníaco premeditado, una estafa hacia los que quiere dirigir porque anhela el poder estando consciente de las tremendas limitaciones de su enfermedad, que puede poner en peligro al país por sus decisiones. Así lo insinuó el gran periodista Pavlovic en una entrevista; Boric respondió primero con cualquier cosa y después que está perfectamente, porque cada 4 horas toma sus remedios… O sea: lo sabe, pero quiere ser Presidente.

Su programa fue escrito por los comunistas: estatizar; aumentar impuestos al (según señaló “solo al cero coma uno por ciento, perdón, al uno por ciento, es decir a un diez por ciento más rico”, sic); adueñarse de los ahorros de los trabajadores y  fijar una pensión uniforme a todos sin importar cuánto trabajaron según la ideología marxista-leninista. Educación estatal ideologizada  desde la infancia. Trabajadores y sindicatos en la dirección de empresas. Expropiación si necesario. Etc. etc. Ni una palabra sobre seguridad, terrorismo, narcotráfico,  productividad, inversión, protección de la propiedad… muchos saludos a gobiernos como Venezuela y Cuba, que a su vez lo felicitan calurosamente por encabezar las preferencias.

Mirándolo en la TV sencillamente no puedo imaginar, repito: no puedo imaginar mi país con semejante Presidente. No, no es posible. Sería la burla más grande de nuestra historia: Presidente, hijo de una familia pródiga, que jamás trabajó un día, estuvo en la calle con el pueblo, no terminó los estudios pagados por su familia, que solo se dedicó organizar protestas juveniles y hoy cobrar impúdicos sueldos y asignaciones como diputado. Más encima, consciente de su muy limitante enfermedad que según él mismo no tiene cura. No: no es posible.

Su trayectoria consiste de infinidad de contradicciones, cambios de puntos de vista totalmente opuestos, evasivas de respuestas, premeditada ausencia de un debate electoral previamente acordado, total desprecio al resto de candidatos que, sumando sus simpatizantes triplican los suyos. Gobernaría  solo para sus adictos y solo al principio porque después se amurallará en su círculo íntimo de los tovarish, rodeado de guardias. Y no nos engañemos: no será por cuatro años. Copiará a sus mentores: Chávez, Maduro, Castro, Kim y se eternizará en un poder  sin democracia, ni libertad y sin un Chile en desarrollo que tanto ansiamos todas y todos.

Todavía hay tiempo. Gabriel Boric no debería pasar siquiera a la segunda vuelta. 

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