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3 de Agosto de 2023

¿Pacto tributario o reforma tributaria?

Sin embargo, aún persiste la idea central de un mayor esfuerzo por parte “de los que más tienen”, toda vez que la carga tributaria de nuestro país, con respecto a otros países de la OCDE, es relativamente baja.

Por José Navarrete
Por tanto, y tomando experiencias internacionales exitosas, el foco siempre debe ser el aumento de la economía y la creación de riqueza, toda vez que, a mayor cantidad de familias con mayores ingresos, mayor cantidad de recaudación efectiva. AGENCIA UNO/ARCHIVO
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José Navarrete

José Navarrete es director del Magíster en Tributación y director de la carrera de Ingeniería en Administración de Empresas, Universidad Andrés Bello sede Concepción

Un pacto, según la definición oficial, es un acuerdo entre dos o más partes, que obliga a ambas a cumplir ciertas condiciones. Por otro lado, una reforma, se define como la modificación de algo, con el objetivo de mejorarlo. Dada el “pacto tributario” anunciado por el presidente Boric, no es baladí hacer este análisis semántico, toda vez que este gobierno ya tuvo una mala experiencia legislativa con su proyecto de reforma tributaria.

Efectivamente, esto es un pacto, toda vez que, a pesar de que, por definición los impuestos no tienen fines específicos, en el discurso escuchado este martes se establece una serie de compromisos por parte del gobierno, a cambio de los cambios impositivos que están proponiendo. Por ejemplo, la promesa de la mejora y eficiencia en las actividades de fiscalización y recaudación como una moneda de cambio para sustentar una futura reforma mayor.

Es valorable el esfuerzo del gobierno en tratar de colocar el foco en el crecimiento económico y no solo en aumentar la recaudación vía mayores tasas, sino que, a través de mecanismos de fomento a la inversión, la productividad y la formalización, así como en anuncio de beneficios para la clase media y un nuevo régimen tributario para las empresas de menor tamaño, que son las que más empleo dan en nuestra economía. Es por todos conocidos y una realidad patente, la cantidad de negocios informales que hoy existen, que, por una parte, no pagan impuestos y por otro lado, perjudican a quienes si lo hacen, disminuyendo sus ventas en forma considerable, compitiendo en forma desleal.

También es destacable la propuesta tendiente en avanzar en reformas que fortalezcan la transparencia y la eficiencia del aparato estatal, así como la calidad de los servicios que provee el Estado.

Sin embargo, aún persiste la idea central de un mayor esfuerzo por parte “de los que más tienen”, toda vez que la carga tributaria de nuestro país, con respecto a otros países de la OCDE, es relativamente baja. En ese sentido, hay “pocos” que pagan impuestos, situación explicada básicamente por el bajo nivel de ingresos que tiene nuestro país respecto a sus pares. Por tanto, y tomando experiencias internacionales exitosas, el foco siempre debe ser el aumento de la economía y la creación de riqueza, toda vez que, a mayor cantidad de familias con mayores ingresos, mayor cantidad de recaudación efectiva. El Estado de bienestar de países europeos, que se basa en altas tasa de recaudación, es factible solo si un alto porcentaje de la población es lo suficientemente rica para pagar impuestos, por tanto, en la medida que el foco sea el crecimiento, se está en la senda correcta. Ahora solo habrá que ver qué tanto de “pacto” tienen estos anuncios y que tanto de “reforma” para evaluar su potencial utilidad.

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