Secciones
País

Dueño de empresa Colhue asegura que apesar del cierre continúa la contaminación

“Yo tengo absolutamente cerrada la planta y era muy importante paralizar la planta para demostrar que nosotros no estamos contaminando las aguas de los canales” subrayó agregando que “hay gente y hay niños que tienen problemas gástricos y esas aguas son aguas de regadío”.

Germán Pardo, dueño de la empresa Colhue, aseguró que pese al cierre de la planta de tratamiento de lodos se mantiene la contaminación en la zona, por lo que enfatizó en que esa situación no es de su responsabilidad.

Entrevistado por Cooperativa, Pardo explicó que “ayer detectamos desde Rengo hacia Pelequén, dos canales con cero por ciento de oxígeno en el agua con presencia de gas sulfhídrico, lo que ratifica que el problema (de contaminación) no se ha solucionado”, y enfatizó en que “tengo sumamente claro que no soy responsable del tema”.

“Yo tengo absolutamente cerrada la planta y era muy importante paralizar la planta para demostrar que nosotros no estamos contaminando las aguas de los canales” subrayó agregando que “hay gente y hay niños que tienen problemas gástricos y esas aguas son aguas de regadío” por lo que “no me extrañaría que ahí tenemos la causa basal”.

“La autoridad sabe perfectamente donde están los focos. Yo les he entregado toda la información y a mi me extraña que ellos no tomen una solución. Seguramente hoy día están felices, están tranquilos porque se acabó el problema, pero no se ha acabado el problema”, denunció el empresario.

Finalmente aseguró que “hoy la región no tiene donde disponer sus lodos y he sido majadero en decir que tenemos 250 mil a 300 mil toneladas de lodo que están siendo depositados de forma clandestina al año y es una realidad”, denuncia ante la cual, acusó, la autoridad no ha reaccionado.

Notas relacionadas







Este no es otro mural

Este no es otro mural

El arte tiene un poder transformador que a veces olvidamos, porque nos conecta con el territorio, con los otros y con nosotros mismos. Y cuando eso ocurre en el espacio público, no estamos frente a una obra más: estamos frente a una señal poderosa del tipo de ciudad que queremos habitar.

Foto del Columnista Alejandra Valdés Alejandra Valdés



No ha lugar

No ha lugar

Chile tiene estadios gigantes y una constelación de recintos muy pequeños. Y entre medio, poco y nada. El vacío es tan grande que cada evento termina peleando por las mismas pocas canchas, los mismos domos, los mismos parques arrendables, como si estuviéramos en un país que recién empieza a recibir conciertos, no en uno que hace décadas presume un calendario internacional robusto.

Foto del Columnista Mauricio Jürgensen Mauricio Jürgensen