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Ricardo Sande, el gremialista "buena onda" que sacó al NAU de la Feuc

El nuevo presidente Feuc destaca por su simpatía y facilidad para llegar a los alumnos. Sabe que la tendrá difícil dentro de la Confech, pero el gremialismo tiene claro a lo que va: defender sus ideas desde la vitrina que le da la Federación de la UC.

Ricardo Sande, el gremialista "buena onda" que sacó al NAU de la Feuc
Por 7 de Noviembre de 2014

No es un dirigente político clásico. Tampoco es un gran intelectual de la derecha ni alguien conflictivo que va al choque con sus ideas. Es simpático, querido y buena onda. Ese es el perfil de candidato que le funcionó al Movimiento Gremial para poder derrotar -después de 7 años- a la Nueva Acción Universitaria (NAU) y llevar al estudiante de derecho Ricardo Sande a la presidencia de la Feuc.

Ricardo viene de un hogar acomodado. Sus padres nunca tuvieron mucho interés en la política, pero sí en otro asunto clásico de una familia que tiende hacia la derecha: la religión. Decidieron matricular al joven Ricardo en el Colegio San Benito de Vitacura, establecimiento particular pagado que ocupa el lugar 88 a nivel nacional en ránking PSU. Mes a mes, los apoderados deben cancelar sobre 300 mil pesos por tener a sus hijos bajo la educación benedictina.

Parte del Movimiento Apostólico Manquehue, el San Benito es un colegio que se define a sí mismo como “una escuela del servicio divino, que busca evangelizar a todos los que se involucran en él”. Cuenta con cinco canchas, una pista atlética, un gimnasio y dos bibliotecas.

Sande reconoce la importancia de la religión en su vida. Fue parte del movimiento de su colegio hasta el año pasado, cuando que sus compromisos políticos le impidieron seguir participando. Los principales pilares son la amistad y el encuentro con Dios bajo la vida en comunidad, algo que el nuevo presidente Feuc llevaría a su forma de hacer política. “Cuando entré a la universidad, vi la política como una herramienta de cambio social. Vi un Chile injusto, una realidad que no me había tocado ver. Y me gustaba contribuir desde una esfera que haga cambios estructurales, no solo construir una mediagua. Me atrajo la política como medio de transformación”, reconoce.

Su carrera política

A primera vista, no es alguien que se perfile como dirigente. No tiene un rendimiento académico sobresaliente ni es alguien que le guste discutir. Además, ha debido combatir desde chico contra su tartamudeo. Por eso le gusta prepararse bien para los debates, porque sabe que parte en desventaja. Sin embargo, ha cultivado un importante rol que lo llevó a ganar la Feuc: quienes los han visto crecer políticamente lo definen como un gran vocero, la persona indicada para transmitir las ideas de la derecha.

Desde que entró a la universidad fue haciéndose un lugar en el gremialismo. Fue parte de la directiva durante el 2011 e incluso fue el encargado de entregarle un documento de propuestas técnicas al entonces presidente Feuc y actual diputado Giorgio Jackson.

Sin embargo, en sus primeros años como alumno no destacó en la política. A diferencia de otros candidatos a la Federación, Ricardo comenzó su carrera hacia la Feuc recién en cuarto año, cuando fue delegado. Muy querido entre sus compañeros, con llegada, facilidad de transmitir ideas y sin caer en grandes discusiones ni peleas, Sande comenzó a mostrar su potencial. A fines de 2013 sorprendió a todos cuando se presentó como candidato a presidente del Centro de Alumnos de Derecho, que suele ser un trampolín hacia la Feuc para quienes ostentan dicho cargo.

“Ha sabido superar barreras de entrada. No es un misterio que de niño es tartamudo y ha sabido salir adelante y entender que cuando uno está en dirigencias estudiantiles, lo que importa es superar las barreras para transmitir un mensaje. Ha logrado una madurez que lo convierten en un gran presidente Feuc. Su vida política se ha basado en más derrotas que triunfos. Entró en pleno apogeo del NAU y a una facultad donde crecía la oposición. No la ha tenido fácil y ha salido adelante, porque entiende cuáles son las críticas que existen. Ha sabido empatizar con ellas y superarlas“, señala Juan Pedro Lürhs, ex miembro del Movimiento Gremial.

Como presidente de su Centro de Alumnos dejó claro cuál era su estilo: conciliador. Cada conflicto que tuvieron, era el vicepresidente, Ricardo Cruzat, quien ponía el pecho a las balas. Sande cerraba las palabras, llamaba al diálogo. Por eso, no suele quedar mal ante la gente, y culparlo por errores político se vuelve difícil para sus adversarios. Esa habría sido la estrategia del MG para blindarlo de cara a las elecciones, según afirman distintos movimientos de la UC.

Le gusta harto la política, pero no es alguien que no vaya al choque. Solo trata de avanzar en consensos y trabajar siempre por el bien de la universidad. Lleva años en política universitaria, es alguien con un gran conocimiento de los temas que se discuten, pero se complementa con el resto. Por ejemplo, Martín Baudet, el secretario general, es más duro en las discusiones”, señala Andrés Justiniano, ex candidato a presidente Feuc por el gremialismo.

En cierto sentido, Ricardo Sande es un candidato ideal. Así lo reconocen quienes se han disputado políticamente contra él durante su estadía en la PUC. No responde al gremialismo preocupado de los centros de eventos ni paseos a la nieve, crítica que se le hace siempre al MG, pues en 2008 como Feuc organizaron un paseo a la cordillera para sus estudiantes. “Un sector político que no se repiensa todos los días es un sector que está muerto. Hubo una época en que el MG tuvo un énfasis despolitizador, porque en esa época se dio ese énfasis, pero ese gremialismo hoy día no hace sentido”, reconoce.

No se siente un heredero de Jaime Guzmán, aunque sí dice tener una gran influencia de sus textos. Apunta a un gremialismo que se renueva de acuerdo a los tiempos: “Autonomía, libertad, el sueño de una sociedad libre y responsable, justicia, dignidad humana siempre y en todo momento. Hoy esos son los principios mas importantes del gremialismo”, afirma.

Sin embargo, quienes lo conocen de cerca aseguran que no cumple un rol de ideólogo de la derecha y que tampoco tiene tanta capacidad discursiva. Aún así, ha sabido moverse inteligentemente en su corta carrera política. Varios lo reconocen como el mejor portavoz que ha tenido el gremialismo en mucho tiempo.

Sin embargo, no trabaja solo. Ya en su Centro de Alumnos tenía un escudero que paliaba la falta de discusión y defensa del proyecto propio. En los debates de las elecciones se veía como mientras Ricardo Sande apelaba al tono conciliador, basado en el discurso de la “sociedad en movimiento”, era Martín Baudet, próximo secretario general, quien cumplía el rol de pelear y discutir con el resto.

Así se perfilan también para el próximo año, cuando tengan que enfrentar una oposición masiva en el Confech. Baudet dará la pelea, el choque de primera línea. Sande será quien llame a los acuerdos, la cara visible ante la sociedad y la prensa. “Una cosa es conciliar posturas distintas y otra es plantear la postura propia. Y eso es algo que Martín hace muy bien y Ricardo también, pero la vocación política de Martín va más por ese lado. Eso habla mucho de que la lista no es solo el liderazgo de Ricardo. Todos cumplen roles, un complemento muy interesante”, señala Juan Pedro Lürhs.

Un vocero para la derecha

Durante el 2014, la discusión de la reforma educacional giró en torno a la oposición de la derecha y de organizaciones como la Confepa. Una vocería como la de Erika Muñoz es la que esperan que cumplan desde su movimiento. En el MG saben que la tendrán difícil en el Confech. En rigor, les debería corresponder ser voceros, como lo han sido los últimos presidentes Feuc.

Dentro de sus lecturas está la posibilidad que los bajen y les entreguen la vocería a otra federación. Sin embargo, no les preocupa. “Si me toca ser vocero, voy a estar dispuesto a ejercer el cargo, pero yo no voy a eso. Feliz de serlo, honestamente creo que no me va a tocar y tampoco es mi objetivo en el confech. Mi prioridad es ser vocero de la Universidad Católica. Si la vocería del confech me quita esa posibilidad, no voy a estar dispuesto, no lo voy a tranzar. A mi me eligieron los estudiantes de esta universidad”, reconoce Sande.

La preocupación dentro del movimiento estudiantil es precisamente que aún sin ser vocero, Sande tendrá toda la atención de la prensa, especialmente porque la Feuc es una vocería por sí misma. Eso lo saben los gremialistas, y es parte de su alegría. Saben que la suya será una vocería de las ideas de derecha, una oposición radical al movimiento estudiantil y a las reformas de Michelle Bachelet. “Va a ser entretenido”, reconocen.

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