Torturas y vejaciones sexuales: los detalles del macabro crimen que estremece a Collipulli

Doce personas se encuentran en prisión preventiva por secuestro y homicidio tras el robo de armas de fuego y marihuana.

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Los doce imputados arriesgan penas de presidio perpetuo calificado por los crímenes cometidos.
Los doce imputados arriesgan penas de presidio perpetuo calificado por los crímenes cometidos.
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El Juzgado de Garantía de Collipulli decretó la prisión preventiva de los 12 imputados involucrados en los delitos de secuestro y homicidio de dos personas, quienes previo al crimen fueron sometidas a vejaciones de índole sexual y a macabras torturas durante diez días, en un sector de dicha localidad de la Región de La Araucanía.

Al término de la formalización, los detenidos, a quienes les imputaron los delitos de secuestro, secuestro agravado, secuestro con homicidio, porte ilegal de armas de fuego y microtráfico de drogas, quedaron en prisión preventiva luego que el tribunal determinara que representan un peligro para la víctima que logró escapar del encierro que tuvo su génesis en los primeros días del mes en curso.

El macabro crimen comenzó a desencadenarse el 2 de junio pasado, cuando nueve de los imputados se reunieron en una vivienda ubicada en la comunidad Choin Lafquenche, ubicada en el sector Victoria Unida de la comuna de Collipulli, para aclarar el robo de armas de fuego y de una cantidad indeterminada de marihuana que habían ocultado a fines de mayo al interior de un predio perteneciente a dos de ellos.

Tras la reunión, se concluyó que una de las víctimas, identificada como E.A.A.M., quien había realizado trabajos en los días previos en ese lugar, había sido el autor del robo. Por ello, uno de los imputados lo contactó telefónicamente y le pidió hacer un trabajo a un vehículo motorizado con el fin de atraerlo al lugar.

Posteriormente, otro de los detenidos se dirigió a Collipulli a buscar a la víctima para trasladarla hasta la comunidad donde realizaría el trabajo. Sin embargo, dicha “pega” nunca la realizaría.

Cuando la víctima descendió del vehículo, tres de los imputados lo atacaron de inmediato y dieron una golpiza con golpes de pie, puños, palos y un hacha. Pese al ataque, E.A.A.M. intentó escapar, pero fue interceptado por otros dos individuos, quienes lo tiraron al suelo y continuaron con el ataque.

Acto seguido, el mismo hombre que lo había trasladado en auto hasta el lugar lo inmovilizó y llevó a una bodega, donde le lanzó baldes con agua y el resto del grupo continuó con el ataque. Posteriormente, una de las imputadas del grupo lo apuñaló en una de sus piernas y un pie, causándole profundos cortes.

Durante las torturas, le preguntaron dónde había ocultado las armas y marihuana sustraída, pero la víctima negó tener algún tipo de responsabilidad en el robo.

Entrada la tarde, y sin respuestas que los calmaran, los imputados acordaron que no podían mantener a la víctima secuestrada al interior de la comunidad, por lo que contactaron al hijo de otro de los imputados, quien lo trasladó en su vehículo a un predio en el sector Mulito, de la comuna de Collipulli. En ese lugar, cuatro de los captores trasladaron a la víctima del crimen a la ribera del río que cruza el predio y continuaron ahí su interrogatorio.

De acuerdo a las declaraciones entregadas por los imputados, en ese lugar le sumergen la cabeza en reiteradas oportunidades para provocarle asfixia y, de esa manera, hacerlo hablar.

Captura de la segunda víctima, torturas y audios de WhatsApp

Entre el 3 y 5 de junio, según los antecedentes presentados en la audiencia de formalización por el crimen en Collipulli, los imputados construyeron un cobertizo con coligües y nylon, se abastecieron de alimentos y otros objetos para mantener en cautiverio al secuestrado.

En esta etapa, se sumó otro de los imputados, quien le hizo vigilancia a la víctima y junto al resto lo obligaron a enviar audios a través de WhatsApp a su familia para informarles que se encontraba bien. Estos mensajes eran redactados por los imputados y la víctima se los debía aprender de memoria para no levantar sospechas al momento de enviarlos.

Al no tener respuestas positivas de E.A.A.M. respecto del paradero de las armas y la marihuana robada, el 6 de junio los imputados se reunieron y acordaron el secuestro de la segunda víctima, E.C.M.B., al presumir que tendría mayores y mejores antecedentes sobre el paradero de las especies.

Al día siguiente, cinco de los detenidos se trasladaron en la camioneta de uno de ellos hasta las inmediaciones del domicilio de la segunda víctima para montarle vigilancia. Durante toda la jornada registraron sus rutinas y movimientos.

El 8 de junio, en horas de la tarde, los imputados concretaron el segundo secuestro al irrumpir en el taller mecánico de E.C.M.B. con los rostros cubiertos e intimidando a la esposa y clientes con armas de fuego y elementos cortopunzantes.

La segunda víctima también fue trasladada al sector donde tenían cautiva a la primera y en el lugar los secuestradores obligaron a E.C.M.B. a desnudarse y, luego, lo golpearon con pies, puños y palos. No contentos con dicho castigo, uno de los acusados le extrajo con un alicate cuatro piezas dentales y le propinó cortes en las orejas.

Los atacantes vejaron sexualmente a la víctima y le aplicaron descargas eléctricas en el cuerpo, luego lo llevaron al río, donde sumergieron su cabeza en reiteradas ocasiones hasta causar su asfixia y, finalmente, le echaron brasas en su boca. Las torturas, vejaciones e interrogatorios continuaron hasta el pasado 11 de junio.

El 12 de junio, E.A.A.M. aprovechó un descuido de sus captores y logró escapar del lugar y pidió ayuda a los moradores de una vivienda cercana, quienes llamaron a Carabineros.

Este hecho fue la sentencia para E.C.M.B. quien fue sometido a golpizas más intensas por parte de cinco de los imputados, quienes le provocaron la muerte.

Posteriormente, los acusados por el crimen trasladaron su cuerpo hasta Las Maicas de Collipulli, y en un sector cercano al río lo descuartizaron e intentaron disolver sus restos con químicos, lo que no les resultó. Finalmente, armaron una fogata y ahí lo incineraron junto a vestimentas y otras evidencias. 

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