Vivimos es un país de frescos y apitutados
En resumen, pillaron a Piñera en su habitual práctica de buscar, por cualquier medio, la acumulación de capital y el incendio de Chicureo demostró, una vez más, las falencias de nuestras instituciones en materias urbanas porque ellas adoptan decisiones solo para favorecer los intereses de actores privados. Y este cuento no se acabará si continuamos con los mismos políticos incapaces que nos gobiernan.
Columnista