La congestión nasal, los estornudos y la secreción nasal pueden aparecer tanto en una alergia como en un resfrío o una sinusitis, por lo que distinguirlos no siempre resulta sencillo.
Una de las principales diferencias está en la forma en que comienzan y evolucionan los síntomas, ya que la alergia suele provocar picazón en nariz y ojos, estornudos repetidos, lagrimeo y mucosidad transparente, mientras que el resfrío, al ser provocado por un virus, puede sumar dolor de garganta, tos, cansancio y, especialmente en niños, fiebre baja.
La sinusitis, en tanto, puede aparecer después de un resfrío o una alergia y suele caracterizarse por congestión persistente, secreción nasal más espesa, presión o dolor en la frente y las mejillas, además de posibles molestias que aumentan al agacharse. También pueden presentarse tos nocturna por goteo nasal posterior y mal aliento. Aunque el color de la mucosidad puede entregar pistas, por sí solo no permite establecer un diagnóstico.
En el caso de los niños, el Dr. Daniel Gambarrotti, jefe de Pediatría de Clínica Dávila Vespucio, advierte que una rinitis alérgica adecuadamente tratada no debería generar dificultades importantes después de un cuadro respiratorio. “Una rinitis bien tratada no debería tener problemas de recuperación después de un cuadro respiratorio, un resfrío o algo similar. Los niños con alergia respiratoria pueden tener sobreinfecciones por otros virus. Tener una complicación de una rinitis maltratada, como la sinusitis, es poco frecuente, pero hay que evaluar los signos de banderas rojas”.
Por ello, el especialista recomienda estar atentos a la evolución de los síntomas y consultar cuando aparezcan señales que escapen de un cuadro habitual. “Las señales de alarma son que tenga fiebre por más de tres días, dificultad para respirar, que no quiera tomar líquidos o que el niño no recupere su ánimo habitual cuando le baja la fiebre. Y desde el punto de vista respiratorio, o sea de alergias, que no haya alguna complicación como edema de los párpados, dificultad para respirar o un silbido en el pecho”.
Para aliviar las molestias, las medidas dependerán de la causa, ya que en los resfríos suelen ser útiles el descanso y una adecuada hidratación; frente a una alergia, es importante identificar y reducir el contacto con el desencadenante, mientras que una eventual sinusitis requiere evaluación médica para determinar el tratamiento apropiado. El lavado nasal con solución salina también puede ayudar a disminuir la congestión.