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Educación

La experiencia española sobre la incorporación del ramo de educación emocional

Hace 6 años que los colegios de Canarias cuentan con esta asignatura, a través de la cual se ayuda a los alumnos a mejorar su capacidad para encontrar soluciones a sus problemas y a expresar sus sentimientos, entre otros aspectos.

La experiencia española sobre la incorporación del ramo de educación emocional
Por 12 de Febrero de 2020

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca de 850 mil personas padecen depresión en Chile. Mientras que, por ejemplo, en el caso específico de los niños menores de 6 años, la cifra de depresión se ubica entre un 12 y 15%, de acuerdo a un estudio que realizó el doctor en Psicología Infantil, Felipe Lecannelier, y la académica del departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Universidad de Chile, Mónica Kimelman.

Sin embargo, los altos índices de depresión no son exclusivos de Chile. De hecho, es tal la problemática que la OMS ya en 1986 recomendó poner énfasis en el desarrollo de las “life skills” o habilidades para la vida, y posteriormente, en 1993, presentó un documento enfocado precisamente en la educación en torno a éstas: “Life Skills Education in School”. Esto, considerando que un manejo adecuado de las emociones contribuye a tener una mejor predisposición a la hora de enfrentar las dificultades, y por ende, a evitar la depresión.

Pero, ¿qué tanto se ha avanzado en esta materia y cuáles son los referentes actuales? En Canarias (España), por ejemplo, hace 6 años se incorporó la asignatura Emocrea (Educación Emocional y para la Creatividad), y ante lo cual se destaca su aporte en cuanto a ayudar a los alumnos a encontrar soluciones a sus problemas, a expresar sus sentimientos e incluso a mejorar el clima escolar.

En esa línea, en España, el Grupo de Investigación en Orientación Psicopedagógica (GROP) comprobó que los jóvenes que poseen un mayor dominio de sus emociones cuentan con una mejor predisposición a superar los problemas y tienen menos probabilidades de protagonizar comportamientos de riesgo.

Además, estos tendrían una mayor capacidad para cuidar de sí mismos y de otros, y hasta presentarían un mejor rendimiento escolar.

A la experiencia española, también se suman las de otros 20 países, -como Dinamarca, Nueva Zelanda y Suiza-, los cuales han incorporado a su currículum escolar la educación emocional.

Y es que, según la OMS, el desarrollo de estas habilidades es vital, ya que ayudan a tener “un comportamiento adaptativo y positivo que permite a los individuos abordar con eficacia las exigencias y desafíos de la vida cotidiana”.

 

 

 

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