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Niebla mental: el síntoma que afecta a pacientes con COVID-19

Varios estudios advierten que el deterioro cognitivo y el COVID-19 están estrechamente relacionados. La afección puede durar meses en pacientes, incluso en los que no estuvieron internados.

Investigaciones recientes relacionadas con los efectos secundarios de la pandemia del COVID-19 han mostrado que el deterioro cognitivo y el COVID-19 están estrechamente relacionados. 

Uno de los síntomas es la llamada “niebla mental”, como es conocido el deterioro cognitivo, que puede persistir durante varios meses en algunos pacientes que sobrevivieron al COVID-19, que fueron hospitalizados e, incluso, en algunos que no lo fueron, según una investigación publicada en la revista JAMA Network Open.

En el estudio fue establecido que alrededor de una cuarta parte de los pacientes que tenían COVID-19 y que eran parte de registro del Sistema de Salud en Nueva York experimentaron algunos problemas de memoria. Y si bien los pacientes que estaban hospitalizados eran más propensos a padecer la llamada niebla mental después de una infección por coronavirus, algunos pacientes ambulatorios también sufrieran deterioro cognitivo.

“Este patrón es coherente con los primeros informes que describen un síndrome disejecutivo después del COVID-19 y tiene implicaciones considerables para los resultados ocupacionales, psicológicos y funcionales”, escribieron los investigadores.

Publicada en la Revista Lancet Psychiatry, otra investigación descubrió que una de cada tres personas que tiene COVID-19 presentaba síntomas neurológicos o de salud mental a más largo plazo.

Problemas de memoria a largo plazo

Entre los síntomas más comunes de la niebla mental están los problemas de concentración y con frecuencia tienen más ansiedad y depresión, afirmó en entrevista a CNN Gabriel Erausquin, profesor de Neurología del Centro de Ciencias de Salud de la Universidad de Texas, que participó en otro estudio sobre el deterioro cognitivo y síntomas de Alzheimer en pacientes que tuvieron COVID-19.

Los investigadores de un consorcio internacional buscaban comprender las consecuencias a largo plazo del COVID-19 sobre el sistema nervioso central. Los expertos encontraron problemas de memoria y marcadores biológicos similares a los observados en los pacientes con Alzheimer. Las dos enfermedades se caracterizan por la inflamación del cerebro.

En un intervalo entre tres y seis meses tras la infección, más de la mitad de los pacientes seguían con problemas de olvidos y aproximadamente una cuarta parte experimentaba problemas cognitivos adicionales. El grado de enfermedad de un paciente con COVID-19 no era un indicador de que en el futuro pudiera experimentar un deterioro cognitivo.

“La gravedad de la enfermedad inicial no predice quién va a padecer esto. De hecho, muchos de ellos tenían síntomas mínimos: sólo un resfriado o pérdida de olfato“, concluye la investigación.

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