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Ex director del ISP arremete contra Jadue por Interferón hecho en Chile: “Está enfocado en una figuración política”

De acuerdo a Stephan Jarpa la producción del medicamento es prácticamente imposible en nuestro país. Además asegura que su efectividad y seguridad no están demostradas ni en Cuba.

Por , 2 de Julio de 2020
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Hace casi dos semanas el alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, anunció a nombre de la Asociación Chilena de Farmacias Populares (Achifarp) que comenzarían a probar el Interferón alfa-b12. Un medicamento de origen cubano que serviría para tratar a pacientes de COVID-19 y que busca fabricar en Chile con la ayuda de la Universidad de Concepción, pese a que desde el ISP le negaron la entrada.

En conversación con EL DÍNAMO el ex director del Instituto de Salud Pública (ISP) y actual director de la Agencia Inhouse, Stephan Jarpa, aseguró que la iniciativa no tiene ningún tipo de fundamento científico, y que, con su propuesta, Jadue “está enfocado en una figuración política”.

Además contó qué tratamientos sí tienen asidero científico y dónde están centrados los esfuerzos de la comunidad de expertos mundiales.

La ex máxima autoridad del ISP descarta la idea de Jadue porque se contactó personalmente con el Centro para el Control Estatal de Me­di­ca­mentos, Equipos y Dispositivos Médicos (Cecmed) de Cuba, donde efectivamente usarían el Interferón, pero, “para tratamientos virales y estaban viendo usarlo para COVID-19, pero en una fase de investigación”.

Jadue deberá contar con la aprobación del ISP

Ante la poca certeza científica, el ex director del ISP explicó que si se quisiera producir el Interferón en Chile como plantea Jadue, “sería necesario, de partida, la aprobación del Instituto de Salud Pública”. Institución que cuando el jefe comunal de Recoleta solicitó traer el medicamento a Chile lo descartó por los efectos secundarios que produce, entre ellos, la muerte.

“Además la capacidad de producción de productos farmacéuticos no está en las universidades, sino que, está en la industria. Y en Chile para producir ese tipo de productos sólo hay tres laboratorios capaces. La producción de medicamentos en Chile alcanza sólo a cubrir el 10% de los que consumimos porque son años de investigación, miles de dólares de inversión y no creo que el alcalde o la U. de Concepción los tengan”, complementó.

Recordemos que el alcalde Jadue planteó al momento de hacer el anuncio que “se llevará a cabo mediante un proceso de producción y, posteriormente, se avanzará en los ensayos de seguridad y eficacia, cumpliendo a cabalidad la regulación nacional vigente”.

Investigaciones más avanzadas en torno al COVID-19

A la fecha, de acuerdo a sitios como Celltrials.org, se están probando más de mil tratamientos y vacunas contra el COVID-19 en todo el mundo. Situación que según Jarpa, está generando confusión en la población.

Según contó, se ha hecho habitual que los familiares de pacientes con coronavirus exijan a los médicos tratantes ciertas terapias que aún están en estudio, como el uso de plasma.

Pese a que el juramento hipocrático de los médicos establece que “los doctores no puede tener ningún tipo de coacción para el uso de un tratamiento. El médico está obligado a preguntarle al paciente si está de acuerdo con algún tratamiento que él quiera entregar”.

Por ello, Jarpa explicó qué tipo de terapias y vacunas contra el COVID-19 son las que están más avanzadas y próximas a ser aprobadas.

Tratamientos

Stephan Jarp explicó que las investigación ya han descartado tratamientos como la Hidroxicloroquina por la gran cantidad de efectos adversos que ha mostrado en los pacientes con COVID-19 y la Ivermectina porque sólo ha mostrado buenos resultados como tratamiento compasivo en pacientes extremadamente graves.

Por contra partida, donde más avance y evidencia de buenos resultados hay es con el tratamiento de plasma que en Chile ha liderado la Universidad Católica y la Fundación López Pérez. Sin embargo, la traba ha estado en la gran cantidad de requisitos que deben cumplir los donantes, también porque no sirve para pacientes en estado de extrema gravedad.

De hecho, por lo mismo su uso no ha sido aprobado por los protocolos hospitalarios públicos o por los respectivos comités de ética.

“Adquirir el plasma pasa por un protocolo con exigencias estrictas. Si un paciente es candidato a donar su plasma tiene que demostrar ya estar recuperado en un 100%, es difícil porque el virus puede estar inerte en el cuerpo. También se hacen controles de calidad especial, el paciente donador tiene que ser hombre, no tiene que tener antecedentes de enfermedades venéreas, ni de alcoholismo“, comentó Jarpa.

El especialista reveló que el tratamiento con mejores resultados ha sido el de células madres donde está a la cabeza la U. de Miami. Aquí Chile también ha tenido un rol fundamental porque se está probando con pacientes nacionales de COVID-19 de algunas clínicas.

“Los primeros resultados son muy buenos. En 3 mil pruebas al menos 1.200 personas se han recuperado en pocos días. Pero es complejo incubar la célula madre. También se hace sólo a pacientes de ciertas características, no se puede hacer a quien tiene un estado de salud extremadamente grave”, contó.

Vacunas

Respecto a las vacunas es aquí donde la ciencia experimenta mayores dificultades. Habitualmente para sacar una vacuna efectiva se necesitan 10 años de investigación. Período estimado para llegar a probar en varios escenarios el antídoto, así como también, confirmar su efectividad y seguridad para la población.

Sin embargo, la pandemia mundial del COVID-19 ha acortado los plazos. Según Jarpa, una eventual vacuna contra el COVID-19 podría requerir un poco más de un año de estudios.

En el mundo hay tres grandes avances. Uno es la de un laboratorio llamado Moderna, otra vacuna es la de la Universidad de Oxford, donde se han hecho varias pruebas y ya entraron a una fase 3. Además, estos dos centros de estudios norteamericanos empujan a un tercero de origen chino llamado CanSino (o es la que se probará en Chile).

Estas tres están impulsadas por el grupo Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (Cepi) que es un grupo de organizaciones internacionales que inició casi a la par de la pandemia.

Con colaboración del Cepi la investigación para las vacunas contra el coronavirus ha llegado a nuestro país de la mano del infectólogo de la U. Católica, Alexis Kalergis, quien se ha reunido con los consorcios internacionales.

De acuerdo a Jarpa, los laboratorios escogen a Chile para probar las vacunas porque “somos un tipo de raza”.

“Para China y otros países es muy importante ir probando en distintas razas para ver si no existe algún problema genético con la vacuna”, concluyó el especialista.